El Club Náutico Barranqueras activa su plan de evacuación y trabaja contrarreloj para salvar las embarcaciones
Con más de 80 años de historia y la capacidad de amarre completa, la institución traslada lanchas y veleros a terrenos altos. Lo hace con camionetas, un tractor y guardias rotativas, mientras el barro complica el camino.
El río avanza y en Barranqueras saben de memoria qué hay que hacer en esta compleja situación. El Club Náutico, con más de ocho décadas de historia a orillas del Paraná, puso en marcha su protocolo de evacuación y avisó a todos sus socios para empezar con las tareas preventivas, junto a la comisión directiva completa.

El motivo es la creciente. Y el apuro tiene lógica: el club tiene todos sus amarres ocupados, así que son muchas las embarcaciones que hay que mover hacia terrenos más elevados antes de que el agua gane terreno.

"Una de las principales tareas es salvaguardar los bienes de los socios", explicó Martín González, secretario de la institución. Para lograrlo, el club trabaja con camionetas y un tractor que remolcan las embarcaciones hacia zonas seguras. También dan una mano a quienes tienen botes más chicos, que pueden ser tirados por vehículos de menor porte.
Pero no todo es cuestión de fuerza. Las lluvias dejaron el camino en mal estado y cada maniobra se vuelve más lenta y más delicada. Eso obliga a redoblar los esfuerzos para que la evacuación sea ordenada y sin sobresaltos.

El trabajo también sigue puertas adentro. Los voluntarios desmontan y resguardan equipamiento clave, como los malacates y las instalaciones eléctricas, para que no queden expuestos al avance del agua.

Mientras dure la creciente, el edificio no queda solo. El club mantiene guardias rotativas con personal de la institución, que custodia las instalaciones y acompaña el desarrollo de las tareas.

En el club no hay lugar para la sorpresa. "Es inevitable el avance de la naturaleza. Quienes hace tiempo estamos en esta zona sabemos que se trata de un valle de inundación y que, ante cada creciente, debemos afrontarla de la mejor manera posible, con organización y prevención", expresó González.

Así, una vez más, el Náutico se prepara para atravesar una inundación como lo hizo tantas veces en su historia: con experiencia, compromiso y la colaboración de sus socios. Porque en Barranqueras, convivir con el río también es una forma de vida.










