Uganda: murió el rey Oyo Nyimba, el monarca más joven de mundo
Era considerado guardián de la cultura tribal en Uganda y ostentaba el título no oficial del rey más joven del mundo. Tenía 34 años.
El rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, monarca del reino de Tooro, Uganda murió este viernes a los 34 años. Su muerte fue confirmada por el primer ministro del reino, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki, aunque por el momento no se informó cuál fue la causa. Las autoridades pidieron a la población que rece por él y que no difunda versiones sin confirmar.

"Es con profunda tristeza y con el corazón encogido que anuncio el fallecimiento de Su Majestad el Omukama de Tooro, el rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV", dijo en la red social X su primer ministro, Calvin Armstrong Rwomiire.
"Su Majestad deja atrás a un príncipe como su heredero, cuya identidad será revelada formalmente en el momento apropiado, de acuerdo con las tradiciones y costumbres del Reino de Tooro", añadió.
La muerte conmocionó a muchos ugandeses que no sabían que el rey estaba recibiendo tratamiento por una enfermedad desconocida en el extranjero, y el viernes se difundieron homenajes.

Las autoridades de Tooro habían asegurado a los ugandeses que Oyo seguía con vida, pero en estado crítico, lo que obligó a muchos a asumir de golpe su muerte a una edad relativamente temprana.
"Esto es muy difícil de comprender", señaló el vicepresidente del Parlamento, Thomas Tayebwa.
El rey Oyo, como era más conocido, fue coronado en 1995 a los tres años tras la muerte de su padre. Era un niño curioso, con túnicas coloridas, y objeto de adoración para sus cientos de miles de súbditos. En su coronación, pasó por una serie de rituales tribales y emergió como el rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV.

Ostentaba el título no oficial del rey más joven del mundo, una figura fascinante incluso para los mandatarios extranjeros que lo conocían en actos nacionales. Dirigió a su pueblo mediante regentes designados por el reino hasta que alcanzó la mayoría de edad a los 18 años.
El mandatario libio Muamar Gadafi fue uno de quienes entablaron amistad con la familia real de Tooro como si formaran parte de su familia extendida. Gadhafi realizó múltiples viajes a Uganda y apoyó a Oyo y a la reina madre durante años, antes de la muerte de Gadafi en octubre de 2011.
Durante sus años al frente de la institución, su figura se convirtió en un símbolo para buena parte de la población de esa región. Se estima que el reino tiene vínculos con una comunidad de más de dos millones de personas.

En sus tres décadas como rey, Oyo puso especial énfasis en la juventud, la educación, la sanidad, la conservación medioambiental y el desarrollo, al tiempo que promovió la identidad y el patrimonio cultural de Tooro.
Oyo era una persona reservada y poco se conocía de su vida personal más allá de su afición por el fútbol y su equipo favorito, el Arsenal.
El monarca nunca contrajo matrimonio públicamente ni tuvo una reina consorte, pese a las peticiones reiteradas de su madre, del clero anglicano y de sus propios súbditos para que diera ese paso.
Tooro, situado en el suroeste de Uganda y con capital en la ciudad de Fort Portal, es uno de los cinco reinos tradicionales reconocidos por la Constitución del país.
Fuente: Minuto Uno
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