Traumatismos dentales en la infancia, un problema más frecuente de lo pensado
Odontopediatras advierten sobre cómo actuar ante una urgencia y remarcan la importancia de la prevención y el control profesional.
Los traumatismos dentales en niños son mucho más habituales de lo que la mayoría de las familias imagina, especialmente durante las vacaciones y en épocas de mayor actividad al aire libre. Golpes, caídas, choques, accidentes en piletas, deportes de contacto e incluso siniestros viales forman parte del escenario cotidiano que puede terminar en una lesión bucal.

"Un traumatismo es una lesión producida por una fuerza externa, como una caída o un golpe, que puede dañar tejidos duros y blandos. En nuestro caso hablamos de las piezas dentarias, algo que vemos con muchísima frecuencia", explicó la odontopediatra Mirna Kazmer.
Según las especialistas, los dientes más afectados suelen ser los incisivos superiores, conocidos popularmente como "las paletas", tanto en la dentición temporaria como en la permanente. "Son las piezas que primero impactan contra el suelo", detalló Ana Ofelia Ivars.
Factores que aumentan el riesgo
Además de los accidentes, existen condiciones que predisponen a los niños a sufrir traumatismos dentarios. "Los chicos con dientes muy adelantados, algo frecuente en respiradores bucales, tienen mayor riesgo porque esas piezas son las que reciben el impacto", señaló Kazmer.

También influyen los deportes de contacto. "Vemos muchos traumatismos en fútbol o rugby, y lamentablemente los protectores bucales muchas veces se usan en la media y no en la boca", advirtió la profesional, quien remarcó que los protectores hechos a medida ofrecen una protección muy superior a los comprados en farmacias.
Otro factor clave es la caries. "Las lesiones de caries debilitan el diente. Si esa pieza ya está afectada, ante un golpe es mucho más probable que se fracture", explicó Kazmer, al referirse especialmente a la caries de la primera infancia, que afecta los dientes anteriores de los más pequeños.
Un traumatismo dental suele generar mucha angustia en la familia, sobre todo por el sangrado. "Muchas veces el niño se corta el labio con los mismos dientes y el sangrado es abundante. Lo primero es mantener la calma", indicó Ivars.
Además remarcó que siempre se debe consultar al profesional, aun cuando el golpe parezca leve. "Puede haber lesiones que no se ven a simple vista y que solo se detectan con una radiografía. En dientes de leche, por ejemplo, un pequeño desplazamiento puede afectar al germen del diente permanente que se está formando".

Cuando el diente sale completo
Uno de los traumatismos más severos es la avulsión, cuando el diente sale totalmente de la boca. "Si se trata de un diente permanente, hay que buscar la pieza, tomarla de la corona, lavarla con agua sin tocar la raíz y conservarla en leche, solución fisiológica o saliva. Hay hasta sesenta minutos para llegar al odontólogo y tener chances de reimplantarla", explicó Kazmer.
Ivars fue contundente al marcar la diferencia con los dientes de leche: "En dientes temporarios nunca se reimplanta una pieza, porque se puede dañar al diente permanente. En esos casos el odontólogo evaluará si es necesario mantener el espacio".
Prevención desde la infancia
Las profesionales coincidieron en que la prevención es la herramienta más eficaz y accesible. "La caries es una enfermedad. Si un niño tiene caries, está enfermo, y los dientes son órganos", subrayó Kazmer.
Una buena alimentación, baja en azúcares, y el hábito del cepillado diario desde la aparición del primer diente son fundamentales. "No alcanza con tener cepillo y pasta: hay que crear el hábito. Y la responsabilidad es del adulto, no del niño", sostuvo Ivars.
Además, recomendaron controles odontológicos desde edades tempranas y consultas periódicas cada seis meses, o con mayor frecuencia según el riesgo de cada paciente. "El mensaje es claro: los traumatismos existen y no siempre se pueden evitar, pero una boca sana y controles a tiempo marcan la diferencia", concluyeron. Como resumen, las especialistas dejaron una consigna para chicos y grandes: "Los cepillos no se toman vacaciones".










