Feliz cumpleaños donde quiera que estés, hermano querido, Osvaldo Enrique Pérez
Mi hermano mayor y mi espejo en infinidades de actitudes.

Nació el 11 de abril de 1949, en Resistencia, todavía Territorio Nacional del Chaco. Cursó la escuela primaria en la Escuela Nº 33 "Independencia" y el colegio secundario en el Colegio Nacional Gral. "José M. Paz".
No me voy a olvidar jamás cuando el Viejo, a la usanza recontra antigua, lo mandó de pantalones cortos porque todavía no tenía edad para usar los pantalones largos. El regreso a casa fue tremendo, a puro llanto y rebeldía insipiente. Le dijo al viejo "Si es con pantalones cortos no voy más al Colegio". Enfrentarlo a nuestro padre era como luchar contra la armada inglesa. Pero estaba nuestra madre, que sin dudar le dijo "Mañana vas con pantalones largos, mis hijos jamás van a ser humillados". Su transcurso por el Nacional dejó su marca. A mí, que me tocó en suerte recorrer el mismo camino, me llamaba la atención los muy lindos recuerdos de sus profesores.
En el barrio, "Los Pérez" éramos un clan y nos movíamos como tal, como respondiendo al Martín Fierro "Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera…" Tuvimos una infancia inmensamente feliz con las excursiones de caza y pesca a la Laguna Arguello o los interminables picados de la canchita Gialdroni, y lo más gratificante de todo -y es lo que queda para toda la vida- fue la amistad. Y Osvaldo tuvo a su amigo de siempre en el barrio, que fue "Pedrito" Favarón. Con él transitaron juntos el colegio, las noches de bohemia, la facultad y fundamentalmente la lucha política universitaria. Osvaldo fue de esos militantes comprometidos con la causa y la lucha, cuando allá por los años sesenta y setenta el estudiantado tenía un porqué y las metas eran una Latinoamérica unida y una mejor distribución de la riqueza. Soñaba con un mundo mejor y más humanista.
En la facultad conoció a quien fue su compañera política y de la vida, la arquitecta Clarisse Pasmanter, una mujer de agallas y de coraje, que lo llenó de compañerismo y de amor. Recuerdo que en nuestra casa teníamos un altillo bastante grande que servía como pieza de estudios y que en algún momento se transformó en un partido político. Allí conocí a quien a la postre sería mi cuñada Clarisse, por quien tengo un profundo afecto y respeto.
Osvaldo, siendo estudiante de Arquitectura, se lanzó a intendente municipal en el año 1973, con el FIP (Frente de Izquierda Popular), con apenas 23 años y toda una ilusión a cuestas. Su proyecto era realmente fantástico y aún vigente. Creo sin temor a equivocarme que Resistencia y su gente perdieron la oportunidad de tener en la intendencia una persona brillante desde todo punto de vista.
Como arquitecto tuvo una carrera corta, pero muy reconocida profesionalmente. Fue de los primeros arquitectos locales en diseñar edificios de alturas. Siempre me llamó la atención su calidad a la hora de diseñar, sus trabajos eran exquisitos y con un toque de sutileza; parecía que había nacido para ser arquitecto.
Como esos pasajeros extraordinarios de la vida se fue muy joven, solamente un rato antes. El 5 de setiembre de 1988.
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