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Prevención y vacunación ante la circulación de influenza H3N2

La detección de tres casos de influenza A H3N2 en el país activó los mecanismos de vigilancia sanitaria y reforzó la atención sobre la evolución de los virus respiratorios en las distintas provincias. La confirmación estuvo a cargo de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud "Dr. Carlos G Malbrán", a partir de estudios realizados dentro de la Red Nacional de Laboratorios. Los análisis permitieron identificar que los casos corresponden a la variante K, que en los últimos meses se registró en distintos países del hemisferio norte.

Los pacientes detectados fueron dos adolescentes residentes en la provincia de Santa Cruz y un niño que había requerido internación en un hospital de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los adolescentes fueron estudiados como parte del Monitoreo Ambulatorio de Infecciones Respiratorias Agudas, una estrategia que permite detectar en forma temprana los cambios en la circulación viral. Según se informó, en los tres episodios, la evolución clínica fue favorable y no se registraron complicaciones.

La confirmación se realizó mediante técnicas de secuenciación genómica en el Laboratorio Nacional de Referencia del INEI ANLIS, donde se emplea un procedimiento que permite identificar con precisión las características de cada virus. Gracias a este tipo de estudios, se pudo establecer que la variante detectada presenta modificaciones genéticas asociadas a una mayor capacidad de transmisión. Esta condición hace que sea mayor la posibilidad de que aumente el número de contagios y, en consecuencia, las consultas al sistema de salud; aunque hasta el momento no hay evidencia de que cause cuadros más graves que otros virus de influenza A H3N2 observados en temporadas anteriores.

Es importante destacar que las jurisdicciones involucradas iniciaron las investigaciones epidemiológicas correspondientes para determinar posibles cadenas de transmisión y garantizar la atención adecuada de los casos. De acuerdo con el último informe de vigilancia integrada, la circulación de influenza y de otros virus respiratorios en Argentina se mantiene dentro de los valores esperados para esta época del año. Este dato es importante para dimensionar la situación actual y evitar interpretaciones alarmistas.

Cabe señalar que la variante K se volvió predominante en Europa y en Estados Unidos durante una temporada de gripe que llamó la atención por su inicio anticipado. En varios países del hemisferio norte, la actividad gripal comenzó entre tres y seis semanas antes de lo habitual y generó un aumento sostenido de consultas médicas e internaciones. España, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón reportaron cifras superiores a las del año pasado, con esta variante como la más frecuente.

En este escenario internacional, la cartera sanitaria nacional difundió recomendaciones preventivas para reducir la circulación del virus. Entre las medidas sugeridas se encuentran el lavado frecuente de manos, cubrirse al toser o estornudar, evitar compartir objetos personales, ventilar los ambientes, limpiar y desinfectar superficies y consultar al sistema de salud ante la aparición de síntomas respiratorios. Estas acciones forman parte de las prácticas habituales de cuidado frente a enfermedades respiratorias y resultan efectivas para disminuir el riesgo de contagio.

Por otra parte, hay que recordar que la vacunación antigripal anual ocupa un lugar central dentro de la estrategia de prevención. El Ministerio de Salud de la Nación recordó que deben recibirla los niños de seis a veinticuatro meses, las personas gestantes y puérperas, quienes tienen entre dos y sesenta y cuatro años con factores de riesgo, los mayores de sesenta y cinco años y el personal de salud y estratégico. También se insistió en la importancia de mantener actualizados los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación, que se aplican de forma gratuita en centros de salud públicos.

Además de la vacunación y de las medidas de higiene, la ventilación de los espacios cerrados es una herramienta fundamental para reducir la transmisión de virus respiratorios. Estudios realizados durante los momentos más críticos de la pandemia de Covid 19 demostraron que la renovación permanente del aire disminuye la acumulación de aerosoles que pueden transportar virus. Es que la práctica de mantener puertas y ventanas abiertas genera un flujo constante que reduce el riesgo, aunque -cabe aclarar- no lo elimina por completo. Esta evidencia ayuda a comprender por qué las actividades al aire libre presentan menor probabilidad de contagio que aquellas realizadas en ambientes cerrados y mal ventilados.

La detección temprana de estos casos permite reforzar la vigilancia y recordar la importancia de las medidas preventivas, en un escenario dinámico donde los virus respiratorios continúan evolucionando y circulando a escala global.

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