El gobierno siente una mejoría mientras el PJ mastica incógnitas
La política tiene mucho que ver con las percepciones. Una minoría ruidosa puede tener más peso en la opinión pública que una mayoría volcada a la pasividad y los silencios. Muchas teorías políticas y comunicacionales exploran esas ecuaciones, en las que las matemáticas rigen de una manera muy diferente a la que enseñan en los colegios. El empuje, la convicción o simplemente las sensaciones del momento, pese a estar impregnadas de subjetividad, pueden jugar un papel tan o más determinante que el poderío electoral medido en números.
También en el Chaco, en estos momentos, eso que puede parecer la nada misma, las percepciones, tiene una presencia muy nítida en el aire de la política. Son sensaciones, escasamente ponderadas, pero presentes. Al fin de cuentas, palpables. A la vez, seguro que sometidas a la fugacidad de semejantes asuntos. Ni una película ni una foto; apenas una breve secuencia de este tiempo.
Un clima distinto
¿Y de qué sensaciones hablamos? En el caso del gobierno, claramente hay otro ánimo. Tras un verano de zozobras, financieras y políticas, Leandro Zdero parece sentir que va encauzando la gestión y la maquinaria política, que a veces son cosas diferentes y otras son lo mismo. El ánimo en el oficialismo hacia marzo y abril estaba signado por la precariedad. El pico más bajo coincidió con la magra recomposición salarial dispuesta para la administración pública y los docentes, que tuvo como respuesta una ola de reprobación desde el universo de los estatales, tan relevante en el Chaco.
A la par aparecían otros ruidos relacionados con la gestión, como las manifestaciones y presentaciones judiciales relacionadas con recortes en las prestaciones de la obra social del Insssep y las carencias del sistema público de salud, más el costo político acumulado de las temibles facturas de Secheep. No es que nada de todo eso haya mejorado sustancialmente, pero en parte algunas cosas están menos mal y en parte los impactados por esos problemas están más resignados a ellos.
Por el lado de las cuentas fiscales, el primer semestre de este año continuó poniendo sopa en el plato. Excepto en mayo (donde la cuota de coparticipación federal subió por la recaudación del Impuesto a las Ganancias), los otros cinco meses las comparaciones interanuales dieron en rojo, mostrando una baja promedio de 3,1% real con respecto a enero-junio de 2025. Los fondos nacionales discrecionales (transferencias no automáticas) también cayeron. Pero la provincia aplicó un ajuste fuerte en las erogaciones, principalmente en inversión y obra pública, lo que le permitió mostrar superávit fiscal financiero y primario, algo que llevaba seis trimestres sin conseguir.
La mala noticia para la Casa de Gobierno es que las perspectivas de aquí a fin de año no alientan la idea de una expansión en los recursos, e incluso las consultoras privadas calculan que 2026 se cerrará con una baja de 4% en el volumen de la torta coparticipable, a raíz de que no hay expectativas de una reactivación del consumo interno, lo que deriva en una baja de la recaudación por IVA que no podrá ser equilibrada con los ingresos por Ganancias.
El oficialismo
Es decir, no se trata de un escenario celebratorio, pero en el oficialismo chaqueño sí se alimenta discretamente la idea de que lo peor ya pasó. No es euforia, es alivio.
Por ese rumbo, en esta semana la administración de Zdero anunciará una mejora salarial para los estatales. El "anuncio del anuncio" hizo que rápidamente los gremios del sector público hicieran saber que cualquier mejora por debajo de 35% alimentará la insatisfacción. No hay dudas de que la recomposición que comunicará el Poder Ejecutivo estará tan lejos de esa línea como Resistencia de Dallas. Pero será un incremento nominal de los sueldos cuatro meses después de que pagara el segundo tramo de la recomposición que se comunicó en el verano y se completó en el otoño. Entre ese anuncio y el anterior retoque de salarios había pasado casi un año.
De los pocos números que hay sobre el ánimo social, un paquete de ellos es el que brinda periódicamente la consultora CB Global Data mediante su ranking de gobernadores, que se renueva mes a mes. Zdero había ocupado el tercer lugar en esa tabla en abril del año pasado, y este año mostró un descenso sostenido, que tocó fondo en mayo, cuando su imagen negativa subió a 52,4% (con la positiva cayendo a 44,7) y eso lo dejó en el puesto 21 entre los 24 mandatarios provinciales del país. En junio remontó levemente, ascendiendo al escalón 20 y mejorando la relación entre imágenes negativa y positiva (50,6 versus 45,6). Este mes salió del lote de los ocho gobernadores menos aprobados y se instaló en la franja media, saltando al puesto 16. Logró el mayor repunte de imagen entre sus colegas del NEA. La positiva subió a 47,2% y la negativa descendió a 48,2. Logró bajar un diferencial en rojo de casi ocho puntos porcentuales (en mayo) a un solo punto en julio.
La oposición
Un hombre del PJ, el viernes, nos decía que comparte la sensación de que el gobierno logró despegar la espalda de las cuerdas y ahora está en una zona menos desfavorable del ring. Para él, la razón está en una mayor cohesión política del equipo gubernamental (sobre todo luego de los cambios introducidos en el gabinete desde la llegada de Carim Peche al Ministerio de Gobierno, que sumó como novedad reciente al arribo de Ricardo Mayol a Salud), junto con una mejor sincronía el elenco propio de diputados en la Legislatura y el acceso de Hugo Maldonado a la presidencia de la UCR, que le dio un perfil más activo al partido.
El peronismo un poco se burla de que Zdero esté abrevando en la cantera de veteranos del radicalismo, pero otro poco reconoce que, como decía uno de los personajes de El Eternauta, lo viejo funciona. Al fin de cuentas, el justicialismo también recicla los guisos de siempre, y Jorge Capitanich lleva ya casi dos décadas conduciendo al PJ con una sola mano sobre el volante.
Mirando más hacia adentro del peronismo, son sus indefiniciones otro factor que sostiene la recuperación radical. La principal fuerza opositora está a medio camino de algo que, en definitiva, no se sabe bien qué es. En lo formal, se supone que hay siete precandidatos a la gobernación compitiendo por ver quién de ellos asume la principal postulación partidaria provincial de 2027. Pero nadie descarta que Capitanich sea quien se quede, una vez más, con la sortija de la calesita. "Lo peor es que los primeros en no descartarlo son esos siete", marcaba días atrás un experimentado radiólogo de la anatomía pejotista.
Se dice, incluso, que la idea de armar "la cumbre de los siete" en Presidencia de la Plaza, en mayo, le surgió a Capitanich cuando se enteró -llamado telefónico de un comunicador radial mediante- de que la fiscalía federal de Sáenz Peña iba a pedir su procesamiento en la "Causa Tierras", que investiga adjudicaciones de predios fiscales en los años kirchneristas. JMC habría evaluado, al instante, que si no se salía expresamente de la pista electoral iba a convertirse en una suerte de carpincho fluorescente durante una noche de caza. Demasiado riesgo cuando todavía hay tanto tiempo hasta el partido definitorio del año que viene.
Entonces, dicen los que desconfían de todo, la Segunda Venida de Coqui (que en verdad sería la séptima) se produciría recién a último momento, tras declarar que ninguno de sus potenciales sucesores logró posicionarse debidamente ante el electorado y que él no puede permitir la marcha del PJ hacia una derrota segura.
Con menos malicia, otros plantean que la candidatura de Capitanich, en caso de darse, es "la lógica", por un asunto muy simple: a los demás los conoce muy poca gente, y no habría tiempo físico ni recursos suficientes para posicionarlos a fin de competir con Zdero. Es un argumento difícil de rebatir. Hagan ustedes este ejercicio: pregunten a diez personas de su entorno si conocen los nombres de siquiera uno de esos siete precandidatos blanqueados en Plaza.
Entonces, por ahora, es como si en la principal fuerza opositora todos los caminos condujeran a la candidatura de Jorge Milton. Los caminos de sus eventuales propias conveniencias y los de la realidad, que no siempre es la única verdad, pero a veces sí.










