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El crítico momento de un exídolo del fútbol tras salir de la cárcel

Fue un baluarte del extinto Tiburones de Veracruz, ciudad mexicana en la que todavía reside. Fue ídolo de Boca y verdugo de River. Estuvo preso casi tres años por violencia de género y lesiones dolosas. Hoy juega al fútbol en un equipo senior. La historia de Jorge Alberto Comas es la de muchos deportistas.

Comitas, aquel entrerriano que hizo felices a los hinchas de Boca en una época de sequía para el club de la Ribera, como fueron los finales de los 80, y que amargó varias veces a River con distintas camisetas, hoy vive penurias en México.

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Jorge Alberto Comas.

A poco tiempo de haber salido de la cárcel, luego de casi tres años de detención, transita las calles de Veracruz al borde de la indigencia.

La prisión

A mediados de 2021, Comas fue arrestado después de golpear salvajemente a una vecina dentro del condominio "Corsario" ubicado en la acaudalada zona de Playa de Oro, Boca del Río, en donde tenía su casa.

El argentino había sido demorado anteriormente por golpear a policías que acudieron al lugar por otras denuncias, contra otra mujer de la residencia.

También había registrado antecedentes en 2012 por agresión y amenazas a un reportero de Veracruz y en 2016 por agresión contra otra persona dentro de un famoso restaurante de la ciudad.

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El jugador surgido en Colón de Santa Fe, que también brilló en Vélez Sársfield y se retiró en el Sabalero en 1994 tras su inolvidable paso por el fútbol mexicano. Perdió contacto con amigos y familiares directos. De hecho, la relación con sus nueve hijos no sería la mejor, según gente que lo frecuentó en los últimos meses, por la venta y reparto de algunas propiedades.

Desde Boca le tendieron una mano: un excompañero de los tres planteles que integró desde 1986 hasta 1989 estuvo al tanto de su situación judicial y hasta dialogó con el embajador y el consulado argentino en Veracruz para que estuviera encerrado en las mejores condiciones posibles y se contemplara una salida anticipada de prisión, algo que finalmente ocurrió, cuando quedó en libertad en 2024 y no llegó a cumplir tres años de los cinco que le habían dado de condena.

Los vicios

Diego San Román, periodista de XEU Deportes, cadena que hace casi una década lo había entrevistado en sus estudios, dio detalles del pálido presente de Comitas en Veracruz: "Su actualidad es muy triste.

Jorge es una persona que ha sufrido con los vicios, principalmente con el alcohol. Tiene muchos años siendo un alcohólico. Hoy está acabado, lo invitan a jugar algunos partidos al fútbol amateur los fines de semana. Le ofrecen el pasaje y las cervezas. Obviamente, a sus 65 años, tampoco derrocha talento.

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En Vélez Sarsfield

Ídolo acá y allá

Comitas es considerado ídolo por muchos fanáticos xeneizes que recuerdan sus gambetas y latigazos con pierna zurda a fines de los 80, cuando convirtió nada menos que 63 goles en 126 partidos.

Por diferencias con la dirigencia presidida por entonces por Antonio Alegre, se marchó al fútbol mexicano para vestir la camiseta del Veracruz, donde rápidamente causó furor por su fútbol y su corte de cabello (corto arriba y con melena), que fue replicado por muchos jóvenes que lo idolatraron desde un inicio.

Arribó a Tiburones de Veracruz junto al Patón Edgardo Bauza y el Negro Omar Palma, otros futbolistas experimentados que causaron una revolución en la ciudad por el fútbol de alto vuelo que generaron en cada presentación.

El estadio se llenaba y el equipo se imponía ante los gigantes mexicanos. En 1990, le ganó 4-2 un amistoso al Real Madrid de Emilio Butragueño y Hugo Sánchez. Hasta hoy se recuerda a esa época como la "Tiburomanía".

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Comitas junto al futbolista argentino Keko Villalba, justo antes de la desafiliación de Tiburones de Veracruz: al tiempo sería arrestado

Comas se despegó claramente del resto por su calidad y goles, al punto tal de quedar en el podio de la historia de la institución con un total de 75 gritos, solo detrás del brasileño Mariano Ubiracy (98) y el mexicano Raymundo González (77).

Es el segundo máximo ídolo de la historia de los Tiburones detrás de Luis Pirata Fuente, campeón en la década del 40 y exintegrante de la selección mexicana (el estadio de la localidad de Boca del Río lleva su nombre).

El apellido Comas marcó a una generación de jarochos, como se denomina a los veracruzanos. Por eso es que, durante más de dos décadas, el argentino deambuló entre los terrenales como una especie de semidios del fútbol.

La selección y el casi pase a Europa

Durante su época de apogeo en Boca, había sido convocado por Carlos Pachamé para los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde disputó todos los minutos en las cuatro presentaciones de la selección argentina, incluida la de cuartos de final con derrota 1-0 ante Brasil y eliminación.

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Jorge Comas en un Argentina-Brasil en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988

Antes, protagonizó un frustrado paso al fútbol europeo que lo pinta como personaje y dio origen a su particular cabellera. Fue a mediados de los 80, cuando sobresalía en Vélez: "Tenía 20 años y me quiso comprar el Lecce de Italia. Al presidente (Ricardo Petracca) le dijeron ‘me gusta ese, pero hay que cortarle el pelo’.

Entonces me dijo que me lo cortara porque no me iba a ir. Yo me lo corté cortito arriba, pero me dejé la colita y me la escondí adentro de la camisa para que no se viera. Firmamos el contrato y, cuando el italiano me vio el pelo, le dijo al presidente de Vélez ‘a este indio no lo llevo’. Ahí me gustó y me lo dejé".

Tiburones

En sus últimas apariciones públicas, se mostró absolutamente consciente e incluso arengando a los más jóvenes a hacer deporte y a las autoridades locales y del club a abrirles las puertas para que no cayeran en la "mala vida".

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Sin embargo, sus luces se fueron apagando a la par del descalabro institucional de los Tiburones, que fue desafiliado de la Federación Mexicana de Fútbol en diciembre de 2019 por una deuda millonaria.

Con la desaparición de Tiburones, murió una parte suya. Y eso seguramente lo afectó y llevó a desbarrancar. Después de recuperar la libertad a fines de 2024, su panorama no pasó a ser demasiado alentador.

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Alejandro Nato Sánchez junto a Jorge Comas, a horas de su salida de prisión

El ocaso

Un día después de salir de la cárcel, el entrenador de arqueros Alejandro Nato Sánchez le abrió las puertas para que se sumara a trabajar en su predio. Comas, que recurrió a él por ser uno de los pocos que le atendió el teléfono cuando estaba en la cárcel, arrancó motivado con su nueva ocupación junto a juveniles a los que aconsejaba día a día.

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Comitas hoy.

Sánchez consiguió gente que le compró zapatos e indumentaria, ya que no tenía con qué vestirse. Además, un amigo suyo le pagó el alquiler de un departamento, ya que el propio Chavo (mote que adoptó en tierra azteca) le había confesado que sus hijos habían vendido varias propiedades con un poder que él les había otorgado. Sánchez incluso lo ubicó en un equipo senior que le daba un viático por partido jugado cada domingo.

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Comitas despunta el vicio por el fútbol en un equipo senior los domingos

"Noté que empezó a molestarse cuando los padres de algunos chicos se le acercaban a pedirle una foto. Terminé molesto con él porque creyó que yo quería hacerme publicidad con su imagen. Yo le comenté que me habían hablado medios de Argentina y México que estaban buscándolo. Un día me habló muy enojado y faltando el respeto diciendo que estaba vendiendo notas a costa de su nombre. Me molesté mucho y le pedí que no se acercara más porque ya no lo iba a ayudar".

Lo he cruzado, pero prefiero darme la vuelta. Su estado no es nada bueno, anda con el pelo largo, despeinado, su aspecto es muy malo. A la gente ya le da miedo acercarse a él porque la rechaza", contó Nato Sánchez, uno de los últimos en publicar una foto junto a Comitas.

A menudo, por las playas veracruzanas, se lo ve a Comas caminando o haciendo ejercicio y los fanáticos que lo tienen como ídolo se aguantan las ganas de acercarse debido a sus habituales modales. A lo sumo, desde lejos, lo saludan y vitorean.

La gloria y el ocaso de una figura que el fútbol argentino y mexicano jamás olvidará.

Fuente: Infobae

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