El telescopio Roman de la NASA entra en la fase final de puesta en marcha
El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA superó con éxito una revisión exhaustiva y el ajuste de su rendimiento, y ya entró en la fase de puesta en marcha científica.

El observatorio, lanzado el pasado 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, promete transformar la astrofísica con su enorme campo de visión y su velocidad de exploración.
"Hemos confirmado que el observatorio es totalmente funcional", afirmó Julie McEnery, científica sénior del proyecto Roman en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. "El telescopio puede orientarse y realizar exposiciones, los datos fluyen correctamente y podemos desplazarlo de un punto a otro para llevar a cabo observaciones. Ahora estamos profundizando en los detalles minuciosos sobre la calidad de las imágenes".
Hasta el momento, el proceso transcurre sin contratiempos. Los científicos temían que Roman tuviera dificultades al observar zonas densamente pobladas de estrellas o nebulosas ocultas tras densas nubes de polvo, pero las pruebas han disipado esas dudas. "Para fijar un objetivo, Roman se mantiene estable tomando como referencia estrellas individuales", explicó Tom Barclay, científico de operaciones del proyecto. "Nos preocupaba que en regiones donde las estrellas están extremadamente juntas el sistema de guiado pudiera confundirse. Sin embargo, las observaciones de prueba han demostrado que Roman funciona de manera excelente en todos los casos".

Los requisitos de observación son extraordinariamente rigurosos. Cualquier imperfección en la calidad de la imagen debe reducirse al mínimo, ya que incluso los defectos más pequeños podrían ocultar las señales sutiles que se pretenden medir. "Para lograr los avances científicos revolucionarios que esperamos de Roman, necesitamos una ventana al espacio totalmente nítida", señaló Josh Schlieder, científico del instrumento de campo amplio.

Las pruebas iniciales han resultado tan exitosas que el equipo ya está experimentando el "superpoder" de Roman: su velocidad. "Me asombra el nivel de detalle que Roman ofrece en periodos de tiempo muy breves", dijo Jeremy Perkins, astrofísico del centro Goddard. Esa velocidad se traducirá en vistas cósmicas inmensas, repletas de planetas, estrellas y galaxias. "En una observación típica podremos detectar objetos cien millones de veces más tenues de lo que el ojo humano es capaz de percibir", agregó Schlieder. "Imaginen qué fenómenos extraños e inesperados podrían estar ocultos en toda esa información".
El telescopio, que lleva el nombre de la primera astrónoma jefa de la NASA, la doctora Nancy Grace Roman (1925-2018), combinará un gran campo de visión con una nítida visión infrarroja para estudiar la materia oscura, la energía oscura y los exoplanetas. Su Instrumento de Campo Amplio es una cámara de 300 megapíxeles que le dará la misma nitidez que el Hubble pero con un campo de visión al menos 100 veces mayor. Cada imagen abarcará una porción del cielo más grande que el tamaño aparente de la luna llena.
El coronógrafo de Roman, por su parte, está diseñado para demostrar tecnologías avanzadas de obtención de imágenes directas de planetas que orbitan otras estrellas, tapando el resplandor de las estrellas para revelar la tenue luz reflejada por esos mundos. Esto permitirá observar planetas gigantes más antiguos, fríos y cercanos a sus estrellas que los que se han fotografiado hasta ahora.
Roman orbitará a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en el segundo punto de Lagrange (L2), la misma región donde se encuentra el telescopio James Webb. Su misión principal durará al menos cinco años, con posibilidad de extensión. Además, llevará los nombres de más de 1,3 millones de personas que participaron en una campaña pública.
El observatorio trabajará en colaboración con otras misiones, como Hubble, Webb, Euclid y el Observatorio Vera C. Rubin, para ofrecer la visión más completa del universo hasta la fecha. Sus grandes panorámicas revelarán objetivos que otros telescopios podrán examinar con más detalle, y sus datos se harán públicos tan pronto como sean procesados.
La NASA tiene previsto compartir las primeras imágenes de Roman en diciembre, tras tres meses de despliegues, calibraciones y pruebas. Con su combinación de velocidad, amplitud y precisión, el telescopio Roman está llamado a marcar un antes y un después en nuestra comprensión del cosmos.
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