Jugueterías auguran una Navidad "pobre" por el aluvión importador y la caída de los ingresos
La posibilidad de comprar en el extranjero de forma directa o el mismo producto pero de menor calidad para ajustar el presupuesto lleva a los locales tradicionales a no tener grandes expectativas.

La industria y el comercio de los juguetes atraviesa uno de sus peores cierres de año en mucho tiempo. En pleno mes de las Fiestas, cuando tradicionalmente se produce el pico de ventas por la Navidad, el sector advierte un escenario de fuerte preocupación: la combinación de un aluvión de importaciones, que crecieron de manera récord en los últimos meses, y la pérdida de poder adquisitivo de las familias está generando una caída del consumo que atraviesa a toda la cadena comercial.
Encargados y propietarios de jugueterías consultados por NORTE coinciden en que la situación no solo golpea a fábricas y distribuidores, sino también a los comercios minoristas de todas las ciudades, que ya sienten una merma importante respecto de años anteriores.
Este fenómeno se explica por varios factores que se retroalimentan entre sí. Por un lado, la llegada masiva de productos del exterior en grandes volúmenes y a menor costo pone en desventaja a las jugueterías locales, que deben competir con precios que no pueden igualar.

Por otro, la gente tiene cada vez menos margen en su bolsillo: "a la gente no le alcanza la plata", repiten los comerciantes, y eso se traduce en un consumo que se achica, en compras más cuidadosas y en una búsqueda constante de alternativas que permitan gastar menos sin dejar a los chicos sin regalo. Para muchas familias, el precio terminó por convertirse en el único factor determinante a la hora de elegir.
Plataformas
La opción de comprar por plataformas internacionales se volvió una tendencia creciente, y eso termina afectando aún más a los comercios locales.
Los consumidores planifican con anticipación, porque saben que los envíos desde el exterior requieren tiempo, y realizan compras varias semanas antes para asegurarse de que los productos lleguen antes de las Fiestas.
Ese margen temporal hace posible conseguir juguetes más caros a un precio final más bajo que en Argentina. En varios casos, estiman los comerciantes, puede resultar hasta un 20% más barato traer un juguete del exterior que adquirir el mismo artículo en una juguetería capitalina.
No obstante, entienden que se trata de una cuestión generalizada. La dinámica termina impactando en todos los actores del rubro: si el cliente compra afuera, el comercio local vende menos y también compra menos para revender.
Muchos recuerdan que para el Día del Niño ya se había registrado una merma de ventas: no fue un derrumbe alarmante, pero sí una señal de que ni en fechas típicas que se espera un repunte de operaciones, los comerciantes tienen motivos para sonreír.
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