De los pomelos de la vereda a más de cien productos: la historia de "Receta Familiar"
Lo que comenzó como una salida para atravesar una crisis personal se transformó en un emprendimiento que reúne a tres generaciones. Diego Acevedo y su sobrino nieto Evan nos contaron en NORTE TV los detalles de sus interesantes productos.
En Resistencia, donde los árboles frutales regalan pomelos, moras, mangos y naranjas agrias en plena vereda, Diego Acevedo encontró mucho más que fruta: encontró un nuevo rumbo. Creó "Receta Familiar" casi por intuición y con el impulso clave de su madre. Ferias, producción artesanal y el empuje de los más chicos sostienen un proyecto que no deja de crecer en Resistencia.

"Esto es una situación que me pasa a mí antes de vivir la pandemia. Había quedado sin trabajo, me había separado hacía poco. Estaba medio más o menos", recuerda Diego en una entrevista en NORTE TV. "Había un momento en que parecía que no se veía a dónde iba, qué voy a hacer, cómo voy a seguir". Un consejo simple lo puso en movimiento: salir a caminar. Y en esas caminatas empezó a juntar pomelos. "Me gusta mucho el jugo de pomelo. Empecé a juntar, a juntar, a juntar… hasta que hice una montaña en mi casa. Se empezaron a poner pasados".
La escena fue el punto de partida. Su madre, Aire, tomó la iniciativa. "Dijo "voy a hacer una mermelada". Como eran un montón, hizo un montón. Y ahí empezó todo".
Con una mochila al hombro, Diego salió a repartir frascos entre familiares y amigos. "Vos llevásela a tu tío, a tus parientes, y empezaron a decir: "¿No hacen dulce de mamón? ¿No hacen esto, no hacen lo otro?". Se me despertó la idea. Fue como mágico".
APRENDER DESDE CERO
La convicción lo llevó a formarse. Primero cursó una diplomatura en Economía Social y luego una tecnicatura en Alimentos. "Tuve que estudiar absolutamente todo. No tenía ni idea de inocuidad, de producción, de nada. Era un mundo totalmente desconocido".
El emprendimiento fue creciendo paso a paso. Hoy "Receta Familiar" ofrece más de cien productos: mermeladas tradicionales y combinaciones poco comunes, encurtidos, escabeches y conservas. "Yo desde el principio estaba seguro. Necesitaba algo mío, propio. No tengo en la cabeza otra cosa que no sea esto", explicó.

El calor chaqueño también marcó el rumbo. "Un 4 de enero con 60 grados es difícil vender mermelada, entonces empezamos a incorporar pickles, ajíes, berenjenas en vinagre, cosas en salmuera". Entre los productos más pedidos está el chucrut, reinterpretado con sello propio. "Le damos una vueltita de rosca, lo hacemos medio agridulce, con manzana verde. Es uno de los más vendidos".
Todo el proceso lo realizan ellos mismos: desde la selección de la fruta, muchas veces recolectada de la calle o donada por vecinos, hasta el lavado, cocción, envasado, esterilización y etiquetado. "El producto que ustedes ven acá, nosotros lo agarramos desde la fruta y hacemos todo el camino".
LA FAMILIA COMO MOTOR
El nombre no fue una estrategia de marketing, sino una consecuencia natural. En un primer momento, el emprendimiento iba a llamarse "Los Dulces de Aire", en homenaje a su madre. Pero ella no quiso. "No quería saber nada", cuenta Diego. Fue su hermano quien propuso el actual nombre: "Receta Familiar". Y quedó.
Y no es casual. En el proyecto participan hijos, sobrinos y nietos. Entre ellos está Evan, de 13 años, sobrino nieto de Diego y vendedor en las ferias. "Yo antes era re tímido", admite. Fue su tío quien lo empujó: "Dale, vos tenés que vender".
Evan empezó elaborando budines con una receta de su abuela. "Quería cambiar lo clásico de los frutos secos. Le pusimos dulce de mamón, higo, quinoto y a la gente le gustó". Después se animó a vender mermeladas.
"Me gusta hablar con la gente. Conozco mucha gente distinta. Aprendés a comunicarte mejor", dice. Y reconoce que la experiencia lo ayudó a vencer la timidez. "Mucha gente me felicita. No es común que alguien de mi edad haga esto".
Para Diego ese aprendizaje es tan importante como la venta. "Lo que trato de enseñarles es que esto es algo que les queda para siempre. Mañana pueden dedicarse a otra cosa, pero esta experiencia nadie se las quita".
"Receta Familiar" comercializa en ferias del Parque de la Democracia, el Domo y la plaza 25 de Mayo, además de pedidos por Whatsapp. Las redes sociales existen, pero el crecimiento fue más artesanal que digital.
"Somos gente grande", admite Diego entre risas. "Cuando empecé estaba muy en la lona, tenía un teléfono sin internet. Lo que más nos funcionó siempre fue el boca a boca y el WhatsApp. Fue un trabajo de hormiga".
La comunidad juega un rol clave. Los frascos, por ejemplo, muchas veces son donados por clientes y vecinos. "La gente es maravillosa. Me han dado bolsas enormes de frascos. Hay personas que ni siquiera son clientes y me llaman para decirme que no los tiremos".
DE LA CRISIS A LA CONVICCIÓN
Lo que nació en un momento oscuro terminó convirtiéndose en un proyecto con identidad propia. "Totalmente surgió de una crisis. Pero empezó a ser una motivación. Encontré algo diferente, algo mío".
Hoy, Diego no se imagina haciendo otra cosa. "Siempre hay días malos, pero estoy convencido. Esto es lo que quiero".
Entre frascos reutilizados, recetas que se inventan "a ojo" y ferias bajo el sol chaqueño, "Receta Familiar" no solo vende mermeladas y conservas: transmite una enseñanza que atraviesa generaciones.











