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Después de 48 años

Identificaron los restos de Ester Felipe y Luis Mónaco, secuestrados en La Perla

La pareja fue vista con vida por última vez el 11 de enero de 1978 en Villa María. Sus restos fueron hallados en Loma del Torito, dentro del excentro clandestino de detención cordobés.

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   El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró la identificación de los cuerpos de la psicóloga Ester Felipe y el periodista Luis Mónaco, militantes del PRT-ERP. El anuncio lo hizo el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja en el marco de la megacausa "La Perla-La Ribera-D2". Su hija, Paula Mónaco Felipe, que nació 25 días antes del secuestro, celebró la noticia desde México: "Hoy vuelven con nosotres".

   Casi medio siglo después de su desaparición forzada, los restos de Ester Felipe y Luis Mónaco fueron identificados en la zona de Loma del Torito, dentro del predio del ex centro clandestino de detención La Perla, uno de los símbolos del terrorismo de Estado en Córdoba. El hallazgo fue posible gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y fue confirmado oficialmente por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, a cargo de la megacausa que investiga los crímenes de la dictadura en la provincia.

   La pareja fue secuestrada el 11 de enero de 1978 en la ciudad de Villa María por un grupo de tareas que actuó vestido de civil. Ester Felipe tenía entonces 27 años; Luis Mónaco, 30. Ambos militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Desde aquel enero, todo rastro de ellos se había perdido en los engranajes del horror de La Perla.

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Quiénes eran

   Ester Felipe nació el 25 de marzo de 1950 en Las Varillas. Era psicóloga, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba, y trabajaba en instituciones de salud pública de Córdoba y Villa María. Luis Mónaco, en tanto, había nacido el 9 de septiembre de 1947 en la capital cordobesa. Periodista de vocación, trabajó en Radio Universidad y Canal 10 de la UNC, y fue delegado sindical del CISPREN (Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba).

  Juntos compartían militancia y un proyecto de vida que se truncó violentamente cuando ella cursaba el último mes de embarazo.

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El abrazo de la hija y la hermana

   Paula Mónaco Felipe, hija de la pareja, nació apenas 25 días antes del secuestro. Hoy reside en México, donde se ha desempeñado como periodista, escritora e investigadora, y desde donde lideró durante años la búsqueda incansable de la verdad sobre el destino de sus padres. También lo hizo con crímenes similares perpetrados en México, como las desapariciones en Ayotzinapa, con su libro "Los 43 de Ayotzinapa".

   Al conocerse la noticia de la identificación, publicó en sus redes sociales: "Los buscamos tanto, los esperamos tanto. Hoy vuelven con nosotres y estamos flotando, con el corazón al galope, descubriendo una nueva -y maravillosa- forma de felicidad. Bienvenidos de regreso Ester y Luis, mamá y papá".

   También se expresó Liliana Felipe, reconocida compositora, pianista y cantante, hermana de Ester. Liliana debió exiliarse en México en 1977, apenas unos meses antes del secuestro de su hermana y su cuñado. Con el alma partida pero con la memoria en alto, escribió: "Ester Felipe y Luis Mónaco dejan de ser desaparecidos y toman el estatus de asesinados por el terrorismo de estado".

   Liliana había dedicado parte de su obra a Ester, como la canción "Milonguita", compuesta especialmente para ella.

Justicia y memoria

   La identificación de los restos se inscribe en la megacausa "La Perla-La Ribera-D2", que en 2016 ya había dejado condenas contra los responsables de secuestros y desapariciones en Córdoba durante la última dictadura cívico-militar argentina. El anuncio judicial a cargo del juez Vaca Narvaja convierte a este caso en un hito más en la reconstrucción de la verdad histórica.

   A casi 48 años de aquel 11 de enero de 1978, la lucha de una hija que no llegó a conocer a sus padres y de una hermana que nunca dejó de cantar su nombre encuentra un cierre parcial, pero profundo: Ester y Luis ya no son desaparecidos. Tienen nombre, tienen restos identificados y, aunque la dictadura les arrebató la vida, no pudo arrebatarles la memoria.

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