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Emilio Alal cerró sus plantas y dejó en suspenso su continuidad

La histórica pyme argentina bajó las persianas en Goya y Villa Ángela por la crisis del sector, pero su referente Luis Alal sostuvo que las máquinas están listas y que "cuando las condiciones mejoren, la industria puede volver a arrancar".

La empresa Emilio Alal Sacifi, una pyme argentina con más de 100 años de trayectoria en la industria textil, anunció el cierre definitivo de sus plantas productivas de hilados y telas en Goya (Corrientes) y, con especial impacto regional, de su planta de hilados en Villa Ángela, en el sudoeste chaqueño.

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La situación se agravó por el deterioro de la cadena de comercialización y cobranzas, lo que afectó de manera directa el flujo financiero de la compañía y limitó su capacidad operativa.

La decisión fue comunicada oficialmente tras un prolongado proceso de análisis interno y luego de haber agotado "todas las instancias posibles" para sostener la actividad.

Desde la firma señalaron que el actual contexto económico y comercial adverso, sumado a problemas estructurales que afectan a la industria nacional, volvió inviable la continuidad de las operaciones, sin perspectivas de mejora en el corto ni en el mediano plazo.

Sin embargo, lejos de un mensaje de resignación, el empresario textil Luis "Pinky" Alal dejó una señal de esperanza. En declaraciones a Agroperfiles, afirmó que la empresa mantiene intacta la posibilidad de reabrir cuando el escenario económico ofrezca señales más claras. "Tenemos la esperanza de abrir en algún momento la industria. Las máquinas están listas, son nuevas y con una alta capacidad de producción", aseguró.

"Decisión no deseada"

Alal explicó que el cierre fue una decisión no deseada, forzada por un contexto que volvió imposible competir. "Lamentablemente llegamos a esta instancia donde el contrabando de productos textiles y la apertura indiscriminada de importaciones hacen muy difícil competir, en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede sostener", señaló.

Entre los factores determinantes, la empresa enumeró la importación masiva de hilados, telas y prendas de vestir -incluida ropa usada- provenientes mayormente de países asiáticos, la fuerte caída del poder adquisitivo, los elevados costos financieros, laborales y energéticos, la alta carga impositiva y el atraso cambiario, que en conjunto provocaron una pérdida crítica de competitividad.

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Desde la firma aclararon que la medida no responde a una falta de compromiso, sino que "es reflejo de una crisis profunda".

La situación se agravó recientemente por el deterioro de la cadena de comercialización y cobranzas, afectando de forma directa el flujo financiero de la compañía. Ni siquiera la apuesta a la producción de telas con mayor valor agregado, pese a cumplir estándares internacionales y contar con experiencia exportadora, logró revertir el escenario.

El impacto social del cierre es especialmente sensible en Villa Ángela, donde la planta representaba una fuente clave de empleo directo e indirecto.

En ese marco, la empresa agradeció a los trabajadores, proveedores y a la comunidad, a quienes definió como el sostén fundamental de más de un siglo de historia industrial.

Finalmente, Emilio Alal Sacifi reafirmó su convicción en la industria nacional y expresó su deseo de que, a través del diálogo y dentro del marco democrático, se generen condiciones que permitan reconstruir el entramado productivo y el empleo.

"Somos algodoneros, somos optimistas"

Lejos de dar por cerrado el ciclo, Luis Alal apeló a una definición que resume el espíritu de la empresa y del sector que representa. "Somos como el algodón: fuertes, capaces de resistir mucho. Este contexto nos empujó a cerrar, pero estamos listos para cuando las condiciones mejoren", afirmó.

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El empresario textil remarcó que la infraestructura y el capital humano siguen intactos: "Las maquinarias están, los empleados están listos y esperando el momento oportuno para volver a abrir la industria de hilados y telas", concluyó en sus declaraciones.

Golpe duro para Villa Ángela

El cierre de la planta de hilados de Villa Ángela representa un fuerte impacto social y laboral para la ciudad y su zona de influencia. Durante décadas, la fábrica fue parte del entramado productivo local, generando empleo directo y movimiento económico para proveedores y servicios.

Desde la empresa aclararon que la medida no responde a una falta de compromiso, sino a una crisis profunda que atraviesa a la industria manufacturera en general y al sector textil en particular, al que calificaron como "el momento más complejo de su historia".

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