1980: el grupo Etcétera, la trova rosarina y la revista El Ángel Subterráneo
La Plaza España de Resistencia fue desde 1980 y hasta la recuperación democrática de octubre de 1983 –y luego durante toda la década del ochenta–, el espacio de la contracultura en nuestra ciudad, cuya impronta juvenil y popular recuperó la vida y el arte públicos fuertemente vedados durante la dictadura cívico-militar que el próximo 24 de marzo cumplirá cincuenta años de su nefasto inicio.
Para conocer los orígenes y alcances de esa historia hoy poco conocida, me entrevisté con uno de sus protagonistas, Carlos Erasmo Aguirre, fundador junto con otros y otras jóvenes del Grupo Etcétera, el sujeto colectivo a partir del cual esa movida cultural fue posible.

La querida artista Marilyn Granada me envío la documentación periodística que ilustra esta nota.
Etcétera es un estado de ánimo. Es el lugar humano que hemos inventado para escapar de las fobias de esta ciudad que crece, olvidándose casi de nosotros; es el deseo de usufructuar el legado de bohemia que esta misma ciudad había dejado en alguna vieja esquina; es la necesidad de dar, de darnos, con el fin de desterrar la apatía, con el fin de desterrar el desgano, el feo vicio de no saber qué hacer.
Jueves 12 de noviembre de 1981, Suplemento Espectáculos del Diario Norte. Allí aparece el texto citado, en una nota cuyo título es "Folclore, rock, blues y danza en el Domo. Juan Baglietto y sus amigos en los trece meses de Etcétera".
En esa publicación de Norte se anunciaba para el sábado siguiente, la realización de un Festival en el Domo del Centenario, con la presencia del Grupo "Irreal", conformado por Juan Baglietto y los integrantes de lo que luego sería conocido como la Trova Rosarina: Fito Páez, Rubén Goldin y Silvina Garré.

Dentro del mismo programa subirán al escenario el grupo "Nocredamus" (Resistencia) y "Aqualug" (Corrientes), como asimismo la destacada bailarina chaqueña Marilyn Granada, quien ofrecerá un recital de danza contemporánea con temas de Piazzolla, Baglietto y Mercedes Sosa.
Orígenes de Etcétera
Carlos Erasmo Aguirre fue preso político de la dictadura. Militaba en la juventud peronista. Estuvo detenido primero en forma ilegal en la Brigada de Investigaciones. Después en la Alcaidía, donde fue testigo de cómo sacaban a otros detenidos para su tortura y luego fusilamiento en la Masacre de Margarita Belén. Después estuvo en la U7 de Resistencia, en la cárcel de La Plata y nuevamente en la U7. Salió en libertad del 26 de enero de 1980. Comenzó a trabajar en una estación de servicio. La cuestión es que se corrió la bolilla de que un ex detenido trabajaba allí. Entonces cierta gente con sensibilidad social y cultural que quería saber algo de lo que estaba prohibido hablar durante la dictadura se fue acercando para conversar. De esas charlas fue surgiendo la necesidad de hacer algo distinto. Rubén López, que era escritor, fue uno de los primeros con quienes pensó Carlos en armar un grupo cultural.

Yo tenía relación con Silvia y Cristina Corea, que venían de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). También Claudia y Alejandro Quirós. Recuerdo a Hugo Chamorro, y Víctor Raúl Rodríguez, Pilin, que hoy vive en Barcelona, también preso político y luego exiliado. Recuerdo también a Pin Figueroa, a Marilyn Granada y a Rubén Sosa. Después ingresan y son muy importantes, César Hermosilla Spaak, Blanqui De la Riega. Éramos alrededor de quince personas.
¿Por qué Etcétera?
Carlos me cuenta que surgió ese nombre como una definición filosófica de cómo se sentían y veían. Como los etcéteras de la sociedad, como aquellos a los que no se podía nombrar. El grupo aparece para hacer visible lo que se quería acallado y silenciado. Irrumpe por primera vez en un afiche que anunciada el primer recital del 12 de octubre de 1980. Allí aparecía la imagen de un musculoso y decía Etcétera. El que diseñó nuestro logo fue Pilín Rodríguez.
Carlos recuerda que Cristina y Silvia Corea fueron el puente clave entre la Trova Rosarina –por ese entonces, llamado Grupo Irreal- y la naciente Etcétera. Porque luego de un viaje a Rosario, Cristina vuelve novia de Baglietto y Silvia de Fito Páez.

Esa fue la génesis del primer recital de Etcétera, que se realizó en el Domo del Centenario. Nace con el auspicio de SAEDIM, la Sociedad Argentina de Discapacidad. Gracias a ese auspicio pudieron gestionar el Domo.
El recital fue un gran éxito. Fue la primera manifestación artística libre, no oficial, a la cual podían ir los jóvenes, o sea, todos los etcéteras que no tenían adónde ir.
El rock, el lenguaje de ese rock de la trova rosarina se iría convirtiendo en lenguaje de la generación de la recuperación democrática. Después de ese primer recital, la Plaza España fue el espacio mensual de la movida artística de Etcétera y el Domo fue el lugar de los grandes recitales. Llegó por ejemplo Almendra, con el flaco Spinetta, en una gira promocionada a nivel nacional, luego de años de no grabar.
Carlos evoca que en la Plaza España surgió por ese tiempo el grupo Roscanroll y tenía su faz acústica Roscanroll acústico. Lo integró como cantante con Pin Figueroa, Eduardo Sotelo de bajista y Serrucho Verón en la batería.
La Plaza España como caja de resonancia político cultural
Una vez por mes, a la gorra, la música del rocanrol y la danza congregaban a un público joven y luego de diferentes edades en torno de manifestaciones culturales que ponían letra, música y movimiento al despertar de la conciencia ciudadana. Fue el gran espacio de cultura alternativa que existió durante esos años de dictadura.

Pensemos que el gran acontecimiento de Teatro Abierto, en Buenos Aires, fue en 1981 y que la Multipartidaria a nivel nacional y en Chaco son también ese año.
¿Cómo se sostenía económicamente ese movimiento cultural independiente? Por un lado, ya dijimos que era a la gorra, y con entradas populares en el Domo. Raúl Díaz ponía el sonido en la Plaza España. Fiaba hasta que juntaban la plata para pagarle. Baglietto y Fito Páez y los integrantes de La Trova paraban en la casa de Carlos Aguirre o en la de otros integrantes de Etcétera.
Carlos evoca que, en una ocasión, ya en 1981, Baglietto, Fito Páez, Raúl Goldin y Silvina Garré actuaron gratis en una Plaza España totalmente colmada. También trajeron a Lito Nebbia al Domo del Centenario y lo llevaron a Villa Ángela. Fue un gran éxito.
Carlos recuerda también a Blanca De la Riega, de hermosa voz, cantar en la plaza junto a Antoliano Rojas, un eximio guitarrista correntino. Después, ya en 1982 se incorporaron a esas movidas en la Plaza, Zitto Segovia y Manolo Bordón. Allí apareció el nuevo folclore, es decir se vinculó el rocanrol con el folclore de Zitto.
César Hermosilla Spack y El Ángel Subterráneo
César fue un gran talento como dibujante y periodista. Nació en Luque, Paraguay, en 1953. Hizo periodismo gráfico, radial y televisivo. Tenía un agudo- irreverente humor. Tanto desde el Diario Norte como desde su propia publicación, El Ángel Subterráneo, difundía el ideario y las actividades de Etcétera. Su revista era fundamentalmente literario-cultural. Apareció en plena dictadura, en septiembre de 1976. Se encontraba en los quioscos. Salía, como decía César, cada vez que se podía. Escribían, entre otros, Carlos Aguirre en una columna "Erasmo el marinero", y Bosquín Ortega. Daniel Llano y Mario Ojeda estuvieron desde el principio.

Según Bosquín, tanto en el título como en el espíritu de la revista está la impronta de los escritores beat, en especial, de Jack Kerouac. Su novela "Los subterráneos" es de 1958, fue a menudo traducida como El ángel subterráneo. Remite también a una búsqueda del habla suburbana en su tensión y diálogo con el habla urbana. Lo que luego aparecería en su programa de TV Juan Pérez superestar, a principios de los 90, con el que dio cuenta de la vida cultural de la región y de sus personajes, y sus aportes a la cultura desde el compromiso ciudadano. Trabajó en Súper Humor donde llegó a ser su director.
La casa de César y de Blanqui, a fines de 1981 pasó a ser lugar de reunión del grupo. Estaba por Remedios de Escalada, casi Marcelo T de Alvear. Allí nació Patricio, gran músico. Hay una foto histórica de ese tiempo, de fines del año 81, que se tomaron con León Gieco, cuando lo trajeron al Domo del Centenario. Fue una de sus paradas en el viaje que llamó "De Ushuaia a la Quiaca".

Escenas post Malvinas
Luego de la guerra la plaza estalló. De esos nuevos aires de una cultura ciudadana que despertaba a la vida política. El reclamo de recuperación democrática copó la plaza pública como ágora de lo que vendría un año después. La solitaria iniciativa de Etcétera fue su condición cultural de posibilidad. Allí se produjo el diálogo intergeneracional del rock con el folclore, de la cultura con la política, de quienes volvían de la cárcel o del exilio con los que salíamos de la secundaria cursada durante la dictadura. Esa experiencia del grupo Etcétera terminó en los albores de la democracia.
Carlos me dice que fue como decir, bueno, ya cumplimos, ahora es una tarea colectiva, porque ya no somos ni tenemos que ser los etcéteras. Porque lo indecible era ahora narrativa indispensable de lo vedado cancelado. Para darle texto al cuerpo tan golpeado de la vida democrática que nos habían congelado.










