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Carta de lectores

Sorprendido en mi buena fe, estafado por quien fuera mi abogado

(Propietario de un reconocido taller de Resistencia, estafado por su abogado).

Señor director de NORTE:

Para quien no me conoce me presento, soy Manuel Aníbal Insaurralde, de profesión electricista de automóvil, más conocido por Manolo. El hecho es que el 12 de junio de 2020 compré un campo de 96 has situado en Colonia Popular por un monto de $ 600.000, como el bien fue adquirido mediante contrato de cesión de inmueble, en consecuencia, me falta la escritura para tener todo en regla. A comienzos de 2020, antes de la Pandemia del Covid 19, conocí personalmente a Marcelo Morinigo (abogado), en la oportunidad que había venido a mi taller de electricidad del automóvil (en San Lorenzo 391), manifestándome que su camioneta había quedado parada por haber tenido una falla eléctrica, a dos cuadras del taller, y que no arrancaba y necesitaba mis servicios, así fue que nos conocimos. Silvio Almirón es una persona que trabaja en mi taller y fue a quien le dije que fuera a ver la camioneta; fue y le solucionó el problema.

Transcurridos unos quince días, apareció en el taller dándome las gracias por el servicio brindado y dado que yo no le había cobrado por la atención, ahí me manifestó que él era abogado y que trabajaba en el Tribunal de Cuentas de la Provincia del Chaco y me ofreció sus servicios profesionales como abogado. Como yo y mi señora somos personas ignorantes respecto de cuestiones legales, y ante su ofrecimiento me dio lugar para que le comentara que tenía varias cosas y si podía atenderlas. Una era el sucesorio de mi madre después de haber adquirido el campo. Pasado unos buenos meses, también le comenté para que me hiciera la inscripción del boleto de compra venta para tener el título; y, por último, allá por 2023, también me atendió una cuestión familiar.   

Desde el primer momento antes de que les diera las cuestiones judiciales para que me atendiera, como es mi costumbre, ante todo siempre le pedía que dijera cuánto iban a salir los trabajos, le pedía el presupuesto, para ver si podía abonarle dado mi condición de jubilado. El abogado Morínigo decía que jurídicamente el trabajo por el tema del campo era una pavada, una cosa sencilla, que no nos hiciéramos problemas por los costos ni sus honorarios. Morinigo no daba la información adecuada se callaba, cambiaba de tema.

Cabe dejar aclarado que antes de encomendarle el trabajo por la cuestión del campo, yo ya me había contactado con los herederos de don Gazzola y los hijos –René Oscar y Letizia Gazzola–, de quien en vida era el propietario del campo. Recuerdo que fui a hablar con ellos en su domicilio, comentaron que esa porción del campo no había entrado en la sucesión porque su padre en vida le había vendido a un señor de apellido Lindstron y este vendió al señor Aguirre, quien a su vez este último es el que me vende el campo.

Esto último, yo le había informado a Morinigo. Además, los hijos de Gazzola se me habían ofrecido para firmarme cualquier documento y/o papel que fuera necesario, todo ello por la confianza que tenían y sabiendo que su padre era mi cliente de siempre en el taller, que no iba a existir obstáculo de parte de ellos, llegado el caso, para que firmaran y así yo obtendría la escritura del campo.

Ante la buena predisposición de los hermanos Gazzola, les informo que mi abogado (Morínigo) iba a ir a hablar con ellos. De ahí en más todos los trámites quedaron en mano del abogado. Morínigo, como profesional y conocedor del derecho, nunca pude entender, cómo es que promovió un juicio de prescripción, digo yo desde mi ignorancia que lo correcto hubiera sido realizar una gestión o tal vez debió ver el sucesorio para que yo obtenga mi escritura sin tener que recurrir a tener que hacer un juicio como el iniciado. Siempre le preguntaba el costo del trabajo a realizar, cuánto iban a salir sus honorarios, a esto siempre me respondía con evasivas, nunca me dijo el monto y/o valor de lo que iban a salir sus honorarios.

Morínigo inició el juicio de prescripción, los citó a los herederos, estos se presentaron con dos abogadas dijeron que el campo ya había sido vendido por su padre y se allanaban a estar en el juicio mediante un escrito presentado en el expediente. Yo le firmaba los papeles que él siempre me llevaba, también le entregaba dinero, confiaba en él, además no tengo tiempo y siempre deposité todo en la buena fe puesta en mi abogado en aquel entonces.

Yo siempre ignoré cómo iba el juicio. Bien recuerdo que Morinigo vino al taller unos días antes de que enviara la cédula de notificación –13/9/24– si mal no recuerdo ello fue entre el viernes 6 o lunes 9 de septiembre de 2024, con la finalidad de arribar a un acuerdo para que le pague sus honorarios. Me mostró y me dejó una propuesta escrita donde decía que la regulación de honorarios y gastos y costas (en sentencia) tomando la valuación de los U$S 85.000 regulación hasta 22% quería U$S 18700 (22.627.000 pesos). Me dijo firmamos convenio de cancelación total de honorarios, sin presentar en el juzgado. Si presento, te cobran todos los impuestos más IVA. Cuando escucho y analizo todo lo que me decía mi propio abogado, me quedé resorprendido y dije para mí: "Me quiero morir", ante esa propuesta, ya que el monto que estaba pidiendo no podía pagarle porque somos jubilados, dado que si sabía lo que iba a costar todo eso o sea el trabajo de él dejaba las cosas así nomás.

Morínigo se retiró y no arribamos a acuerdo alguno. Cuando Morinigo fue al taller para pretender arribar a un acuerdo de pago ya sabía el resultado de la sentencia y de los honorarios que le habían regulado. 

A días posteriores de la visita del abogado Morínigo a mi taller tratando de arribar a un acuerdo de pago, y no haberlo logrado él mismo, el 13 de septiembre de 2024, estando en mi taller se presentó un empleado del Poder Judicial que me dejó una cedula de notificación del Juzgado Civil 6 firmada por mi aún abogado Morinigo enterándome así de la sentencia, donde también se leían los montos de los honorarios o sea del dinero que tenía que pagarle a Morínigo y a las otras abogadas, las cuales representaron a los hijos del señor Gazzola. $ 18.551.250 y para las abogadas de los Gazzola las sumas de $ 5.441.700 a cada una. Me puse a leer lo que decía ese papel y ahí me fui enterando que el expediente referido al campo estaba en el Juzgado Civil 6. Yo y mi señora seguíamos sin entender absolutamente nada de nada… recién ahí cuando recibimos la cédula de notificación fue la primera vez que tomamos razón de forma fehaciente de la existencia del juicio iniciado por Morinigo. Lo cierto es que Morinigo nunca antes me brindó la información adecuada debida en todo lo inherente a su labor profesional. Las veces que venía al taller era para hacerles firmar hojas en blanco a mi señora Rosa y a mí y a pedirme dinero.

Realmente me siento estafado y sorprendido en nuestra buena fe por parte del abogado Morinigo, en primer lugar porque este nunca había dado la información de los trámites que realizaba como tampoco del costo de su trabajo. No obstante ello, Morinigo, seguía siendo mi abogado en el sucesorio de mi madre que se tramita por ante el Juzgado Civil y Comercial 22.

 Al no entender nada de lo que estaba pasando, recurrí a varios profesionales para que me explicaran qué es lo que pasó realmente. Ahí me hicieron ver y advertí ciertos trámites que solamente Morinigo sabía que había realizado como ser una valuación privada en dólares, que había presentado un convenio de honorarios, firmas que decían que eran mías y que supuestamente las habíamos firmado y que la sentencia cuando a él le notificaron ya estaba firme y no pude hacer nada.

Al poco tiempo de que me mandaron la cédula Morínigo inició un juicio para cobrar sus honorarios y hoy le debo algo así como $ 32.000.000 y a las otras abogadas por presentar dos escritos $ 20.518.035, las cuales también iniciaron juicio para cobrar sus honorarios. Para ir finalizando, todos los profesionales quieren cobrar sus honorarios –no niego que deben cobrar por sus trabajos porque todo quien trabaja se lo merece– pero no que te metan las manos en el bolsillo, con una estafa ilegal. 

Por todas estas irregularidades, mi señora y yo denunciamos penalmente a quien fuera nuestro abogado. Y lo último y triste es que hoy 14 de mayo de 2026 va a remate el campo que adquirimos con mucho esfuerzo con mi señora, para cobrar sus honorarios el doctor Marcelo Morínigo.

MANUEL ANIBAL INSAURRALDE

DNI 11.820.612

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