El festival Esto También Está Sonando ya se transformó en una referencia del Litoral
La cuarta edición del festival convirtió el Parque 2 de Febrero de Resistencia en un gran punto de encuentro musical con figuras como Sara Hebe y artistas del Chaco, Formosa, Brasil, Paraguay y Chile.

Durante toda la jornada del sábado 22 de agosto, más de seis mil personas pasaron por el predio en la ciudad de Resistencia. Con dos escenarios y más de cincuenta artistas, la propuesta trazó un mapa musical que cruzó Chaco, Formosa y otras regiones del país con invitados de Brasil, Chile y Paraguay.
El folklore convivió con el rock, la canción de autor con los sonidos urbanos, la electrónica con las músicas de raíz y las expresiones contemporáneas con tradiciones que siguen encontrando nuevas formas. Ese cruce es, precisamente, una de las marcas de Esto También Está Sonando. Un mapa de músicas.
La progamacion
La programación reunió nombres y búsquedas muy diferentes. Nde Ramírez junto a Qom Llalec, Hermanos Duarte con Anabella Franco, Livia Mattos, Edgardo Cardozo, Arupe Ensamble, Metalengua, Seba Ibarra, Pablo Poblado, Passiflorx, Sara Hebe y Constelación Beats, fueron construyendo durante la jornada una especie de cartografía musical de la región y sus alrededores.
Uno de los ejes más fuertes apareció en el encuentro entre las músicas contemporáneas y las raíces del territorio. La participación de Nde Ramírez junto a Qom Llalec puso en escena esa búsqueda que atraviesa buena parte de la identidad cultural del Nordeste: sonidos que vienen de lejos, se transforman y dialogan con el presente.
También hubo espacio para celebrar las propias trayectorias regionales. El cancionista chaqueño Seba Ibarra llegó al festival con una fecha especialmente significativa: los veinte años de Collage de Río, su primer disco. Su presentación funcionó así como celebración personal y, al mismo tiempo, como parte de una memoria musical chaqueña que el festival busca mantener viva.
Desde Brasil, Livia Mattos aportó otra mirada sobre la música latinoamericana con su acordeón y una performance que saltó del escenario y conectó con los niños, que saltaban y bailaban alrededor del sonido vibrante de su instrumento. Mientras que otra de las grandes sorpresas fue el dúo chileno de Metalengua y la psicodelia rockera de Passiflorx, desde Paraguay, que ampliaron las fronteras de una programación que nunca entendió al Nordeste como un territorio aislado.
Pero hubo algo que ocurrió más allá de los conciertos. El Parque 2 de Febrero se convirtió durante varias horas en un espacio de convivencia. La laguna, los árboles, los puestos gastronómicos, las propuestas artísticas y las instalaciones formaron parte de una experiencia que excedió la lógica de un concierto tradicional.
No hubo una sola manera de vivir el festival. Algunos llegaron para ver a un artista determinado como Edgardo Cardozo, que actualmente vive en Misiones y hace tiempo no sube a los escenarios, otros se encontraron con el sonido bien chamamecero de los Hermanos Duarte junto a la cantora Anabella Franco.
A medida que avanzaba la tarde, el paisaje fue cambiando y a las familias que disfrutaban contemplando lo que sucedía en el escenario Isla, sentados en lonas y reposeras, se sumaron grupos de amigas y amigos que atemperaban la tarde con mate, café y churros. Cuando llegó la noche, fue el Escenario Laguna que concentró buena parte de las presentaciones que prendieron la mecha del baile y el pogo con artistas como Sara Hebe, una referente del rap y la música urbana a nivel nacional.
En ese universo sonoro amplio y desprejuiciado - donde la atmósfera más relajada de las canciones pop de Pablo Poblado, derivarían más tarde en el baile cumbiero con el grupo local Constelaciones Beats- la presencia de San Bicho, el personaje y espíritu del festival con su propio altar con velas, era el símbolo de este encuentro. Su figura que circulaba con estampitas repartidas entre el público, o remeras estampadas, propone pensar la cultura del Nordeste desde un lugar diferente: no como una postal detenida en el tiempo, sino como un territorio vivo y lúdico, atravesado por intercambios, migraciones, memorias y nuevas formas de creación, donde intervienen el paisaje, los mitos y la fauna de la región: el festival está acompañado de una narrativa y una propuesta visual que busca poner en diálogo música, arte, naturaleza y comunidad.
La dimensión solidaria también formó parte de la jornada. El acceso gratuito estuvo acompañado por la solicitud de alimentos no perecederos destinados a la Escuela Intercultural Bilingüe Cacique Pelayo, sumando a la celebración una acción concreta de acompañamiento a la comunidad.
Después de cuatro ediciones, Esto También Está Sonando empieza a ocupar un lugar propio dentro del calendario cultural de Resistencia. Y quizás una de las mejores maneras de medirlo no sea solamente por la cantidad de artistas que participaron o por las horas de música, sino por la cantidad de personas que decidieron quedarse.
Seis mil historias distintas encontrándose durante una tarde y una noche en el mismo parque.
El sábado, el Festival ETES (Esto También Está Sonando) volvió a demostrar que en una ciudad como Resistencia, la música puede ser una forma de reconocerse, pero también de descubrir al otro. Que las fronteras entre géneros musicales son cada vez más porosas. Y que el territorio tiene muchas voces cuando se lo escucha con atención.
Sobre el festival
Desde su nacimiento en 2022, Esto También Está Sonando construye un manifiesto artístico que reivindica la identidad regional desde una mirada contemporánea. Lejos de reproducir el formato tradicional de un festival, el proyecto crea un territorio de encuentro donde conviven conciertos, intervenciones interdisciplinarias, narrativas visuales y experiencias inmersivas que dialogan con el imaginario del Chaco y del Litoral, pero que extiende sus brazos musicales a otros territorios.
Cada edición amplía ese universo simbólico, transformando al espacio público en un escenario donde la música recupera su dimensión ritual y colectiva. La curaduría reúne artistas del Chaco junto a invitados de distintas provincias argentinas y países limítrofes, ofreciendo un mapa sonoro diverso que abraza la tradición, la experimentación y las nuevas escenas latinoamericanas.
Una historia que sigue creciendo
La productora Esto También Está Sonando, nacida en Resistencia en 2011, se ha consolidado como uno de los espacios más activos de la región en la promoción de la música independiente. Con más de 300 conciertos y 10 festivales realizados, ha impulsado proyectos que fortalecen la identidad cultural del nordeste argentino y generan nuevas plataformas para artistas emergentes. Su recorrido incluye grandes producciones como Festival Chaco Suena Bien y las tres ediciones anteriores de Esto También Está Sonando, consolidando un modelo de gestión que combina programación artística, innovación estética y compromiso.
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