Desde perros enterrados vivos hasta caballos desplomados en la calle
En los últimos días se vieron golpizas, abandono, desnutrición, animales heridos y hasta un caballo desplomado por exceso de carga en Resistencia, Barranqueras y Fontana.
En las últimas semanas, Resistencia, Fontana y Barranqueras quedaron atravesadas por una preocupan te seguidilla de hechos de maltrato, abandono y crueldad animal que generaron repudio social y reactivaron un debate que nunca termina de cerrarse. Desde mediados de marzo y durante los primeros días de abril, denuncias vecinales, videos viralizados, operativos policiales y rescates impulsados por fundaciones expusieron un mapa del horror que fue desde escenas de violencia extrema hasta cuadros severos de desnutrición y negligencia.

LA CRUELDAD MÁS BRUTAL
Uno de los episodios más estremecedores fue el de "Viejito", el perro que fue enterrado vivo por su propia dueña en el barrio Palermo de Resistencia. El hecho ocurrió a plena luz del día y a la vista de vecinos. La dueña insistía en que el perro estaba muerto. Gracias a la rápida intervención, el animal fue rescatado antes de morir asfixiado y quedó a resguardo, mientras se abrió una causa judicial por mal trato animal.
A esa escena se sumó otro caso de fuerte impacto, en una vivienda de Uriburu al 3300, donde un procedimiento permitió secuestrar seis animales vivos —cuatro perros y dos gatos, todos cachorros— luego de que se viralizara la denuncia por la muerte de un perro ahorcado dentro del domicilio. Los animales rescatados presentaban bajo peso, parásitos y signos evidentes de abandono.
Algo similar ocurrió en el barrio Juan Bautista Alberdi, donde un operativo policial halló a tres perros en condiciones preocupantes: un pitbull con lesiones visibles, un sharpei también herido y un dachshund en mejor estado general.
La denuncia derivó en la intervención policial y veterinaria. En Fontana, la violencia alcanzó a "Luna", una perra cuyo padecimiento quedó registrado por cámaras de seguridad: las imágenes mostraron cómo era entregada a un hombre que comenzó a golpearla, antes de que la justicia ordenara la detención del principal sospechoso.
Un vecino del barrio 18 Viviendas de la misma lo calidad denunció que un hombre mantenía a un perro en mal estado de salud, descuidado y sometido a malos tratos. A partir de esa denuncia intervino la Fisca lía Rural y Ambiental, junto con el Departamento Canes y una fundación proteccionista, que logró rescatar al animal para su revisión veterinaria y posterior traslado a un refugio.
El caso de "Copito", el caballo que se desplomó mientras tiraba de un carro cargado de ladrillos en un puente del barrio Don Santiago, en Resistencia, ter minó de mostrar otra cara del problema: la violencia animal que muchas veces se naturaliza en la calle.
Cuando la Fundación de Rescate y Rehabilitación Equina logró encontrarlo, el animal estaba ciego de un ojo, con heridas profundas en la quijada y lesiones en las patas, producto de una vida de sobreexigencia y castigo. Los casos como el de "Viejito", "Luna" o "Copito" enaltecen a los vecinos que se animan a denunciar, los rescatistas que se endeudan para salvar vidas y las fundaciones que sostienen lo que otros abandonan.

Qué busca cambiar el nuevo proyecto sobre maltrato animal en el Chaco
Frente a esta sucesión de casos, volvió a quedar bajo la lupa el marco legal vigente. Hoy, la principal herramienta penal sigue siendo la Ley Nacional 14346, que castiga el maltrato y la crueldad animal con penas de 15 días a un año de prisión, una escala baja que en la práctica suele traducirse en sanciones excarcelables o probation.
En ese contexto, cobró fuerza un proyecto presentado en la Legislatura del Chaco por la diputada Maida Gabriela With, que propone endurecer de manera significativa las sanciones. Entre sus puntos centrales, propone multas mucho más altas, calculadas en base al salario mínimo, vital y móvil, y penas de arresto de hasta 60 días para casos de maltrato y de hasta 120 días para hechos de crueldad, especialmente cuando haya sufrimiento extremo o muerte del animal.
La iniciativa también incorpora sanciones accesorias, como la posibilidad de decomisar al animal de manera preventiva o definitiva y la inhabilitación para la tenencia por períodos de entre uno y cinco años, plazo que podría extenderse hasta diez años en casos de reincidencia.
Además, prevé la obligación de realizar capacitaciones en tenencia responsable y habilita medidas urgentes para proteger al animal, como el rescate inmediato, la asistencia veterinaria y su custodia provisoria mientras avanza la causa.
Otro de los cambios más relevantes es la creación de un Registro Provincial de Infractores por Maltrato y Crueldad Animal, que permitiría identificar a las personas sancionadas y fortalecer los controles para evitar la reiteración de conductas. En paralelo, el texto propone un Fondo Provincial de Protección y Bienestar Animal, financiado con lo recaudado por multas, aportes estatales y donaciones, para sostener políticas de rescate, asistencia, castración y concientización













