Puentes rotos que hay que reconectar
En junio de 2013, fui con el fotógrafo César Mendoza a cubrir para NORTE uno de los impactos más fuertes que dejó el indomable río Bermejo, como es la caída del puente Bailey en Puerto Lavalle, que comunica el Chaco con Formosa.
La fuerza de la corriente —que arrastraba árboles enteros— socavó la margen sur del río y dejó sin apoyo el extremo, quedando el puente de hormigón a unos diez metros de la costa.

Es decir que por la ruta nacional 95 no se podía llegar a Formosa. Había que bajar hasta la ruta provincial 3 y luego tomar la ruta 90 hasta el Puente Libertad, y cruzarse hasta El Colorado.
El puente roto implicó un impacto negativo para los comerciantes y para los productores ganaderos porque se retrasaron los envíos desde el Chaco y aumentaron los costos.
ASÍ ESTAMOS
En el día a día, estamos en estas condiciones: con los puentes de comunicación rotos. Y entiéndase que sin canal de comunicación todo se retrasa, todo se encarece, y las decisiones llegan al receptor con un extremo "delay" (demora), cosa imperdonable ante el ritmo acelerado al que se manejan hoy las cosas.
Por lo tanto, si en todos o la mayoría de los ámbitos hay un retraso comunicacional, esto implica que se tornará difícil encontrar las soluciones que permitan resolver problemas claves que tienen el Estado y la actividad privada. Cada cual se juega en su mundo, de manera tan individual que el choque con el iceberg de la realidad no tardará en llegar.
RECONECTANDO…
No es necesario recalcular, sino reconectar. El Chaco debe reconectar sus cadenas que generan recursos para la provincia.
Es imposible —dado que no es sustentable— seguir esperando que todo lo resuelva la coparticipación y la "buena voluntad" del gobernante de turno, con algún aporte no reintegrable, para hacer que la cadena de la economía y de las obligaciones estén medianamente equilibradas.
¿Y qué se produce? ¿Qué se exporta? ¿Y cuáles son los eslabones que más recursos le generan a la economía de la provincia? ¿Estamos dispuestos a escuchar a los que quieran aportar con ideas y propuestas actualizadas sobre lo que implica la producción primaria e industrial, o seguiremos con el libretito antiguo que se cansó de fracasar?
UN SECTOR CASTIGADO
Veamos: el sector de la forestoindustria, sin trabas burocráticas ni judiciales, puede aportar un total de 243 millones de dólares anuales a la economía, que se refleja de la siguiente manera: en carbón vegetal, puede producir 34,6 millones de dólares; mientras que, en postes, 5 millones; además de 94 millones de dólares en rollos para tanino; 37,5 millones en leña; 19 millones en madera aserrada, y 17,1 millones de dólares en fabricar muebles.
En forma indirecta, lo que puede aportar es también significativo: en transporte y logística, 36 millones de dólares; en combustibles y aceites, 21,6 millones de dólares. En cuanto a talleres y repuestos, 7,2 millones de dólares; y en otros costos, 7,2 millones de dólares.
Sin embargo, la forestoindustria fue la más castigada. ¿Por qué tanto contransentido? El sector se ha visto paralizado durante mucho tiempo por incomprensibles medidas judiciales siendo que comprometió 40% del empleo privado de la provincia, en un contexto donde predomina el empleo público.
EL AGRO
El agro es un gran aportante de materia prima que, por el momento, tiene por destino los puertos, es decir, sin darle el agregado de valor salvo algunas pocas señales como la del productor Miguel Sartor de Charata, que produce aceite alto oleico y lo exporta a Chile y España.
La fibra de algodón, obstaculizada por el clima y una reducción de la superficie de siembra, se vio perjudicada, pero sin embargo sigue exportando fibra de calidad media y baja (porque la de primera calidad queda en el país para la industria textil) a países del Sudoeste asiático.
El trigo cosechado y que contenía un buen porcentaje de materia grasa fue vendido rápidamente a China, según confirmaron a este periodista operadores locales. El girasol, ya sabemos, fue un éxito en rinde y calidad, aunque los precios como en cada campaña fueron distorsionados.
EL BROWN VIENE PIDIENDO PISTA
Cuando en 2015 nos reunimos en Pampa del Infierno por invitación de Jorge Brugnoli y la Cámara de Comercio de esa localidad con todo el arco productivo, se nos ocurrió calificar al departamento de Almirante Brown como "la Pampa Húmeda Chaqueña".
La campaña estival 2025/2026 presenta, en términos generales, un buen estado de los cultivos en el departamento, aunque marcada por una fuerte variabilidad climática y eventos recientes que generaron pérdidas localizadas, cuentan a este periodista los ingenieros agrónomos Edgardo Lehonardt y Diego Grossi.
De acuerdo con relevamientos técnicos realizados en territorio, la superficie implantada alcanza valores significativos: 190.000 hectáreas de soja, 160.000 de maíz, 80.000 de sorgo, 4000 de algodón y 3500 de poroto mung, consolidando el perfil productivo de la región.
Efemérides: el impuesto al cheque cumplió 25 años
El Impuesto al Cheque cumplió 25 años. Nació en el año 2001 y, a pesar de que nunca tuvo sustento teórico de impuesto, se quedó entre nosotros un cuarto de siglo. Debería funcionar como un adelanto, para que luego ARCA permita computarlo como pago a cuenta de los tributos que sí son genuinos, dice el periodista José Luis Ceteri de El Cronista.
Inicialmente se permitió descontarlo, aunque parcialmente, de varios impuestos y de las contribuciones patronales de la seguridad social. Sin embargo, por la permanente necesidad de recaudar, silenciosamente se fue haciendo un lugar entre los demás impuestos. En toda su existencia se mantuvo como tercero en el podio de la recaudación impositiva del país.
Por qué la educación argentina no genera empleo
Argentina enfrenta una desconexión crítica entre el sistema educativo y el mundo del trabajo. La falta de un puente efectivo entre la formación y el empleo se traduce en altos niveles de desempleo juvenil, dificultades de las empresas para cubrir vacantes y una pérdida de competitividad a nivel país, dice un informe del Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa).
Según datos recientes, más de 17% de los jóvenes de entre 18 y 24 años está desempleado y alrededor de 16% de los jóvenes de 15 a 24 años no estudia ni trabaja. Al mismo tiempo, empresas reportan problemas persistentes para encontrar talento calificado, evidenciando un desajuste estructural entre oferta y demanda de habilidades.
El problema comienza en la base del sistema educativo. Los resultados de aprendizaje muestran déficits profundos: la mayoría de los estudiantes no alcanza niveles mínimos en matemática, lectura y ciencias, y 3 de cada 10 jóvenes no finaliza la educación básica. Esto limita seriamente sus oportunidades de inserción laboral.








