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Una mirada integral de la salud

El concepto de "Una sola salud" propone una idea sencilla pero valiosa que puede ayudar a entender mejor los desafíos en el mundo actual. Parte de reconocer que la salud de las personas no depende únicamente de hospitales o medicamentos, sino también del estado de los animales y del ambiente en el que vivimos. Aunque esta relación se conoce desde hace más de un siglo, hoy cobra una relevancia especial debido a los cambios acelerados que atraviesa el planeta. En consecuencia, se trata de una forma de pensar y actuar que busca anticipar problemas antes de que se conviertan en crisis.

En la vida cotidiana, esta conexión se manifiesta de muchas maneras. Por ejemplo, muchas enfermedades que afectan a los seres humanos provienen de animales, especialmente cuando se alteran los ecosistemas o se intensifica el contacto entre especies. Asimismo, el deterioro del ambiente, ya sea por la contaminación o por el cambio climático, favorece la aparición y propagación de enfermedades. Por lo tanto, cuidar la naturaleza es una cuestión ecológica, es cierto, pero también es una forma de proteger la propia salud humana. De igual modo, la producción de alimentos y el uso de medicamentos en animales pueden tener consecuencias directas en las personas, lo que refuerza la idea de que todo está conectado.

Frente a este panorama, "Una sola salud" plantea la necesidad de trabajar de manera conjunta. Tradicionalmente, médicos, veterinarios y especialistas en el ambiente han actuado por separado. Sin embargo, los problemas actuales requieren una mirada más amplia. En efecto, la resistencia a los antimicrobianos, es decir, la pérdida de eficacia de los medicamentos, es un claro ejemplo de esta interdependencia. El uso inadecuado de antibióticos en humanos y animales, sumado a su presencia en el ambiente, contribuye a que los microorganismos se vuelvan más difíciles de tratar. Por esta razón, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente promueven este enfoque de manera coordinada.

El micólogo Gustavo Giusiano, de la Universidad Nacional del Nordeste, advierte que el mundo está atravesando cambios que modifican la forma en que aparecen y se distribuyen las enfermedades. Según explicó, el cambio climático, junto con el uso inadecuado de medicamentos y las transformaciones ambientales, está generando nuevos escenarios en los que infecciones antes poco frecuentes comienzan a expandirse. En este sentido, señala que no se puede analizar la salud humana de manera aislada, ya que los animales y el ambiente actúan como señales tempranas de lo que puede ocurrir. Por ello, insiste en la importancia de adoptar el enfoque de "Una sola salud" para mejorar la prevención, detectar problemas a tiempo y diseñar respuestas más eficaces.

Además, este enfoque pone el acento en la prevención. En lugar de reaccionar cuando ya hay una crisis, propone observar de manera constante lo que ocurre en el entorno. Por ejemplo, si se detectan cambios en la salud de los animales o en la calidad del ambiente, es posible anticipar riesgos para las personas. Esta forma de actuar permite salvar vidas, reducir costos y evitar situaciones de emergencia. En otras palabras, es fundamental contar con sistemas de vigilancia que integren información de distintos sectores y que faciliten la toma de decisiones.

Por otra parte, "Una sola salud" también invita a repensar las políticas públicas. Para que este enfoque funcione, los gobiernos deben coordinar acciones entre distintas áreas y trabajar junto con la comunidad científica. Asimismo, es necesario que la sociedad participe, ya que muchas decisiones cotidianas, como el uso responsable de medicamentos o el cuidado del entorno, tienen un impacto directo en la salud colectiva. De este modo, se busca superar la fragmentación y construir respuestas más integrales frente a problemas complejos.

El concepto de "Una sola salud" es, en rigor, una estrategia práctica para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Al reconocer que todo está conectado, es una idea que invita a cambiar la manera en que se entiende la salud. Así, comprender esta interdependencia permite anticipar riesgos, actuar de forma más eficaz y construir un mundo más saludable para todos.

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