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Pincelada sobre la vida y obra de Rodolfo Schenone

Un retratista de la vida y del sentir de su gente

En el Museo de Bellas Artes René Brusau está abierta la muestra del artista pintor y escultor Rodolfo Schenone, con 26 pinturas al óleo y 10 acuarelas que unen colores y aromas americanos.

Por Alejandra Aurora Fabiani Hardy  

El artista logra capturar la esencia del vivir chaqueño y como él mismo lo expresó: “Yo pinto la vida y el sentir de mi gente”. Su vida es una constante búsqueda y creación de un universo propio, en cada detalle está su impronta; su imaginación creadora es única.

La realidad mágica que presenta nos llena los sentidos de sustancias propias de nuestro entorno, y no deja de sorprender la originalidad y picardía con que organiza espacios y personajes.

Rodolfo uno de los artistas de mayor trayectoria de la provincia, un formador de generaciones de plásticos; un referente de las artes visuales del Chaco y de la Argentina.

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Rodolfo junto a una de sus creaciones en una prolífera obra de 65 años.

 

Amplio curriculum

El exdocente del Taller de Artes Visuales de la Universidad Nacional del Nordeste trabajó como profesor adjunto de Pintura y Escultura de 1965 a 2000. Dictó clases y conferencias en su especialidad en el Nordeste.

De 1964 a 2013 realizó 123 exposiciones individuales y participó en 145 muestras colectivas en el Chaco y en la Argentina. También expuso en el exterior: Suiza, España, Italia y Estados Unidos.

A lo largo de su camino como artista obtuvo más de 20 importantes premios en salones y certámenes en el país.

Trece museos de Buenos Aires poseen pinturas suyas; también un gran número de instituciones públicas y privadas. Participó en 2001 con dos trabajos en representación de Argentina en la segunda Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia (Italia).

 

Etapas de producción

En una primera etapa haber conocido la obra del artista Roberto Azzoni influenció sus primeros pasos. Algunas de las pinturas de ese momento fueron “El patio” (1969) y “Mujeres del maíz” (1971). La temática era el hombre y la mujer de la región, vendedores de ferias, patios y ranchos, niñas jugando, payeseras, escenas de la vida cotidiana.

La segunda etapa (a comienzos de 1972), se observa en “Génesis de la tierra” -de 0,80 por 1,10 metros-, con claras denotaciones simbólicas. Grandes zonas de color transparentes que indican luz, sugiriendo escenarios sacros. El color aparece definitivamente caído, como en casi toda su obra.  

Durante varios años la figura humana fue reemplazada por plantas, flores, aves quietas o en movimiento, peces. Todos ellos con detalles americanos. En esta etapa la temática recurrente posee un sentido místico - religioso.

Persisten las grandes zonas de colores transparentes, los ámbitos mágicos y fueron apareciendo formas humanas nuevamente. Con “El vigía” (1979) y “Salvemos al hombre”, -óleo de 0,60 por 0,80 metros- (1981) el corpus de obras producidas con estas características llamó “Simbolización directa”.

La década del 80 comenzó con la raigambre regional y creaciones como “San la muerte” (1982), “Menhir del Norte” -óleo de 0,80 por 1,10 metros-, (1983). “Las prisiones del alma” (1984) exhibe figuras que se vuelven más esquemáticas y simples. Así empezó a trabajar con un procedimiento diferente, más liviano y espontáneo, diferente al que venía utilizando.

En su libro Memorias de un pintor relata que usó la acuarela por un tiempo hasta que se agotó el impulso de manejar un material tan liviano y espontáneo, para luego volver al óleo al sentir la necesidad de manejar otro “más sensual”, que implique “pelear con el material”. Cuenta además que la elección le dio muchas satisfacciones por las posibilidades que genera, como la creación de texturas, cualidades cubritivas y otras que le otorgan gran expresividad a su obra.

En 1994 surgieron en su producción formas semiabstractas de gran colorido, como “Paisaje Amarillo” -óleo de 0,60 por 0,80 metros-; “Costa Tierra-Luz”, de iguales dimensiones, y “Mitopájaros”, de 1,30 por 1,50 metros. En 1997 volvió a incorporar la figura humana como protagonista; dos ejemplos son “Ilusión de volar” -de 1,10 por 1,30 metros- y “Mujer Águila”, del mismo tamaño (2001).

Al jubilarse, en 2007, realizó exposiciones más frecuentemente, trabajó en su taller privado con mayor dedicación y participó de exposiciones internacionales representando a la Argentina. También presentó dos retrospectivas: una en 2005, en la ciudad de Corrientes, y otra, dos años después, en Resistencia.

Schenone expresó que hurgar en lo profundo del ser no es un acto gratuito, sino doloroso, comprometedor y trascendente, y que esos momentos lo ubican existencialmente en el mundo.

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Trece museos de Buenos Aires poseen pinturas suyas; también un gran número de instituciones públicas y privadas.