Senegal, el increíble campeón de la Copa África
Marruecos, el local, falló un polémico penal en el descuento y Senegal, que quiso dejar la cancha, lo ganó en el alargue con un golazo.

La vida, dicen los sabios, se juega en los pequeños detalles. El gesto de Sadio Mané, histórico referente de Senegal, pidiéndole a sus compañeros que regresaran al campo de juego cuando casi todo el equipo y el staff ya se encaminaban a los vestuarios, enfurecidos por el penal sancionado a favor de Marruecosen el último minuto del tiempo regular, terminó de darle el golpe final a este gran Senegal. Lo transformó, lo renovó y le impidió renunciar cuando todo parecía perdido. En ese instante nació el nuevo campeón de la Copa África.

Un campeón que, claro, tiene los pergaminos para serlo. O mejor dicho, para volver a serlo: ya había levantado este mismo trofeo en 2021, con la misma calma de Mané como emblema al ejecutar el penal decisivo. Y esta vez, en Marruecos y completamente de visitante, Senegal volvió a imponerse, superó la adversidad y reafirmó su lugar en la cima del continente.

Una adversidad que supo surfear, porque su capacidad para imponerse en los momentos más álgidos de la final se sostiene en el camino recorrido. Para llegar a esta instancia decisiva, Senegal fue puntero del Grupo D sin perder ningún partido, venció 3-1 a Sudán en los octavos de final, superó 1-0 a Mali en cuartos, derrotó por el mismo marcador a Egipto en la semifinal y, otra vez por 1-0, se colgó la medalla dorada ante un estadio mayoritariamente de camisetas rojas.

Así y todo, Senegal se plantó y lo hizo bien. Muy bien. En la final, generó dos situaciones claras de gol en el primer tiempo que Bono terminó resolviendo con seguridad y, en el segundo, supo administrar el desarrollo del partido hasta el penal del último minuto. Una acción polémica, sí, pero sancionable: no es sencillo medir cuánto hubo de la fuerza del defensor al enganchar desde el hombro y cuánto del atacante al dejarse caer, aunque la mano desde atrás existe y el tirón está. Son jugadas que muchas veces no se cobran, pero la decisión arbitral no fue incorrecta.

A pesar de ese golpe, el equipo supo manejar el momento. El instante de bronca y confusión fue atravesado con la templanza de un Sadio Mané que confió en el proceso y en el destino. Como en el penal decisivo del 2021, parecía saber que algo más estaba guardado, un as bajo la manga.

Y así fue. En un cierre que quedará para la historia, Brahim Díaz, jugador del Real Madrid, intentó picar el penal con una calma tan excesiva como arriesgada. El arquero Mendy adivinó la intención, se quedó con la pelota y llevó el partido al alargue, encendiendo definitivamente la ilusión senegalesa.
Estaba escrito: en el tiempo extra, Pape Gueye la clavó al ángulo desde afuera del área e, increíblemente, terminó silenciando a todo el Moulay Abdallah. A toda la ciudad de Rabat. A todo Marruecos. Porque en el fútbol, como en la vida, muchas veces todo se define ahí: en no irse antes, en sostenerse cuando el golpe parece definitivo y en ejecutar lo que sigue sin dramatizar. Senegal no se fue. Se quedó. Y en ese detalle mínimo terminó bordándose otra estrella.
Fuente: Olé.
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