Mascacre de Quitilipi: "Era un chico amoroso, jamás pensamos que iba a pasar esto"
Karina, hermana de Rocío Aranda, rompió el silencio tras el quíntuple crimen que sacudió a Chaco. Aseguró que nunca presenció situaciones de violencia, relató el buen trato que el acusado mostraba hacia los niños de la familia y describió el momento exacto en que se enteró de la masacre registrada el domingo 2 de noviembre en el barrio Matadero, en Quitilipi.
En medio del estupor y el dolor que conmueven a toda la provincia tras el asesinato de Rocío Aranda (24) y cuatro menores, la hermana de la joven víctima, Karina, brindó un estremecedor testimonio en el que reconstruyó cómo era el vínculo familiar con el presunto autor de la masacre, Alberto Luis Ávalos. Lejos de advertir indicios de la tragedia, la mujer manifestó su absoluta perplejidad ante lo sucedido.
Al ser consultada sobre si conocía a la pareja de su hermana, Karina relató la cercanía con la que compartían habitualmente: "Yo conocía la pareja. Cuando ella venía acá, venía con el marido. Tomábamos mate, conversamos, charlamos y si hacía calor, tomamos tereré. Era un chico amoroso, un chico que jamás iba a lastimar a los chicos porque lo que se preocupaba era por los nenes".

Frente a la magnitud de los hechos acontecidos en la vivienda antes del incendio intencional, la mujer enfatizó la incredulidad de todo el entorno: "Jamás, jamás. Nunca pensamos que iba a pasar eso".
Consumo de drogas
Karina explicó que el único dato que conocía sobre Ávalos era a través de conversaciones íntimas con su hermana: "Yo sabía por la boca de mi hermana eso, no más, que él consumía". Sin embargo, remarcó con firmeza que Rocío jamás le mencionó haber sufrido violencia física ni verbal: "Nunca me dijeron que ella tenía maltrato. A mí, por lo menos, nunca me contó que él le golpeaba o le gritaba".

Asimismo, recordó las demostraciones de afecto que el imputado solía tener con el resto del grupo familiar y en particular con sus hijas pequeñas: "Conmigo, cuando llegábamos acá, él me decía: 'Cuñada, te extrañamos muchísimo', y cuando me iba: 'Te vamos a extrañar mucho, cuñada'. Siempre que venía les compraba caramelos, yogur, lo que podía darle a las nenas".
El momento que se enteró del horror
Karina reside en Villa Rural El Palmar, una zona de campo dentro de la jurisdicción de Quitilipi y donde se hizo el funeral. Según detalló, la desgarradora noticia le llegó a primera hora de la mañana mediante un llamado telefónico de su sobrina: "Yo me entero más o menos como las 6:30 de la mañana que ellos tuvieron un accidente, una tragedia (...). Pensé que era mi mamá enferma, pero me dice: 'No, Rocío y los bebés'".

Devastada por el desenlace que terminó con la vida de su hermana, de su sobrino y de los otros pequeños de la familia, concluyó: "Venir y encontrar todo este desastre, no encontrar a mi sobrina y a mi hermana con los dos bebés, es muy doloroso".











