Dengue, una advertencia que no debería ignorarse
La provincia del Chaco atraviesa un momento epidemiológico favorable frente al dengue, pero sería un error confundir la ausencia de casos confirmados con la desaparición del riesgo. En lo que va de septiembre se notificaron tres casos en la provincia, aunque finalmente ninguno fue confirmado. Sin embargo, el escenario puede modificarse rápidamente si las condiciones climáticas previstas favorecen la reproducción del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor de la enfermedad.
La preocupación adquiere mayor dimensión por la influencia del fenómeno de El Niño, asociado con temperaturas elevadas y lluvias frecuentes. Estas condiciones pueden generar ambientes propicios para la proliferación del mosquito y, en consecuencia, aumentar las posibilidades de circulación del virus. Por eso, la relativa tranquilidad de estos días debería ser entendida como una oportunidad para reforzar la prevención y no como una razón para bajar la guardia.
La experiencia reciente obliga, además, a tomar en serio esta advertencia. Durante la temporada 2023/2024, la provincia atravesó su mayor circulación de dengue, con más de 28.000 casos confirmados. Desde entonces, los registros fueron disminuyendo, pero el descenso de la transmisión no elimina la posibilidad de una nueva temporada de alta circulación. El dengue tiene una característica que vuelve especialmente importante la prevención sostenida, ya que existen cuatro serotipos del virus y una persona puede infectarse más de una vez. Las reinfecciones, además, pueden aumentar el riesgo de desarrollar formas graves.
Por estas razones, la cobertura de vacunación aparece como uno de los puntos que requieren mayor atención. Cerca de 25.000 personas recibieron la primera dosis de la vacuna contra el dengue, pero solamente unas 10.000 completaron el esquema con la segunda. En otras palabras, apenas alrededor de 40 por ciento de quienes comenzaron la vacunación recibió las dos dosis necesarias.
Cabe recordar que la vacuna requiere dos aplicaciones separadas por tres meses y, según el Ministerio de Salud de la Nación, no existen datos consistentes que permitan considerar protegida a una persona que recibió solamente una dosis. Por lo tanto, iniciar la vacunación constituye un paso importante, pero completarla resulta fundamental para alcanzar el esquema establecido.
Con el objetivo de ampliar el acceso, la provincia extendió la vacunación en el sistema público a personas de entre 4 y 59 años. Desde esa ampliación, 256 niños ya fueron vacunados. El desafío ahora consiste en sostener la convocatoria, facilitar el acceso y, especialmente, lograr que quienes recibieron la primera dosis regresen para completar el esquema correspondiente.
No obstante, reducir la prevención del dengue exclusivamente a la vacunación sería otro error. Ninguna estrategia puede prescindir del saneamiento ambiental y de la eliminación de los lugares donde el mosquito puede reproducirse. Neumáticos, botellas, baldes, canaletas y cualquier recipiente capaz de acumular agua pueden convertirse en criaderos. Por eso, el descacharrado, la limpieza de patios y el control de recipientes deben formar parte de las tareas habituales de cada hogar y de las políticas sostenidas de los municipios.
A estas medidas se suman el uso de repelentes, la ropa que cubra la piel y la colocación de mosquiteros en puertas y ventanas. También resulta indispensable mantener la información y la sensibilización en escuelas, hogares y espacios comunitarios, porque la prevención necesita convertirse en un hábito colectivo.
Mientras tanto, las autoridades preparan planes de contingencia ante un eventual escenario complejo, con especial atención en las zonas expuestas a inundaciones y en trabajadores de sectores como Salud, seguridad, Cruz Roja y rescate. La planificación anticipada resulta razonable frente a una enfermedad cuya transmisión puede acelerarse cuando confluyen determinadas condiciones ambientales.
El desafío, entonces, consiste en aprovechar el momento actual para actuar antes de que aparezcan los problemas. El Chaco no tiene hoy casos confirmados ni probables, pero las condiciones climáticas pueden modificar ese escenario. La experiencia de la temporada 2023/2024 demuestra el costo que puede tener una circulación intensa del virus.
Frente a esa posibilidad, completar la vacunación cuando corresponde, eliminar los criaderos y sostener la vigilancia epidemiológica no son acciones aisladas. Son partes de una misma estrategia de prevención. Esperar a que aumenten los casos para reaccionar sería desperdiciar una oportunidad que hoy todavía existe. La lucha contra el dengue exige anticipación, continuidad y compromiso de toda la comunidad. Y, en esta materia, prevenir siempre será más razonable que llegar tarde.












