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La burocracia no puede ganarle a la infancia

Una madre reclama a la Justicia de Misiones el acta de defunción de su expareja para que su hija acceda a la pensión

Una familia depende de un papel para poner en marcha trámites claves. Cuando ese papel no llega, la vida se detiene.

Así lo cuenta Ludmila Bondar, vecina chaqueña, que desde hace cuatro meses intenta conseguir un documento básico: el acta de defunción de su expareja, para que su hija de un año y ocho meses pueda acceder a la pensión que le corresponde por ley.

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Una madre reclama a la Justicia de Misiones el acta de defunción de su expareja para que su hija acceda a la pensión que le corresponde.

El caso, contado en primera persona

"Me llamo Ludmila Bondar. El 27 de octubre falleció mi expareja, Carlos Gabriel Kolmair. Compartimos una hija pequeña. La policía caratuló la muerte como ‘dudosa’ y envió la causa al Juzgado de Instrucción N° 5, Secretaría N° 2, de Leandro N. Alem, Misiones. Desde entonces esperamos el acta de defunción", relata.

Según Ludmila, la familia paterna se movió desde el inicio. La madre de Carlos, dice, fue una vez a la comisaría y al menos cinco veces al juzgado para pedir "la constancia de óbito y otros papeles". El miércoles 11 de febrero —le informaron— el documento estaría listo para el viernes. Pero el trámite nunca se concretó. Tras el fin de semana largo, el 24 de febrero volvieron a consultar y la respuesta fue que "aún no se había pedido el oficio" para emitir la constancia. "No faltan pericias ni papeles criminalísticos, ni la autopsia. Falta gestión", sostiene en diálogo con NORTE.

Cuatro meses sin un papel clave

La funeraria que intervino, Alem, habría asegurado que tramitaría la documentación y la inscripción en el Registro. "En el juzgado nos dijeron que nunca se presentaron a pedir nada", señala Ludmila. Mientras tanto, la niña queda en el medio: "No puedo iniciar la pensión ni ningún trámite sin el acta".

La familia enterró a Carlos hace cuatro meses, pero jamás recibió el certificado indispensable para acreditar su fallecimiento ante los organismos públicos. "Es un dolor seguir preguntando y que nunca haya respuestas", dice Ludmila, que vive en Resistencia y no puede viajar a Misiones con frecuencia. La abuela paterna radica en el interior misionero y también está lejos de los tribunales.

El reclamo al juzgado y el impacto en una menor

El planteo es simple: que la Justicia destrabe la constancia de defunción para que una niña no vea vulnerados sus derechos. "No tenemos dinero para un abogado. Por eso pido difusión. Están negando los derechos de una menor", subraya Ludmila.

La causa, en manos del Juzgado de Instrucción N° 5 de Leandro N. Alem, acumula diligencias pendientes que impiden cerrar el circuito administrativo. Sin ese cierre —explican desde el entorno familiar— no hay certificado, y sin certificado no hay pensión.

Lo que se espera ahora

Ludmila solicita que el juzgado emita la constancia o informe con claridad qué trámite falta y en qué plazo. Pide además que se notifique formalmente a la familia para evitar nuevas idas y vueltas.

En Resistencia, su hija crece mientras los días corren. La espera no es solo burocrática: es alimento, salud y estabilidad para una menor. Un acta de defunción puede parecer un papel más. Para esta familia, es la llave de un derecho básico.

¿Cuánto cuesta un trámite cuando detrás hay una niña? Para Ludmila, la respuesta es clara: cada día de demora es un derecho que se posterga. 

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