"Impulsamos mejoras estructurales como si fueran para nuestros hijos"
El presidente de la organización que construye escuelas en parajes del Chaco habló de relación personal con las familias.
La Chata Solidaria es un grupo que desde hace años organiza misiones de ayuda concreta a comunidades educativas de El Impenetrable.


Desde atención sanitaria hasta la construcción de un albergue para chicos de secundaria, que por vivir en un paraje remoto contarán con conexión wi fi y agua caliente con energía solar.
Jerónimo Chemes, presidente fundador del grupo, relató a NORTE TV que el origen del proyecto estuvo marcado por una experiencia personal profundamente dolorosa.
El comienzo
Todo comenzó en 2008, tras la muerte de su madre. "Como hijo único necesitaba canalizar ese dolor en algo" y durante todo ese año reunió donaciones junto al equipo de rugby en el que entrenaba, aunque sin tener un destino definido.
Con el tiempo, entendió que quería llevar esas cosas "a un lugar donde la gente realmente lo necesite y valore".


La primera vez
A fines de ese año, Chemes partió solo, a bordo de una camioneta F-100 modelo 1974, guiado apenas por indicaciones de algunos amigos en Resistencia. "Me metí solo por primera vez al monte", relató.
En ese primer viaje llegó a Juan José Castelli y recorrió más de 100 kilómetros más al norte, cerca de El Sauzalito, en una época en la que no existía GPS. La experiencia, aseguró, fue tan impactante como transformadora. "Te pueden contar mil veces cómo es la realidad, pero cuando la ves te cambia la cabeza", afirmó.
Otra percepción
Chemes recordó que aquel recorrido modificó por completo su percepción sobre el sufrimiento y el abandono.

"Los parámetros cambian totalmente cuando vas al Impenetrable", sostuvo, al aclarar que se refiere a la situación que vio hace dos décadas, aunque reconoció que con el paso del tiempo algunas cosas han mejorado, mientras que otras continúan siendo una deuda pendiente.
En aquel primer contacto con la región, se encontró con comunidades que vivían sin acceso al agua potable, sin energía eléctrica y en condiciones habitacionales extremadamente precarias, en muchos casos en ranchos armados con silobolsas, sin baño ni servicios básicos. Una realidad que, lejos de ser un viaje aislado, terminó marcando el inicio de un compromiso solidario que con los años se transformó en una organización de referencia.
Sin subsidios
A la Chata Solidaria la integran unas seis personas de manera estable y al organizar un viaje el número se eleva a unas 15 a 20 personas, con voluntarios puntuales. Chemes aclara que los proyectos no se desarrollan exclusivamente en parajes del norte chaqueño: "Hay otros lugares donde también actuamos, pero El Impenetrable se lleva al 70 a 75% de lo que hacemos, todo sin subsidio estatal".
Durante la ejecución de obras puntuales como la construcción del albergue estudiantil en la escuela secundaria de Ojo de Agua, explica que acuden cada 15 días, y que las presencias también se vuelven más frecuentes. "De hecho, a veces nos quedamos a vivir 15 o 20 días, sobre todo al principio cuando todo es más complejo".
Sobre el concepto que moviliza a la organización no gubernamental su impulsor define que la Chata Solidaria busca calidad en todo: "Lo hacemos pensando como si fuera para nuestros hijos".










