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Memorias de Resistencia

El trencito que unía Resistencia con Barranqueras, Vilelas y Colonia Baranda

Un día como hoy de 1907 se inauguraba el palo carril, y con él un nuevo ciclo se abría al compás de una época de prosperidad.

El 17 de marzo de 1907, el trencito que unía el centro de Resistencia con el Puerto de Barranqueras, cuya estación principal estaba en Av. Alberdi e Illia, donde hoy está la Farmacia el Indio, se entroncaba con el Palo Carril en la estación Arazá (Av. Marconi y Av. Alberdi). Colonia Baranda y Puerto Vicentini quedaban así unidas directamente con el Puerto de Barranqueras, podía canalizar con seguridad y rápidamente su producción forestal, que unos años después venía ya industrializada al implantarse una elaboradora de productos curtientes.

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La vieja estación Arazá subsiste (aun convertida en vivienda) en medio de una de las manzanas de la ciudad de Resistencia. En el patio de la vieja casona que hasta no hace mucho ostento un techo de cinc, sobre el cual manos ávidas de futuro pintaron a principios de siglo Estación Arazá, yacen a flor de tierra unos metros de aquellos increíbles carriles de madera. Sí, de madera. Sobre ellos palpitó el progreso. Sobre ellos se deslizó la callada epopeya del trabajo. Fue cuando Resistencia se unía a la entonces próspera colonia maderera de Baranda por el Palo Carril, algo así como un ferrocarril pero con vías de madera, tendidas a lo largo de 34 Km. Desde la costa del Riacho Arazá, donde este hace hoy confluencia con la avenida Alberdi, hasta el corazón de Colonia Baranda y Puerto Vicentini. 

Cuando el palo carril debía cruzar el río Salado el obstáculo era un inconveniente muy serio, pero el ingenio pudo más. Un ingeniero español cuyo nombre fue Félix (el apellido desconocemos) imaginó y concretó un singular puente flotante de bordalesas de vino vacías. Cientos de ellas se utilizaron para hacer una gran plataforma flotante sobre la cual se tendieron los carriles de madera. Desde entonces el tramo fue uno y sin accidentes. Cada chata acortaba en un par de horas su trayecto.

Hacia 1910 hubo que sustituir los rieles de madera por una trocha metálica. Naturalmente se eligió una idéntica a la del Dodero (65 cm. De trocha) y se construyó un puente sobre el río Salado y cambiar las mulas por locomotoras y las viejas chatas de tiro por vagones metálicos. Era un nuevo ciclo que se abría al compás de una época de prosperidad.

Don Demetrio Baranda en 1924 adquirió y reparó el palo carril que unía Resistencia con el río Salado, para transportar sus productos con servicio de pasajeros a la vez. Debido a la modernización introducida por este pionero, que incrementó la actividad productiva y por ende la población, el paraje tomó el nombre de Colonia Baranda.                                                                                                                 

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