"El crimen de la espada": un anciano asesinado a sangre fría que puso bajo la lupa a la viuda y una hija
A pesar de la ferocidad de un ataque que incluyó una espada y un cuchillo, y de las sospechas iniciales sobre prácticas rituales, la justicia cerró el caso sobreseyendo a las únicas dos sospechosas, dejando el asesinato del anciano de 81 años sin responsables legales.

Lo que comenzó en diciembre de 2020 como una de las investigaciones más perturbadoras de Barranqueras, terminó en un silencio judicial absoluto. En aquel entonces, el fiscal Roberto Villalba no solo barajaba la hipótesis de la legítima defensa ante una supuesta violencia de género, sino que ponía el foco en un posible rito umbanda, debido a la naturaleza "tremenda" y la saña del crimen contra Ricardo Ramírez.
La escena fue calificada como "dantesca" por los investigadores, con un cuadro de violencia extrema "nunca visto": el cuerpo del anciano presentaba una espada atravesada en el cuello y una perforación en la cabeza realizada con un cuchillo. Sin embargo, la oscuridad de aquel domingo de diciembre, donde la sangre inundaba la vivienda de las calles Colonizadores y Guido Spano, no encontró claridad en los tribunales.
Por el homicidio se ordenó detener a la mujer de la víctima, Ramona Benedicta Ibarra , que tenía en ese entonces 80 años, y a Sonia Gloria Ramírez, de 51, con domicilio cerca de la residencia de sus padres.
El caso transitó el camino desde el horror ritual hasta la impunidad por el sobreseimiento por salud mental: El 12 de mayo de 2022, una de las mujeres (la esposa de la víctima) fue desvinculada de la causa por presentar problemas mentales.

También se dictó el sobreseimiento por falta de pruebas: El 27 de febrero de 2024, la segunda acusada (la hija) recibió el sobreseimiento definitivo debido a la "orfandad probatoria", una medida solicitada por la propia Fiscalía 5. Dichas medidas no fueron del entonces fiscal Villalba sino de un subrogante.
De esta manera, el proceso penal quedó extinguido definitivamente. Aquella investigación que buscaba determinar si se trataba de un culto oscuro o un acto de defensa desesperada concluyó sin culpables, dejando aquel crimen del abuelo de 81 años, como un capítulo cerrado y sin justicia para la víctima, sumándose al historial de hechos criminales irresueltos en nuestra provincia.













