Hacer real el derecho a nuestra ciudad
El derecho a la escena social es un concepto que va más allá del acceso físico a los espacios urbanos.
Jane Jacobs afirmaba que"las ciudades tienen la capacidad de proporcionar algo para todo el mundo, sólo, porque, y sólo, cuando se crean para todo el mundo".
La ciudad, pensada a través de los conceptos de ciudadanía y espacio público, es un ámbito complejo y en su enfoque, una temática transdisciplinaria.
Así como "la discapacidad" —según la convención— evoluciona en función de las barreras del entorno, "la ciudad" debe ser objeto de transformación permanente, para hacer de ella un espacio con visión de derecho humano. Un escenario de encuentro, un espacio de expresión, un producto cultural, colectivo y político, donde construir la vida de todos, para todos.

El bienestar colectivo es una construcción social
El derecho a la ciudad es un concepto que va más allá del acceso físico a los espacios urbanos. Implica un bienestar colectivo, y es una construcción social que debe fundarse, diseñarse y gestionarse entre todos, en ejercicio pleno de la ciudadanía, desde el inicio, sobre la base del respeto a la dignidad y la diversidad humana.
Se adjetiva —según Henri Lefebvre— en elementos físicos: territorio, edificios, vías de acceso, calles, plazas, paseos y una población densa que vive en vecindad, estrechamente unidos, con funciones determinadas y una autoridad cívica.
Pero también, conlleva al rescate del hombre, como protagonista de la ciudad que él mismo construye, en su rol de ciudadano y sujeto de derecho, entendido como quien tiene la ciudadanía plena: participación legal, política y social.
No hay "derecho a la ciudad" sin "accesibilidad universal", garantía de que todos puedan habitarla, usarla, circular, movilizarse, recorrerla, comunicarse, comprenderla, acceder a sus viviendas, a sus servicios, trabajar, recrearse, participar y disfrutarla en comunidad, en condiciones de igualdad, seguridad y comodidad, con autonomía y libertad.
La accesibilidad universal se pone a prueba en situaciones cotidianas de la vida urbana: veredas rotas o desniveladas, rampas y ochavas ocupadas por vehículos, mesas, sillas, planteros o plantas o exhibidores de ropas en venta, que interrumpen el paso peatonal.
Un transporte público sin piso bajo, por citar ejemplos, que rompen la cadena de accesibilidad y son barreras de acceso a otros derechos: vivienda, salud, educación, trabajo, deporte, cultura.
La ciudad, tomada como espacio dinámico, debe ser considerada como concepto y como práctica que nos invita a repensarla y también, plantearnos la forma de vivir en ella.

¿Qué es el "símbolo de accesibilidad universal"?
El nuevo logo aprobado por la Organización de Naciones Unidas en 2015, bajo el modelo social, pone el acento en la persona y en su entorno como un todo.
Neutral e imparcial, simboliza la inclusión e igualdad de acceso para todas las personas, de todos los niveles, en todas partes, y la armonía entre los seres humanos en la sociedad.
Con una visión integral, menciona las diferentes dimensiones —espacios, comunicación, objetos, transporte, tecnología de la información y la comunicación, y servicios— que deben ser accesibles, conforme las directrices internacionales y nacionales, promoviendo la utilización de productos de apoyo a la accesibilidad, que mejoren su calidad de vida.
La colocación de la señalética del "Símbolo de Accesibildad universal", en todo espacio físico no debe ser el punto de partida, sino el premio ante la culminación visual de un proceso gradual de accesibilidad, esto es, de una verdadera transformación estructural, arquitectónica y social que debe operarse en la sociedad, mediante una política pública respetuosa de la diversidad social, con una visión de inclusión, autonomía y diseño universal.
La efectivización del "Programa integral para la Inclusión y la utilización del Símbolo Internacional de Accesibilidad Universal", a crearse por el Proyecto de Ley Provincial - aún no sancionado (N.º 2342/19, de autoría de los exdiputados Daniel Trabalón y Gladis Cristaldo, y siete OSC chaqueñas), es una opción para hacer real el derecho a nuestra ciudad.
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(La autora es abogada y escribana, fundadora de la Fundación Cabildo Abierto Discapchaco).
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