La pasión por el potrero volvió a latir en Parque Independencia con una fiesta para toda la familia

Las primeras horas de un frío sábado quedaron rápidamente en el olvido cuando comenzaron a rodar las pelotas. En el barrio Parque Independencia de Resistencia, las sonrisas de los chicos y el aliento de padres y abuelos transformaron la jornada en una verdadera fiesta popular durante el segundo encuentro de "ADN, el potrero en la sangre".

La iniciativa, impulsada por los diputados del Frente Chaqueño, Santiago Pérez Pons y Luciano Moser, volvió a combinar deporte, recreación y atención sanitaria gratuita para llegar a unas 600 personas, consolidándose como una propuesta que busca recuperar el espíritu del fútbol de barrio y fortalecer los lazos comunitarios.

"Queremos que cada chico tenga un espacio para jugar, compartir y crecer acompañado. Nos llena de alegría ver a tantas familias participando. Más de 600 personas compartieron esta jornada y eso demuestra que cuando se generan espacios de encuentro en los barrios, la comunidad responde. Queremos seguir llevando esta iniciativa a distintos puntos de la ciudad", destacó Pérez Pons.

El encuentro mantuvo su esencia deportiva, aunque este año sumó un importante operativo de salud. En el lugar, los chicos compartieron chocolate caliente y masas, en un clima de camaradería que recordó aquellas jornadas deportivas que marcaron generaciones enteras.

La temática mundialista le dio un color especial al predio, despertando la ilusión de los más pequeños, que vivieron la experiencia como si se tratara de un gran campeonato.

El valor de volver al barrio
Entre quienes observaban los partidos desde un costado de la cancha estaba una abuela que no ocultó su emoción al recordar otros tiempos. "Es como volver a lo que uno vivió hace muchos años. Que los chicos puedan experimentar esto es muy importante. El fútbol, el básquet o el vóley, pero siempre en comunidad, porque eso es lo que nos fortalece. Es un orgullo que vuelvan estas actividades al barrio y que no se pierdan", expresó. Sus palabras resumieron el sentimiento de muchos vecinos, que destacaron la importancia de recuperar espacios de encuentro donde el deporte vuelva a ser protagonista.

El entusiasmo no comenzó cuando sonó el primer silbato. Para muchas familias, el partido empezó desde la noche anterior. Uno de los padres contó que su hijo prácticamente no pudo dormir por la ansiedad. "Hoy a las seis de la mañana ya estábamos despiertos. Estaba desesperado por venir. Lo viven con una intensidad enorme. Para ellos esto es algo muy grande y nosotros somos felices de poder acompañarlos", relató.

Además, destacó que este tipo de propuestas permiten que los niños encuentren un espacio seguro para crecer. "El deporte los hace sentir protegidos, contenidos y les enseña que pueden llegar lejos si tienen oportunidades".
"No duerme cuando sabe que tiene cancha"
La misma mezcla de emoción y orgullo se repetía entre las madres que alentaban desde la línea lateral. Una de ellas contó entre risas que su hijo también pasó la noche imaginando el partido. "No duerme cuando sabe que tiene cancha. A las seis de la mañana ya estaba levantado esperando que lo pasaran a buscar", comentó.

Para ella, el valor de la propuesta va mucho más allá del resultado deportivo. "Estas actividades ayudan a disciplinar a los chicos, los sacan un poco de la calle y les dan otro espacio para crecer. Además, son gratuitas, y eso permite que todos puedan participar". Incluso compartió una anécdota familiar que despertó sonrisas entre quienes la escuchaban: la dedicatoria de los goles no sería para ella, sino para la abuela, quien asistía por primera vez al encuentro.

Con cada partido, cada abrazo y cada fotografía familiar quedó en evidencia que "ADN, el potrero en la sangre" busca recuperar una tradición profundamente arraigada en los barrios: el deporte como punto de encuentro.














