Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°
En distintos puntos de Resistencia

Vecinos reclaman por el olor a aguas servidas en algunas calles

El cruce de San Lorenzo y Cervantes está en el centro de los planteos. Las explicaciones de Sameep muestran que hay una situación que se repite.

La presencia de aguas servidas y malos olores volvió a generar reclamos en distintos puntos de Resistencia, con especial preocupación en las cuadras cercanas a la intersección de San Lorenzo y Cervantes, donde vecinos aseguran que la problemática se arrastra desde hace décadas y se agrava cada vez que llueve. 

servidas.jpg
Aguas acumuladas, olores persistentes y una infraestructura que los vecinos consideran colapsada.

Un problema de décadas

Quienes viven en la zona sostienen que conviven históricamente con líquidos servidos, olor cloacal y esquinas que se transforman en verdaderos focos de acumulación. 

Un vecino de hace setenta años del barrio aseguró que "desde que iba a la escuela" recuerda el mal olor en el sector. Según su testimonio, la red sanitaria no fue acompañando el aumento de la demanda. "En ningún lado se hizo un desagüe acorde. Los caños son los mismos de esa época", resumió.

servidas2.jpg
La escena se repite en distintas cuadras mientras crecen los reclamos por falta de soluciones estructurales.

Otro frentista, que vive en la zona hace treinta años, fue aún más directo: "El agua servida estuvo siempre y el olor a podrido es eterno". A la vez, insistió en que el crecimiento inmobiliario también ejerce presión sobre una infraestructura antigua: "En cada lugar que se hace un edificio, en vez de haber veinte casas por cuadra, hay cien que largan desechos".

Mientras que una residente de hace 25 años en el sector describió con precisión uno de los puntos más conflictivos: en la cuadra de San Lorenzo, entre Franklin y Cervantes, las esquinas suelen convertirse en un gran charco con olor desagradable. "Evidentemente, las cañerías no dan abasto", expresó.

servidas3.jpg
Las imágenes reflejan el estado de algunas cuadras donde los vecinos aseguran convivir desde hace años con desbordes y agua estancada.

Cañerías viejas, grasas y una obra que no se hace

Desde Sameep, el gerente general Edgardo Altamirano reconoció que existen dificultades estructurales en distintos sectores de Resistencia. Y en relación puntual con el cruce de San Lorenzo y Cervantes relativizó la idea de que el problema esté causado directamente por los edificios. Afirmó que muchas veces se confunden los desbordes cloacales con el agua de lluvia que sale desde construcciones de mayor altura y termina acumulándose en la calle, sobre todo luego de precipitaciones.

servidas5.jpg
Más allá de las explicaciones oficiales, los vecinos aseguran que la situación sigue igual en los sectores afectados.

Aun así, el funcionario sí admitió que la actividad gastronómica puede tener incidencia. Señaló que en zonas donde hay restaurantes o casas de comida suele registrarse un incremento de grasas dentro de las cañerías, lo que vuelve indispensable un mantenimiento más riguroso. En ese sentido, sostuvo que uno de los problemas más graves es que muchos comercios no limpian regularmente sus trampas de grasa, lo que permite que esos residuos terminen por obstruir la red.

Asimismo, Altamirano explicó que buena parte de la red cloacal presenta un desgaste severo por antigüedad. Al referirse a otro punto conflictivo, como Gardel y Echeverría, indicó que allí hay cañerías "muy viejas" que datan de la década de 1950 y que se encuentran obstruidas, lo que vuelve mucho más complejas las tareas de mantenimiento.

servidas4.jpg
El olor constante en las esquinas expone un problema que, según los frentistas, lleva décadas sin resolverse.

Finalmente, indicó que existe una obra estructural pendiente desde la avenida Hernandarias para conectar una cañería y mejorar el funcionamiento del sistema, pero advirtió que su ejecución no avanza por el fuerte impacto que tendría sobre la circulación vehicular.

El informe de Sameep sobre los puntos críticos

En un reporte técnico, Sameep informó que en la intersección de Cervantes y San Lorenzo ya se realizaron tareas de mantenimiento mediante varillado, una maniobra que permitió bajar de forma efectiva el nivel de la cuenca. Según precisó el organismo, ese descenso se extendió hasta la avenida San Martín, aunque el flujo óptimo se interrumpió en ese punto. 

En el caso de Salta y Cangallo, Sameep indicó que se trata de una zona incorporada a un esquema de mantenimiento preventivo constante, con limpieza sistemática mediante el paso de varilla. Sin embargo, la empresa reconoció que en esa intersección persiste una acumulación recurrente de agua. Tras una inspección técnica, atribuyó el origen del problema a una pérdida de agua localizada en Santiago del Estero al 750, donde funciona una estación de servicio. Según detalló, ese excedente escurre por pendiente hasta Cangallo y termina por afectar la operatividad de la red en ese punto.

Respecto de Carlos Gardel y Echeverría, la empresa informó que el sector permanece bajo observación de niveles, aunque con una tendencia descendente. Sameep explicó que previamente se intervino sobre una obstrucción crítica detectada en calle Cangallo, cuya reparación permitiría recuperar gradualmente el escurrimiento normal. 

Más de Resistencia+ Ver todas
Te puede interesar