Feriantes al límite: ventas desplomadas y un Primero de Mayo sin celebración
Trabajadores de la feria franca aseguran que las ventas cayeron hasta 60 % y que la situación es incluso peor que en pandemia. Este viernes no abrirán sus puestos.
La feria franca municipal de Resistencia llega a este Primero de Mayo atravesando una profunda crisis. Con caídas en las ventas que alcanzan hasta 60 por ciento y un consumo cada vez más retraído, los feriantes aseguran que no tienen nada que celebrar en el Día Internacional del Trabajador.

La mayoría de los puesteros acumula más de veinte años en la actividad, rotando de lugar días tras día durante la semana. Algunos ubican la pandemia como el momento más crítico; otros sostienen que la actualidad es aún más compleja. En lo que todos coinciden es en el impacto del deterioro del poder adquisitivo.

Vicente, verdulero con dos décadas en la feria, describió a NORTE: "Las ventas cayeron alrededor de 30 por ciento. En nuestro rubro hay mucha competencia y cayó mucho el poder adquisitivo de la gente. Como el remís en su momento, ahora es la verdulería. Abrís la puerta de tu casa y te encontrás con una verdulería, pero nosotros competimos con calidad".
El trabajador también marcó el desgaste sostenido: "Todavía no es comparable con la pandemia, pero la situación es cada vez peor. Ojalá mejore esto, tenemos esperanza, más allá de que ningún gobierno nunca nos ayudó. Siempre estamos en la misma, siempre saliendo del fondo. Los únicos que están bien son los políticos y los judiciales".
Caídas de hasta 60 %
Más contundente fue Iselín, quien también lleva unos veinte años en la actividad y proviene de una familia con larga tradición en la feria, de unos cincuenta años: "Las ventas cayeron hasta 60 por ciento en verduras y frutas. Nunca estuvimos así, ni en pandemia, porque la gente salía y se vendía. No hay movimiento y la situación actual es peor que con el Covid-19".

El impacto se refleja en la forma de comprar: "Nosotros vivimos de lo que vendemos, producimos pero si no vendemos no comemos. La gente lleva de a macitos: dos papas, una cebolla o dos tomates y una zanahoria".
Sobre el Día del Trabajador, fue categórico: "No tenemos nada que festejar. Antes hacíamos un asadito con los muchachos, ahora nada. Este gobierno tiene que activar, hacer obras o lo que sea. Nosotros vivimos de la gente, de lo que compra el trabajador. No trabajamos con tarjetas de crédito, vivimos del efectivo del trabajador".
El factor climático
Desde otro rubro, Dante, dedicado a la venta de huevos y frutos secos, también dio cuenta del retroceso: "Las ventas cayeron 50 por ciento. Antes, todas las semanas pedía queso, ahora hay semanas que paso de largo". A su vez, agregó un factor adicional: "También afecta la situación climática. Por ejemplo, la Navidad pasada que es una de las fechas más importante para nuestras ventas, llovió hasta las 11 de la noche del día anterior".

Las carpas están a la intemperie. Entonces, el frío y la lluvia también atentan contra su actividad. Sin festejos y con preocupación, los feriantes enfrentan un presente marcado por la caída del consumo y la incertidumbre sobre lo que vendrá.










