Miguel Ángel Reigosa: el argentino que custodia la mayor colección de whisky del mundo
Su vida concentra en la misma copa combatir en Malvinas, recibir un whisky de manos de la reina Isabel II y poseer un récord Guinnes en el mundo de las bebidas espirituosas.

Hay historias que parecen destiladas por el mismo destino, mezclando la turba de las islas con el brillo de las mejores barricas escocesas. En esta nota conoceremos a Miguel Ángel Reigosa, un veterano de la guerra de Malvinas e hincha de San Lorenzo que, botella tras botella, logró una proeza que parece sacada de un cuento: fundar en Buenos Aires el Museo Argentino del Whisky, reconocido por el libro Guinness como el más grande del planeta.
En una charla íntima con el programa "Sensación Térmica" de NORTE TV, Reigosa repasó un camino que comenzó a los 14 años, cuando su padre le sirvió su primera medida de Old Parr 12, y que lo llevó décadas después a recibir un ejemplar exclusivo de manos de la Reina Isabel II.

El Museo Nacional del Whisky (ubicado en el barrio porteño de Coghlan) fue reconocido por el Guinness 2022 como "el museo más grande del mundo", y declarado ‘Sitio de Interés Cultural’. La inmensa casona de avenida Monroe 3.980 concentra la friolera de tener 140 etiquetas exclusivas importadas, 350 etiquetas a la venta, una colección que supera las 5.900 botellas y un flujo mensual cercano a 4.000 visitantes.
Su historia, contada en "Sensación Térmica" por NORTE TV, viaja de Malvinas a Escocia, de la mesa familiar a la copa Glencairn, con una consigna clara: el whisky se toma como a cada quien le nace.

Una obsesión que se volvió museo
"Comprando botellita por botellita", recuerda rerigosa. Ese hobby creció hasta convertirse en un café icónico —"el Café de los Incas"— y luego en lo que hoy define su causa: "la ilusión de cumplir mi sueño de tener el Museo Argentino del Whisky". El anhelo se materializó con paciencia de coleccionista y mentalidad de anfitrión. Hoy, Reigosa no habla solo de vitrinas; habla de comunidad, de puertas abiertas y de una pedagogía del paladar.

El récord y el orgullo argentino
"Hoy por hoy es el museo más grande del mundo. Salimos en el libro Guinness", afirma. La institución fue reconocida en 2022 y se consolidó como referencia global. En paralelo, él mismo fue distinguido por su trayectoria: "me han elegido como el guardián del whisky y todo, gracias a Dios, para la Argentina".
Su satisfacción tiene acento federal y lo respaldan los visitantes que llegan "desde todas las provincias". Y añade: "incluso de países limítrofes y europeos vienen a nuestro Museo Argentino del Whisky".
Reigosa destacó que el valor de la propuesta del Museo no está solo en la abundancia, sino en la selección. "Importamos 140 marcas diferentes, muy reconocidas en Escocia y en el mundo. La gente no viene a tomar marcas de empresas multinacionales; viene a tomar otro tipo de marcas". Esa puerta de entrada a destilerías independientes cambia el mapa mental del consumidor argentino y la educación de los paladares a una experiencia exquisita.

Precios para todos los bolsillos
La accesibilidad no es un slogan y ante la consulta de Sensación Térmica, acerca del precio de las bebidas que comercializan explicó: "Respetamos a toda la gente… Lo vamos llevando de a poquito para que vayan conociendo hasta donde les alcanza su bolsillo".
El club que orbita el museo tiene "4.800 socio de diferentes categorías, pero son todos iguales a la hora de tomar whisky". Una declaración de principios: el rito se comparte, no se clasifica.

El paladar argentino, entre el marketing y la curiosidad
Reigosa no esquiva la autocrítica nacional: "En general los consumidores del Whisky en Argentina van mucho al marketing". Aun así, en su propuesta donde reina el single malt la brújula cambia: el público se anima a etiquetas que "no son de empresas multinacionales" y aprende a nominar perfiles por región y estilo.
En cuanto un favorito personal, señala dos guiños de su biografía: "El Speymalt 19 años de Macallan" y "el Reigosa, que lo elabora la destilería de Los Tres Domínguez, de San Juan", un homenaje en forma de edición especial.
El museo de whisky más grande del mundo está en Argentina
De Malvinas a la reina
La vida de Reigosa guarda una tensión conmovedora. "Vivir la época del combatiente de Malvinas siendo soldadito a llegar al lado de la reina Isabel… es una contradicción", admite. La reconciliación le llegó con el tiempo: "me enseñaron mis compañeros que no debiéramos guardar rencor".
En ese puente se hizo visible el respeto ganado: fue invitado por la Reina Madre y recibió una botella Royal Salute 62 Gun que sintetiza décadas de militancia whiskera: "lo que hice por el whisky en mi país".
La ciencia detrás de un trago
Para el público curioso, Reigosa abre panorama: "son productos muy artesanales y que cuentan con las mejores barricas". La calidad nace en la madera y se expresa en la copa adecuada. "La copa Glencairn… es para degustación. Se aprecian más los aromas y sabores agregándole una gotita de agua para que se abran". Diferencia así dos momentos: degustar y "tomar un whisky" a secas.
Mapa del consumo en Argentina
Situando un ranking nacional de consumo de la bebida dorada, sorprende su respuesta: "Mendoza… tierra del vino", encabeza; siguen "Córdoba" y "Rosario" (Santa Fe). Aun así, relativiza el número total: "no tenemos un gran consumo en la Argentina… hay más gente que habla que gente que toma". Paradójicamente, su museo hospeda "la mayor colección del mundo".
En sus más de 30 viajes a Escocia, a cientos de destilerías y el intercambio de relaciones con las más importantes marcas remarca que los escoceses, dice le confesaron (entre risas): "Lo que hiciste en Argentina es como hubiéramos hecho un Museo del Mate en Escocia".
Cómo se toma un buen whisky
"Whisky se toma de cualquier manera. Porque la botella es tuya", asegura. Con o sin hielo, con una bebida cola, en cócteles o puro. Pero introduce un matiz de respeto: "Si te ponen una botella de 50 años que cuesta 5.000 o 10.000 dólares, vas a saber qué hacer… Creo que ahí lo vas a tomar puro". La libertad del bebedor convive con la reverencia por piezas únicas.
¿Blue Label o single malt?
Con humor futbolero —"Coco Basile es amigo"— baja el telón del debate marketinero: "Para mí es un whisky… un blend que no marca la edad… una cuestión más de marketing". ¿En qué gastaría? "Cualquier single malt de la región que me guste… de Speyside, Highlands o Islay, según si lo querés ahumado o perfumado". La brújula: origen, carácter y precio justo.
Puertas abiertas para los visitantes
El Museo Argentino del Whisky recibe "muchísima gente de las provincias" y del exterior. La invitación de Reigosa es directa: "van a ir a aprender a tomar whisky".
Quienes deseen saber más sobre la propuesta pueden seguirlo en sus redes personales (@miguelangelreigosa) y del museo (@museowhisky) que están activas en Instagram para consultas y reservas. El resto es dejarse guiar por el olfato, una gota de agua y la paciencia necesaria para que la historia se abra en la copa, como esos aromas que esperan su momento.











