Federico Hoferek, corazón y constancia en un Regatas que sueña con doble festejo
El alero fuerte analiza el presente del remero, que esta noche buscará el pase a la final de la ABR y el viernes irá por el título del Prefederal en Santa Sylvina. Formación, madurez y una convicción: "Queremos cerrar el año con los dos campeonatos".

Federico Hoferek transita un cierre de temporada que no concede respiro. Entre recuperaciones físicas, viajes, rotaciones y scouting, el escolta se convirtió en una pieza clave de un Regatas Resistencia que nuevamente se asoma a dos finales en simultáneo. Esta noche, desde las 21.30, el conjunto remero recibirá a Villa San Martín en el tercer y decisivo partido para definir al segundo finalista de la ABR. Y el viernes, en Santa Sylvina, disputará el quinto y definitorio encuentro del Prefederal 2025, donde se resolverá el nuevo campeón provincial.

El recorrido no fue sencillo. Regatas decidió desde agosto asumir el desafío de competir a fondo en las dos ligas. Primero, como un plan institucional; luego, como un pacto íntimo del plantel. "Cuando me llamaron para venir a Regatas, me hablaron de un proyecto serio, con objetivos altos. Hoy estamos viendo los frutos de ese trabajo", señala Hoferek.
Una de las claves fue la construcción de un equipo largo, probablemente el más profundo de ambos torneos. Alternativas en todas las posiciones, experiencia mezclada con juventud, roles definidos y un banco capaz de alterar un partido. "Eso modifica todo. La competencia interna te exige. Todos entrenan fuerte porque todos quieren jugar. Y cuando uno sale, entra otro que puede aportar lo mismo o más. Esa es nuestra fortaleza".
La doble competencia, sin embargo, impuso una demanda extra. Hubo viajes consecutivos a Santa Sylvina que condicionaron lo físico y lo mental; partidos cerrados que obligaron a regular energías; y un reglamento que, por el cupo de mayores, forzó rotaciones dolorosas. "Me tocó quedar afuera un partido, y a otro compañero otro día. El equipo entendió que la prioridad es el objetivo común. Nadie protesta. Es parte del proceso", destaca en entrevista con NORTE Play.
El plantel sobrevivió a todo eso y creció. Ganó de visitante cuando debía hacerlo —clave ante Don Bosco y Cultural— y se fortaleció en casa, donde Regatas suele imponer un ritmo físico difícil de igualar. "Nuestra cancha, por dimensiones y dinámica, nos favorece. Podemos correr, podemos presionar. Y la gente empuja".

Uno de los aspectos que Hoferek destaca es el dominio en los tableros, un factor que se volvió determinante en las últimas semanas. "Los rebotes te dan vida. El sábado tomamos 54, con 17 ofensivos. Cuando tenés segundas y terceras oportunidades, el rival se derrumba. Es energía pura".
Pero las fortalezas técnicas conviven con un perfil emocional que caracteriza al grupo. Confianza, ambición y una identidad consolidada. "Bruno (Galassi) dijo que vamos por todo y es así. No lo vivimos como presión, sino como una consecuencia lógica de lo que trabajamos durante meses", agrega.
Las claves
Ante Villa San Martín, Regatas afrontará a un rival experimentado, con base en jugadores que conocen el torneo y suelen hacerse fuertes en momentos críticos. "Sabemos que es un equipo que compite. Lo sufrimos allá, donde no pudimos imponer nuestro plan". Ese "plan", según Hoferek, depende de la intensidad, del control del rebote y de evitar que Villa marque el ritmo desde la experiencia.

El viernes será otro capítulo. Cultural no tuvo a Carlos Gastón Araujo (goleador de la competencia) en los juegos en Resistencia y lo sintió, aunque la irrupción de Lautaro Ayela generó un dolor de cabeza inesperado. "Es impresionante lo que jugó. Con 21 años, con una soltura llamativa. Así es el Prefederal: siempre surge alguien que te sorprende".
En la intimidad, Regatas sabe que estos dos partidos pueden definir el año del club. El acceso al Federal ya está garantizado, pero el título provincial es un objetivo simbólico que la institución espera hace años. Hoferek lo reconoce: "Ser campeón del Prefederal con esta camiseta sería especial. Es un torneo que el año pasado se escapó por detalles. Este año lo buscamos desde el día uno", recuerda.
La expectativa también se trasladó a las tribunas. Para esta noche se espera un estadio completo, y para el viernes, incluso con la distancia, muchos hinchas remeros ya organizaron el viaje a Santa Sylvina. "Lo que hace la gente es increíble. Hay familias enteras yendo a alentar. Eso se siente. Te da un plus en los finales cerrados", asegura.
Cuando se le pregunta cómo imagina la Navidad, la respuesta sale sin rodeos: "Ojalá festejando los dos títulos". Y esa frase, lejos de la grandilocuencia, sintetiza el espíritu del Regatas 2025: ambición, trabajo y un sentido colectivo que se nota en cada presentación.

Una lesión que le cambió la carrera
Federico Hoferek vivía uno de sus mejores momentos cuando sufrió una lesión grave en Tucumán durante su paso por el Federal. Estaba solo, lejos de su entorno, y la noticia del diagnóstico lo golpeó con la contundencia que a veces tiene el deporte: debía operarse y realizar una larga rehabilitación.
Decidió volver a Resistencia. Allí encontró respaldo profesional y afectivo. "Fue muy duro. Pero aprendí muchísimo. En ese momento no tenía buenos hábitos de descanso y alimentación. Fue un quiebre", recuerda.
El proceso estuvo acompañado por el equipo médico que hoy él menciona con afecto: la kinesióloga Natalia Recio en el presente, Matías Jiménez en su recuperación, y el traumatólogo Nicolás Solé. "Hoy disfruto jugar a otro nivel. Agradezco mucho a todos los que estuvieron conmigo", afirma.

Jugar con su hermano, un privilegio que la vida le devolvió
El básquet es una marca familiar en los Hoferek. Abuelo, padre, ellos. Y una madre que acompaña cada travesía. Federico lo cuenta con una mezcla de orgullo y ternura. "Mi hermano Genaro tiene 21 años. Está dando sus primeros pasos en primera división. Competimos en contra el año pasado; hoy compartimos equipo. Es algo que disfruto todos los días".
Esa convivencia deportiva tiene una lectura doble: afecto y competencia. Entrenan juntos, se empujan, aprenden, chocan y se celebran mutuamente. "Compartir cancha con él es de las cosas más lindas que me dio el básquet", resume.
ENTREVISTA EN NORTE PLAY
Hoferek, corazón y constancia en un Regatas que sueña con doble festejo










