Cara a cara con el yaguareté: crecen los avistajes en El Impenetrable
Desde Rewilding Argentina explicaron cómo actuar: mantener la calma, respetar la distancia y retirarse lentamente, sin correr ni darle la espalda al animal.

El regreso del yaguareté a El Impenetrable comienza a hacerse visible. Pobladores y visitantes ya tuvieron la oportunidad de encontrarse con el felino más grande de América, en una experiencia que refleja los avances de su recuperación y plantea un desafío: aprender a convivir con una especie emblemática del monte chaqueño.
Según la información brindada por la Fundación Rewilding Argentina, nueve yaguaretés viven en libertad en la región. Entre ellos hay dos cachorros nacidos en pleno monte que ya superaron el año de vida. El proceso forma parte del proyecto que la fundación, la Administración de Parques Nacionales y el gobierno del Chaco iniciaron en 2019 para recuperar la especie. Con avistajes cada vez más frecuentes, sus impulsores refuerzan las acciones de educación ambiental y las recomendaciones para proteger tanto a las personas como a los animales.
"Ya hubo varios avistajes. Esto tiene una gran importancia ecológica y es el resultado del trabajo para la recuperación de la especie. Es una oportunidad y también un orgullo para la comunidad local y para los chaqueños en general", destacó Débora Abregú, coordinadora de Conservación de la Fundación Rewilding Argentina.
Un encuentro que exige calma y distancia

La posibilidad de observar un yaguareté en su ambiente natural puede generar sorpresa, emoción y también temor. Por eso, conocer cómo comportarse resulta fundamental. Abregú explicó que los ejemplares silvestres suelen evitar el contacto con las personas y que, al advertir su presencia, generalmente continúan su recorrido. El comportamiento solitario y esquivo de la especie también está descripto por la Administración de Parques Nacionales.
"Lo aconsejable es no intentar atacarlo, no acercarse ni intentar alimentarlo. Hay que mantener la calma y alejarse lentamente, sin correr y sin darle la espalda", señaló la especialista. También remarcó que muchas veces estos animales pueden observar a las personas sin ser vistos y luego seguir su camino. Esa conducta, sin embargo, no debe interpretarse como una invitación a aproximarse: se trata de fauna silvestre y cualquier encuentro requiere prudencia. Para Abregú, cruzarse con un yaguareté es "un momento mágico". Disfrutarlo implica, precisamente, respetar su espacio y no interferir con su comportamiento.
El trabajo empieza en las comunidades
La recuperación de la especie no se limita a la liberación y el seguimiento de ejemplares. También incluye un trabajo sostenido con quienes viven, producen o desarrollan actividades turísticas en El Impenetrable. "Trabajamos mucho recorriendo casas y hablando con las familias. También damos charlas de educación ambiental en las escuelas y encuentros abiertos para prestadores turísticos y la comunidad, junto con Parques Nacionales, en lugares como el Portal La Armonía, Miraflores y Castelli", explicó Abregú.

Estas actividades permiten compartir información sobre el comportamiento del felino, responder inquietudes y difundir pautas para actuar ante un avistaje. La convivencia con la producción ganadera también forma parte de esa tarea. La coordinadora indicó que cuentan con un equipo específico de coexistencia y que mantienen un diálogo constante con los productores que poseen ganado en la zona.
Proteger al felino también es cuidar el monte
Abregú destacó la importancia de conservar las presas nativas que forman parte de la alimentación del yaguareté. Entre ellas mencionó carpinchos, yacarés, pecaríes de collar, osos hormigueros y tapires. "El yaguareté busca presas nativas", explicó, y vinculó su recuperación con la protección del ambiente: "Por eso también hay que proteger a todas estas especies y, sobre todo, al monte".
El seguimiento de los animales aporta información para acompañar ese proceso. Cinco de los nueve ejemplares llevan collares con GPS, que permiten conocer su ubicación y monitorear sus desplazamientos. Esos datos contribuyen al seguimiento de su situación. Además, las cámaras trampa instaladas por la fundación en el monte pueden registrar ocasionalmente a cualquiera de los ejemplares, incluidos aquellos que no tienen collar.
El aumento de los avistajes representa una señal alentadora para la recuperación del yaguareté en el Chaco. Acompañar ese regreso exige conservar el monte y sus especies, fortalecer el trabajo con las comunidades y recordar que observar a un animal en libertad también significa permitirle seguir su camino.

Cómo actuar ante la presencia del tigre americano
Las recomendaciones difundidas para un encuentro con un gran felino apuntan a evitar acercamientos e interferencias:
- Mantener una distancia superior a 30 metros y evitar movimientos bruscos. No intentar aproximarse al animal ni provocar una reacción.
- Dejarle espacio para continuar su recorrido. No bloquearle el paso. Si permanece en el lugar, regresar lentamente por donde se llegó, sin correr ni darle la espalda.
- No alimentar a la fauna silvestre. Ofrecerle comida altera su comportamiento natural y puede favorecer acercamientos a las personas.
- Llevar una linterna. Especialmente si se prevé circular al atardecer o durante la noche, siempre respetando las indicaciones del área visitada.










