Un rubro en transformación que apuesta al bajo impacto sonoro
El sector de los efectos especiales y los shows lumínicos atraviesa un proceso de transformación marcado por los cambios culturales, las regulaciones vigentes y una mayor conciencia social.

Así lo explica Leandro Muchut, empresario dedicado a este rubro, quien desde hace años trabaja en la provisión de servicios de efectos visuales para eventos sociales, empresariales y espectáculos de gran escala.
"Cuando hablamos de efectos especiales, englobamos todo lo que se utiliza en eventos al aire libre o en espacios cerrados", detalla Muchut. Dentro de ese universo se incluyen los fuegos artificiales —a los que el sector prefiere denominar shows de luces— tanto convencionales como de bajo impacto sonoro, además de una amplia variedad de máquinas de efectos: papelitos, CO₂, burbujas, fuego frío y otros recursos habituales en recitales y escenarios.
Uno de los principales cambios que atravesó la actividad en los últimos años tiene que ver con el modo de celebrar. "Antes existía una cultura muy arraigada de que para festejar había que hacer ruido", señala. En ese sentido, explica que desde el sector se viene impulsando un consumo más orientado a lo visual y menos al estruendo.
A partir de esa mirada surgieron, hace más de una década, los productos de bajo impacto sonoro. Se trata de fuegos artificiales diseñados para generar efectos visuales sin provocar detonaciones fuertes. "Son productos que tienen menos decibeles que un motovehículo", aclara. La diferencia técnica radica en que el ruido se produce en el momento de la apertura del efecto en el aire, y al reducir esa instancia se disminuye notablemente el impacto sonoro.
Si bien estos productos no siempre resultan tan vistosos como los tradicionales —ya que el sonido amplifica la percepción del espectáculo—, Muchut asegura que la demanda creció de manera sostenida. "La gente migró mucho hacia este tipo de opciones. Hay más concientización y también más respeto, tanto hacia las personas como hacia los animales".

En paralelo, el empresario advierte que la discusión no debería centrarse únicamente en la prohibición. "Los fuegos artificiales son materiales de uso controlado. Existen organismos que autorizan los productos y regulan su comercialización. Cuando se prohíbe sin control, aparece el mercado ilegal y ahí el riesgo es mayor, porque pueden ingresar productos no autorizados".
El asesoramiento al cliente es uno de los pilares del servicio. A diferencia de la venta directa de un producto, Muchut remarca que su trabajo consiste en diseñar una propuesta integral. En los últimos años, la evolución estética también fue notable. "Antes predominaban los efectos blancos. Hoy se trabaja mucho con multicolores, serpentinas aéreas, trazantes y fuegos diurnos", explica. Estos últimos se volvieron especialmente populares en casamientos y eventos sociales, ya que permiten generar impacto visual durante el día.
El impacto de la economia
Sin embargo, el contexto económico también modificó el mapa de la actividad. "Ya no hay tantos casamientos como antes. Los eventos sociales disminuyeron", reconoce. En determinadas épocas del año, la actividad repunta. Las fiestas de fin de año, los eventos corporativos y los carnavales concentran gran parte del trabajo. "En Corrientes, por ejemplo, los carnavales son una actividad emblemática y requieren un despliegue importante de efectos especiales", señala.
En cuanto a los shows públicos de gran escala, Muchut explica que años atrás era más frecuente que particulares organizaran espectáculos con fuegos artificiales. "Con el tiempo, las ordenanzas municipales fueron complejizando esa posibilidad". No obstante, el interés persiste.
Aun así, Muchut reconoce que el rubro no atraviesa su mejor momento. "La actividad disminuyó mucho en comparación con décadas anteriores. El factor económico es una gran barrera". Pese a ello, el sector se mantiene activo y con proyección.
Concientización animal
El impacto de la pirotecnia en los animales sigue siendo uno de los puntos más sensibles del debate. Muchut no lo desconoce y plantea una mirada práctica. "Tengo mascota y sé lo que generan estos sonidos. En mi casa, el perro se queda adentro, con aire acondicionado y música. Lo mismo pasa con las tormentas, que también le generan miedo".

Para el empresario, la clave está en la convivencia y la responsabilidad. "Son fechas puntuales. Todos tenemos derecho a disfrutar, siempre que respetemos los derechos del resto. Por eso insistimos tanto en el uso de productos de bajo impacto y en la concientización".
Más allá del evento puntual, los shows lumínicos también cumplen un rol turístico y cultural. "La gente disfruta mucho de estos espectáculos. Quedan en fotos, videos y recuerdos. Para quienes visitan ciudades como Resistencia o Corrientes, es una imagen que se llevan y que forma parte de la experiencia".










