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Perdió su mano más hábil

Juan Carlos Gusak, el trabajador que recuperó independencia seis años después de un accidente

Por primera vez en la provincia, un fallo judicial obligó a una ART a proveer una prótesis de alta tecnología.

La sala de audiencias quedó atrás, las pericias médicas también. En el Hospital Italiano de Buenos Aires, Juan Carlos Gusak sintió algo parecido a recuperar el tiempo perdido: por primera vez desde febrero de 2019, cuando un accidente laboral en Tres Isletas le amputó la mano del brazo derecho, volvió a ver moverse y que podía controlar. Una prótesis biónica, robótica, con 36 funciones conectada a su cuerpo que responde a señales musculares.

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El trabajador Juan Carlos Gusak en el medio junto a los abogados Hugo Damián Sosa (izquierda) y Sergio Soucasse (derecha).

Este avance no sólo transformó su vida. También marcó un hito en la provincia: es el primer caso en la historia del Chaco en el que la Justicia ordena a una ART entregar una prótesis robótica de este tipo a un trabajador. "Estamos sumamente satisfechos. No hablamos de dinero, hablamos de restablecer al trabajador en su faz laboral, social y familiar", expresó el abogado Sergio Soucasse, quien junto a Hugo Damián Sosa llevó adelante la extensa batalla judicial.

Hace seis años

Gusak, de 59 años, sufrió la amputación de su mano del brazo derecho durante un accidente laboral en febrero de 2019, en una desmotadora en la localidad de Tres Isletas. La ART le había provisto entonces una prótesis ortopédica común, "insuficiente para su reinserción laboral y social", explicó Soucasse a NORTE y en febrero de 2023 iniciaron una acción judicial.

Tras estudios realizados en el Hospital Italiano y un dictamen clave del Instituto Médico Forense del Poder Judicial, el juzgado avaló la necesidad de la prótesis robótica. El fallo se dictó el 11 de junio de 2024 y marcó un precedente: obligó a la ART a garantizar el "mejor tratamiento posible", según lo que establece la Ley de Riesgos del Trabajo 24.557 desde 1996. "En la provincia hubo muchos reclamos, pero este es el primer fallo que ordena una prótesis biónica. Es un logro muy importante", remarcó Soucasse.

Acompañamiento

Hoy, ya con el dispositivo colocado y después de meses de entrenamiento, Gusak asegura que la prótesis le cambió la vida. "Me siento bien, acompañado. Esta mano tiene 36 funciones. Es la mejor prótesis disponible", contó.

Le permite sostener, guiar y realizar tareas que había dejado atrás. "Siempre fui diestro, pero esta mano me ayuda muchísimo. En mi casa vuelvo a trabajar con bombas sumergibles y motores eléctricos. Me devolvió independencia", relató. También dejó un mensaje para otros trabajadores: "Muchos quedan en el olvido o tienen miedo de reclamar. Yo les digo que no: hay que interiorizarse. Hoy pueden acceder a una prótesis que les cambie la vida".

Un precedente para toda la provincia

El caso Gusak no solo impacta en su vida personal. Para sus abogados, abre una puerta indispensable para otros trabajadores que padecieron amputaciones hace años y usan prótesis que no cumplen funciones reales.

"No importa si el accidente fue hace 10 o 20 años. El tratamiento médico es de por vida. Los trabajadores pueden reclamar. La justicia laboral del Chaco está actuando con excelencia", afirmó Soucasse. Mientras tanto, Juan Carlos Gusak empieza a redescubrir tareas cotidianas, herramientas y gestos que parecían irrecuperables.

Con un brazo biónico que responde a sus impulsos, volvió a sentir que puede avanzar. Y que, por primera vez, la tecnología y la justicia jugaron a su favor.

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