¿Qué nos sostiene cuando todo falla?
A veces, la realidad nos regala metáforas perfectas.
En estos días, un desperfecto técnico dejó a gran parte de Resistencia sin agua. La ciudad se dividió en los que abrieron la canilla y encontraron el vacío, y los que ni siquiera se enteraron del corte porque tenían un tanque de reserva.
Jesús era un maestro en usar estas escenas cotidianas. Él hablaba de casas construidas sobre roca o arena.
No lo hacía para dar una clase de arquitectura, sino para hacernos una pregunta incómoda: ¿qué va a pasar con vos cuando sople el viento fuerte? Porque el viento, como el corte de agua, tarde o temprano llega para todos.
La trampa de lo urgente
Podríamos pensar que un tanque es caro, que no hay presupuesto para comprarlo. Pero si miramos nuestras veredas, vemos que el esfuerzo para comprar una moto o mejorar el auto siempre aparece.
No es una crítica al progreso, es una observación sobre nuestra solemos invertir en lo que se ve por fuera, pero descuidamos lo que nos sostiene por dentro.
En lo espiritual pasa lo mismo. El "tanque" no es una obligación religiosa; es el recurso interno que te queda cuando la vida se pone difícil.
Muchos dicen: "Ahora no tengo tiempo para Dios, estoy ocupado con lo real". El problema es que "lo real" —el trabajo, la salud, la estabilidad— a veces falla. Y ahí es donde el tanque espiritual marca la diferencia.

Prioridades, no reglas
Seguir las enseñanzas de Jesús no se trata de cumplir una lista de prohibiciones. Es, sencillamente, poner orden en las prioridades. Es entender que así como no esperamos a tener sed para instalar un tanque, no deberíamos esperar a que la vida se rompa para buscar una base sólida.
Nadie está libre de problemas. La diferencia no es que al cristiano no se le corte el agua; la diferencia es que tiene en el "tanque" una reserva de paz, de propósito y de esperanza que no depende de la red externa.
Aceptar este mensaje es como subir al techo y asegurar el suministro de agua. Es buscar lo importante primero para que, cuando falte todo lo demás, a vos no te falte nada.
El tanque lleno
Tener un tanque lleno no es una cuestión de suerte, es una decisión de proyecto. Del mismo modo, poner en orden nuestras prioridades espirituales no nos quita libertad, nos da autonomía ante la crisis. Jesús propuso buscar primero lo esencial para que todo lo demás encuentre su lugar; y contrasta el agua física del pozo –que sacia temporalmente– con el agua espiritual que él ofrece.
No se trata de sed física, sino de la necesidad de propósito, amor y vida eterna que solo Él puede llenar.
Al final del día, la pregunta no es si crees o no, sino dónde buscas agua cuando tu mundo se queda seco.
La red externa tarde o temprano va a fallar, pero tu reserva interna depende enteramente de tu decisión actual. No te dejes engañar por la falsa seguridad de lo visible.
Eleva la mirada, reordena tus prioridades y busca el agua que sacia para siempre. Cuando todo lo demás falte, la profundidad de tu conexión espiritual determinará si te quiebras ante la crisis o si permaneces firme y con el tanque lleno.
Buscar a Dios y ordenar las prioridades no es un seguro contra las tormentas, sino la garantía de que no nos quedaremos vacíos cuando llegue el viento fuerte. Asegurate de llenar tu tanque hoy; mañana, esa decisión puede ser lo único que te mantenga en pie.
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