La historia de Rellenarte, un emprendimiento que nació para sanar
En una esquina de Villa Centenario, donde el humo de la parrilla se mezcla con historias de lucha diaria, Rellenarte no es solo un puesto de tortas parrillas. Es un proyecto de vida. Un refugio. Una forma de salir adelante cuando todo cuesta.
Hasta allí llegó Florencia Martínez, aceptando el desafío de ser torta parrillera por un día, para conocer de cerca la historia de Santiago, creador del emprendimiento que desde 2023 se volvió un punto de referencia para quienes buscan algo más que comida al paso.

Un inicio atravesado por la salud mental
Rellenarte nació en un momento difícil. Santiago atravesaba un problema de salud mental y necesitaba reinventarse. Cocinar fue la excusa, pero también el camino.
"Había que adecuarse a la situación, tratar de salir adelante", contó. La idea empezó junto a su mamá, quien falleció pocos meses después. Lejos de abandonar, Santiago decidió seguir. Primero con su pareja, luego con amigos y familiares que se fueron sumando al proyecto.
"Esto es un rebusque, como decimos acá en Chaco, pero también es resiliencia", resumió.
Producción diaria y trabajo de barrio
En Rellenarte no hay stock congelado ni producción industrial. Todo se hace en el día. La rutina empieza temprano, con horas de preparación, para abrir por la tarde y ofrecer tortas parrillas al paso, listas para quienes salen del trabajo, estudian o simplemente buscan algo caliente y casero.
El menú incluye la torta parrilla tradicional y la rellena —su sello distintivo— además del mbeyú, incorporado recientemente, que ya se convirtió en uno de los productos más pedidos.

En promedio, salen entre 70 y 80 unidades por día. En jornadas grises o lluviosas, la demanda se duplica. "Día gris es pensamiento panadero", dice Santiago, con humor y verdad.
Mucho más que gastronomía
Detrás del fuego y la masa hay una filosofía clara: trabajar todos los días pese a la adversidad. Rellenarte también es música, barrio, amistad y memoria.
Santiago habla con emoción de su mamá, portera del barrio, quien solía compartir lo que tenía con quienes lo necesitaban. Ese gesto se replica hoy en el puesto: siempre hay un remanente para quien pasa y no puede pagar.
"No se trata de regalar todo, pero sí de ayudar cuando se puede. Todos pasamos necesidad alguna vez", reflexiona.
El trabajo como libertad
Para Santiago, emprender significó recuperar algo fundamental: el control del tiempo y las decisiones. Poder decir cuándo trabajar, cuándo parar, cuándo acompañar a los suyos.
"La libertad buena es esa: la que te permite estar con los que querés y seguir adelante", dice.
Resenarte no solo le dio sustento económico. Le devolvió sentido, rumbo y una forma de honrar la memoria de su madre.
Una esquina con identidad
Ubicado en Frondizi y Boggio, el puesto abre de domingo a viernes por la tarde, con envíos a comercios, oficinas y call centers. Para el verano, ya proyectan sumar pedidos por la mañana.
Pero más allá de los planes, Resenarte se sostiene en algo simple y poderoso: pasión, trabajo diario y una historia que se cocina a fuego lento.
Porque en esa esquina de Villa Centenario no solo se venden tortas parrillas.
Se sirve, todos los días, una lección de resiliencia.










