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El legado y vigencia de "El Eternauta"en estos tiempos de un mundo crispado

El nieto de Héctor Germán Oesterheld es consultor creativo y productor ejecutivo de la exitosa serie que se emite por Netflix.

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En la entrevista para NORTE también se anticipan detalles de cómo será la segunda temporada de la exitosa serie con la próxima invasión.

Por Emilio Marcelo Jozami  

Especial para NORTE 

"El Eternauta" trasciende fronteras. La obra cumbre de Héctor Germán Oesterheld conquista al mundo con una historia que reivindica a la condición humana y al héroe colectivo. Nadie se salva solo. Martín Oesterheld, nieto de Héctor Germán Oesterheld, productor ejecutivo de la serie habló con NORTE sobre la obra visionaria de su abuelo.

-Parafraseando a Favalli uno de los personajes centrales de "El Eternauta" te pregunto: ¿lo viejo funciona?

-La experiencia vital de la historia, de dónde venimos, quiénes somos no sé si tiene que ver con lo viejo pero es importante. En un momento en que no tenemos timón como ahora, en volver de alguna forma, en saber quiénes somos, de tratar de una manera más fraternal, vamos a tener que reparar muchas cosas después de esta experiencia. Y eso tiene que ver con experiencias pasadas, con experiencias sociales y políticas. No puede ser una cultura de la ruptura constante y tenemos que encontrar un punto de encuentro en la Argentina porque va hacia un país delegado de los Estados Unidos. Hay un lugar en el que tenemos que parar.

- ¿Qué hace único al héroe colectivo?

-Lo que lo hace único es poner el imaginario de la ciencia ficción, como se puso en el año 1957 cuando se estrenaba "El Eternauta" en la revista Hora Cero que editaba mi abuelo. La ciencia ficción o el mundo de los géneros es una especie de cisma. Estaba pensada para escenarios más importantes, EE.UU. o de las tensiones simbólicas que generaba el mundo de la Guerra Fría, las tensiones nucleares. Para eso estaba la idea del invasor. Esto tenía que ver con códigos de representación que venían de la posguerra pero por sobre todo eran anglosajones. Y lo anglosajón tiene una raíz también en donde lo heroico es más como una cualidad personal, individual, etcétera.

- ¿Qué hace tu abuelo con "El Eternauta" ante estas características?

-El movimiento que hace mi abuelo en el año 57, y que de alguna manera la serie ("El Eternatuta" primera temporada en Netflix) lo repone es esta lógica de olvidar esos códigos de representación anglosajones y consolidar los propios, contar la historia desde la calle como si nos pasara acá en la Argentina.

- ¿Y con qué viene además esa impronta que le da Héctor Oesterheld?

-Viene con una idiosincrasia latinoamericana, y sobre todo argentina, en donde los vínculos son diferentes. Los vínculos están más desparramados en un grupo de amigos. La sensación de personajes que no están tratando de salvarse únicamente ellos, sino que, de alguna manera, se apoyan con todos los conflictos internos que genera el atravesarlo en medio de lo desconocido que es una invasión extraterrestre. "El Eternauta" es la historia de un sobreviviente, de una especie de resistencia policlasista, de un grupo de gente común que hace un gran esfuerzo por sobrevivir con distintas actitudes. La idea de la resistencia siempre incomoda. Es una obra muy comprometida y no solo por la historia. Durante la dictadura, era comprometido tener el libro.

El federalismo en una serie 

Santiago del Estero y Santa Fe, por citar ejemplos, tienen un lucimiento particular en "El Eternauta". Estos aspectos le dan, fundamentalmente, un carácter federal que ya viene como impronta de su creador Héctor Germán Oesterheld.

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Martín Oesterheld expone su mirada sobre “El Eternauta”, la obra cumbre de su abuelo desaparecido por la dictadura militar argentina.

La emblemática "La chacarera del rancho" de Los Hermanos Ábalos y las tortillitas están presentes en la serie de Netflix. 

En la de con NORTE Martín resaltó que "en "El Eternauta" hay una cosa que es muy natural, muy llevado adelante por Bruno (Stagnaro, director) pero con un espíritu que ya está instalado en la producción. Todo se dio sin tanta premeditación pero con un imaginario ya colocado. No era cualquier música que iba a entrar sino esas músicas que representen un hombre común, federal".

Precisó que Ariel Staltari, actor y guionista de la serie junto con Bruno, "le da esa última cocción, más callejera todavía. Ariel es especial en eso. Es ahí donde trae ese tipo de comentarios "el manjar de los pobres" (por las tortillas santiagueñas) que tiene esa data que conecta con todo el imaginario federal".

Señaló: "O, de pronto, Bruno Stagnaro poniendo un cartel de Los Palmeras (de Santa Fe). Hay una cantidad de señas que pegaron de una manera muy fuerte en la lógica de la cultura argentina, en una época en donde lo argentino parecía poco interesante. La sociedad necesitaba un reconocimiento de esa manera. Evidentemente "El Eternauta" ocupó un lugar que la política en ese momento no estaba ocupando. Es un lugar de representación de cantidad de cuestiones que tienen que ver con lo nuestro y que no se estaban diciendo. Me parece que fue parte de ese imaginario tan conmovedor".

River, la próxima invasión


Martín también mencionó aspectos de la segunda temporada. "La vara quedó muy alta y los desafíos son cada vez más grandes. Además el avance de la historia genera desafíos cada vez más grandes". 

"Está el personaje del enemigo que nunca se termina de ver más allá de los cascarudos y de pronto tienen que ponerse en juego. Uno de lo que sería el primer momento de una cabeza de invasión que se imaginan es River. Ahí hay un ataque psicológico. No puedo avanzar mucho más. Hay pistas que están en el libro que se van a poner en acción. Los desafíos son mucho más grandes que la primera" anticipó a NORTE.

Juan Salvo y la guerra por Malvinas

La dolorosa guerra por Malvinas sobresale en "El Eternauta". Al respecto Martín contó aspectos relacionados a esta conflagración entre Argentina y Gran Bretaña. "Como se había elegido igual que en el 2008 la línea de que sea en la época actual había otra cosa que me interesaba y que era que no me imaginaba un Juan Salvo en un protagónico de un padre joven y pujante sino me interesaba una persona un poco más rota, un poco más cansada, un tipo más grande, un tipo de la generación Malvinas" destacó en la entrevista.

El héroe colectivo desplaza al héroe individual de características míticas griegas, anglosajonas y consolida un grupo de héroes más propios a la idiosincrasia latinoamericana.

Martín Oesterheld

Martín remarcó que cuando él crecía, en tiempo de los indultos, había uno de los imaginarios que a él le había quedado en la retina eran los combatientes de Malvinas que "en esa época estaban como muy negados, desparramados en la calle, mendigando reconocimiento".

En ese sentido enfatizó que "siempre pensaba mucho en eso y hay una cosa muy especial que me pasaba también. Yo crecí con mi abuela a la que le faltó el resto de nuestra familia. Y yo homologaba mucho a los familiares de los combatientes como una especie de cosa muy cercana con las experiencias de ese tipo de dramas sociales históricos. Y así fue como pusimos en escena a Malvinas. Ahí tenés un comentario social propio de la ciencia ficción más lateral".

Sostuvo que "el arte no tiene que explicar las cosas sino tiene que representar, imaginar. Poner en todos esos imaginarios en juego. Ese héroe colectivo, ese personaje que piensa que es sobreviviente de una guerra que pasó y tiene los traumas de esa guerra y que no sabe que será sobreviviente de una guerra que vendrá. Un tipo que de pronto con todos esos traumas tiene que salir a la nevada mortal de "El Eternauta" y ve a sus propios compatriotas muertos por esa nevada, el tipo sale a Malvinas".

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