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Entre cenizas y manos amigas

Chily: el verdulero que volvió a abrir gracias a la solidaridad del barrio

Lo que pareció ser el final del emprendimiento familiar terminó mostrando que cuando la unión hace la fuerza no está todo perdido. El puestero volvió a abrir su verdulería este martes con una sonrisa tímida y un "gracias" que no le cabe en el pecho.

Quien pasa por la entrada de Carpincho Macho, entre Tatú Carreta e isla del Cerrito, ya no ve sólo restos chamuscados. Ve a Jeremías Rubén Martínez (37), más conocido como ‘Chily’ —gorra gastada, manos curtidas— acomodando cajones, enderezando una lona nueva y saludando por el nombre a cada vecino que se acerca. 

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Este lunes por la tarde y con la ayuda de familiares y vecinos nuevamente se levantó la verdulería ubicada en Tatú Carreta e Isla del Cerrito.

Hace apenas un par de días, su verdulería quedó reducida a humo y brasas por un incendio que, según la investigación, fue intencional. Pero el barrio no lo dejó caer.

"Cuando me avisaron que se estaba prendiendo fuego, yo ya quería renunciar", cuenta Chily a NORE, todavía con esa mezcla de susto y alivio en la voz.

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Un incendio intencional destruyó completamente la verdulería de Chily.

Su hermano, Ricardo Luis Martínez, había sostenido ese mismo puesto durante años. Murió el 27 de agosto de 2025 y desde entonces Chily continúa al frente, trabajando de sol a sol para ayudar a su mamá y a su único hermano. 

"Pensé que no tenía fuerzas. Pero mi familia, mis parientes, los clientes, los vecinos… todos me dijeron que no tenga miedo, que le meta guacha. Y me sorprendieron: trajeron chapas, mercadería, efectivo. No pensé que me iban a ayudar tanto", dice, casi pidiendo disculpas por emocionarse.

El domingo a la madrugada, a eso de las 2.10, las llamas devoraron en minutos la estructura precaria de madera de palmera caranday, palets y lona. Cuando llegó, media hora después, no quedaba más que fuego. No hubo heridos, pero las pérdidas fueron totales: mercadería hecha carbón, balanzas derretidas, tablones vencidos. En el barrio, el rumor corrió más rápido que el humo y la ayuda empezó a caer como lluvia de verano.

Parece que tenía que pasar por esto para tener algo mejor

Los de siempre

En medio de la desolación vecinos, familiares y clientes que aparecieron con lo que tenían: chapas, tirantes, verduras, frutas. "Recibí una ayuda muy grande de la familia Picea, la verdulería de la calle 14 y avenida Castelli. Me donaron bastante mercadería para arrancar. También del programa Alerta Urbana nos donaron 530 mil pesos. Superamos los 500 y yo no lo podía creer", afirma. Con esos aportes, entre martillo y agradecimientos, el puesto se levantó en tiempo récord y este martes a primera hora retomó la actividad con normalidad.

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Chily: el verdulero que volvió a abrir gracias a la solidaridad del barrio

Chili no quiere abusar de la buena voluntad. Repite que ya está "bien, gracias a Dios" y que lo que queda es limpiar el mal aspecto que dejaron los hierros torcidos y los plásticos quemados. 

Sobre el origen del siniestro

Ante la consulta de NORTE, el puestero admite que vio un video y tiene una sospecha: un hombre en situación de calle, a quien —asegura— solía ayudar con frutas, verduras y hasta unos pesos. "No entiendo por qué lo hizo… Yo le daba ayuda. Pero bueno", se encoge de hombros, como quien decide mirar hacia adelante.

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La verdulería de la familia Piceda le donó una importante cantidad de mercadería para retomar la actividad.

Para él, lo importante hoy es otra cosa: "Parece que esto tenía que pasar para que salga algo mejor. Por las donaciones, por cómo se movió la gente… Me demuestra que me quieren y me aprecian por estar acá".

Chili sigue en su rincón de siempre, en la entrada del barrio Carpincho Macho, con la mercadería otra vez acomodada y los carteles que anuncian las ofertas del día. No pide: agradece. Quien quiera acercarse, lo encuentra ahí, donde el barrio aprendió que una verdulería también puede ser un punto de encuentro y un recordatorio de que, cuando hace falta, las manos se multiplican.

Rápido accionar policial para detener al pirómano

La madrugada del domingo, alrededor de las 2.30, el fuego consumió por completo la verdulería ubicada en Tatú Carreta e Isla del Cerrito. La denuncia activó de inmediato a la Comisaría Cuarta Metropolitana. 

Con registros de la División Videovigilancia, los investigadores detectaron a un hombre que se alejaba de la escena con una bolsa al hombro rumbo a la Ruta Nacional 11. 

Con esos indicios, se montó un operativo de búsqueda que culminó el lunes por la tarde, en Isaías y Brasilia: allí detuvieron a un sospechoso de 34 años. Llevaba una bolsa de arpillera blanca y un encendedor, elementos que coinciden con lo hallado en la causa. 

De acuerdo a la información suministrada por la Policía del Chaco el malhechor fue trasladado a la unidad policial y quedó a disposición de la Justicia, en una investigación caratulada como "Supuesto Incendio", mientras siguen las actuaciones correspondientes.

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