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Memorias de Resistencia

Nicolás Filipponi y el balneario municipal 

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Inmigrante italiano que a los 28 años fue el primer intendente de Colonias Unidas. Fue carpintero, vendedor mayorista, comerciante, acopiador de pescado y algodón, panadero, publicitario en las canchas de fútbol, agricultor y camionero. Fue por muchos años (1953-1966) el concesionario del balneario municipal de la ciudad ubicado sobre el río Negro a la altura del Parque 2 de Febrero.

La cantina, era la de Nicolás Filipponi que, entre otras bebidas, ofrecía la famosa sangría que se preparaba en jarras con vino, azúcar y limón, a la que se le agregaba hielo. Esta bebida era consumida por los mayores y jugos para los menores.

En horas de la tarde, la Agencia de Publicidad brindaba un amplio repertorio de música popular. En muchas circunstancias participaban conjuntos musicales de folclore o chamamé. Los fines de semana se bailaban en una pista de forma circular con una buena comodidad para los asiduos concurrentes. Organizaban concursos con interesantes premios para las parejas que accedían a las distintas categorías. Todo el predio contaba con una hermosa iluminación de grandes farolas. El acceso estaba protegido por una hermosa costanera, donde se sentaban los jóvenes que departían en juegos o galanteos, propios de la edad. Cuando se habilitó el balneario municipal, prestó servicio el transporte de pasajeros la famosa "Bañadera". Este vehículo era descapotado, pues el techo se recogía.

El balneario municipal estaba ubicado sobre la margen derecha del río Negro, contiguo al puerto San Fernando, distante veinte cuadras de la Plaza 25 de Mayo, donde hoy está el Domo del Centenario. Y el paseo costanero, en la década del 40 al 60, se colmaba de público sobre todo en las horas de la siesta y la tarde, en los agobiantes días de verano.

Para conservar las playas llegaban barcazas con arena, surcando las aguas del río desde el puerto de Barranqueras. Esto se preparaba antes del inicio de la temporada. La infraestructura ofrecía cómodos vestuarios para damas y caballeros, incluidas las duchas distantes 300 metros una de otra. Eran casillas de madera construidas sobre pilotes tipo Lacustre, para resguardar de las crecientes del río Negro. 

El 29 de diciembre de 2010, Nicolás Filipponi, cuatro meses antes de su fallecimiento, presentó su libro Lilino: palpitares de mi vida, una autobiografía con los hechos principales de su vida. El 13 de julio de 2011, el Municipio y amigos descubrieron una placa en su memoria, en el lugar donde estuvo emplazado el balneario en el río Negro, que dice: "A Nicolás Filipponi, quien honró al entrañable río Negro, dejando en su cauce fluir su alma".

El 16 de abril de 2011 falleció en Resistencia, a los 90 años.

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