En medio del barro, voluntarios de la ONG Enashu asistieron a 307 personas
Desplegaron un nuevo operativo sanitario en la zona rural de Misión Nueva Pompeya pese a las precipitaciones registradas en la región.
Con condiciones meteorológicas adversas, caminos casi intransitables por el barro y áreas anegadas, el equipo de la oenegé Enashu completó un operativo sanitario del 23 al 26 de abril en Misión Nueva Pompeya.

En un balance mencionan que atravesaron grandes dificultades logísticas, valorando la asistencia a 307 personas: 174 niños y niñas (56,7%) y 133 adultos (43,3%).
En pediatría se atendieron cuadros de crisis asmáticas, retraso madurativo, malnutrición, Chagas congénito y múltiples urgencias.

Mientras que en la población adulta predominaron las crisis hipertensivas e hiperglucemias por falta de medicación. Dieciséis pacientes requirieron insulinoterapia correctiva y controles seriados antes del alta. También se realizaron test de Chagas, dengue y embarazo, electrocardiogramas y derivaciones urgentes por sospecha de tuberculosis.
En un balance de la atención José Antonio Boggiano, referente de la oenegé, destacó el compromiso y apoyo del personal del Hospital Bicentenario de Pompeya y el acompañamiento de su directora médica Miriam Aguirre, "cuya colaboración fue fundamental durante toda la misión", indicó.

También se reconoció el respaldo logístico asegurado por el intendente Vicente González. Su apoyo fue "clave para sortear las dificultades operativas y llegar a cada lugar previsto. Una vez más, cuando el acceso se corta y la necesidad crece, Enashu llega", reconoció Boggiano.
Niño en crisis
El caso más crítico ocurrió mientras el equipo trabajaba bajo lluvia en un paraje del Impenetrable. Desde el Hospital de Pompeya solicitaron ayuda urgente para un niño con insuficiencia respiratoria severa, ya que el centro no contaba con médicos pediatras ni enfermería especializada.

Un vocero de Enashu contó a NORTE que el equipo suspendió la tarea en terreno y regresó de inmediato. Al arribar, el paciente fue estabilizado con oxigenoterapia continua mediante máscara con reservorio, acceso venoso, antibióticos, hidrocortisona y broncodilatadores seriados.
Parte del material descartable y medicación fueron aportados por Enashu ante la falta de insumos disponibles.

Luego de intensas gestiones, y ante la inexistencia de helicóptero sanitario operativo, se concretó la derivación terrestre al Hospital de Castelli en una ambulancia de tracción simple. Allí cumplieron una tarea decisiva los choferes Tulio Segovia, Orlando Ledesma y el enfermero Daniel Martínez, protagonistas silenciosos de una verdadera carrera contra el tiempo.













