El Gobierno venderá pasaportes argentinos para financiar al Tesoro
Los ministros Diego Santilli y Luis Caputo anunciaron un programa que permitirá a extranjeros obtener la ciudadanía argentina mediante un aporte directo y no reembolsable de u$s 350.000 al Tesoro Nacional, o a través de un título público de u$s 800.000 creado especialmente.

El Gobierno lo presenta como "ciudadanía por inversión", desvinculando la ciudadanía de cualquier obligación de realizar una inversión productiva: no se exigirá construir fábricas, desarrollar tecnología ni ampliar capacidad energética. La ciudadanía se incorpora como parte de la contraprestación económica, y el Decreto 366/2025 elimina el requisito de residencia previa que históricamente vinculaba la naturalización con una relación efectiva con el país.
El mercado privado alrededor de la ciudadanía argentina ya está funcionando. Arton Capital, una de las firmas del consorcio que asesora al Gobierno, actualizó su página y ya acepta registros de interesados, promocionando un "segundo pasaporte", los derechos de residencia del Mercosur y la pertenencia a una economía del G20.
Estas empresas participaron en el diseño del programa que después ofrecen a sus clientes: Latitude informó que integra, junto con Arton Capital y otras tres firmas, el consorcio AMIGO, que firmó un acuerdo con la agencia argentina y asesoró sobre la arquitectura del programa, los montos de ingreso y su posicionamiento internacional. Una política pública vinculada con algo tan esencial como la ciudadanía se diseña junto a compañías cuyo negocio consiste en intermediar en ese mercado.
El otorgamiento de ciudadanía por dinero no es práctica habitual en las democracias. Los programas de ciudadanía mediante pagos predeterminados se desarrollaron especialmente en pequeños Estados del Caribe y el Pacífico. Dentro del G20, Turquía constituye el antecedente más comparable, aunque allí varias vías exigen mantener inversiones durante tres años e incluso una modalidad asociada a la creación de al menos cincuenta empleos.
La discusión sobre ciudadanía y la discusión sobre tierra terminan así encontrándose. El Gobierno que avanzó por decreto contra el régimen que protegía la propiedad rural frente a la extranjerización ahora abre una vía de naturalización sin residencia previa cuyo requisito económico principal consiste en transferir u$s 350.000 al Tesoro. Tierra, agua y ciudadanía quedan atravesadas por una concepción que amplía fuertemente la capacidad del capital extranjero para adquirir derechos en la Argentina.
Hay además una controversia constitucional pendiente sobre el origen del programa. La ciudadanía por inversión fue introducida mediante el DNU 366/2025, que modificó la Ley 346. La Cámara Nacional Electoral declaró nulo ese decreto en junio y la cuestión fue llevada a la Corte Suprema. Mientras esa discusión sigue abierta, el Gobierno avanza con la implementación y las empresas privadas que participaron en su diseño ya captan clientes alrededor del mundo.
Simultáneamente con los anuncios oficiales, salió una publinota en la revista Forbes que presenta el programa como un "gamechanger" para estadounidenses adinerados que buscan una póliza de seguro "contra la inestabilidad política y económica", y como un nuevo símbolo de estatus. "Creo que todo estadounidense rico considerará esto", declaró Nuri Katz, presidente de Apex Capital Partners. "Es tan único que se verá como una póliza de seguro y como una especie de símbolo de estatus, como la tarjeta Amex Black. Como decir: 'Ah, vos no tenés Argentina'".
El programa ofrece dos vías: una donación única de u$s 350.000 para un individuo o u$s 450.000 para una pareja, más u$s 25.000 por cada hijo menor de 18 años y u$s 100.000 por cada hijo adulto de 18 a 24; o la compra de un bono del Tesoro a siete años sin interés por u$s 800.000 individual o u$s 900.000 por pareja, con los mismos adicionales por hijo. Katz espera que la primera opción sea más popular: "Cualquier inversor decente debería poder duplicar su dinero en siete años. Para una familia de cuatro, pagar u$s 950.000 por un bono a siete años con cero interés significa perder u$s 950.000 en el futuro. Eso es peor que entregar u$s 500.000 ahora".
Consultoras como Latitude World y Apex Capital Partners reportan que los estadounidenses representan cerca de tres cuartos de su negocio, muchos preocupados por escenarios catastróficos. "Ofrecemos una forma de seguro", dijo Eric Major, CEO de Latitude World. La diversificación geográfica y la ventaja de compartir zona horaria con América del Norte son otros atractivos mencionados.












