"Me están dejando morir": la historia de Javier, un paciente oncológico
Padece un cáncer que hizo metástasis. Acusa a la obra social de negligencia. Demanda atención adecuada y medicamentos que no le son entregados como se debiera.
Javier Sotelo es licenciado en Producción de Bioimágenes y trabaja en el Centro de Salud de Villa Libertad, en Resistencia. Fue diagnosticado en 2021 con cáncer de pulmón con metástasis cerebral y ósea.
Desde entonces, enfrenta una doble lucha: contra la enfermedad y para lograr una cobertura adecuada por parte de la obra social que posee, la del Insssep, que -según denuncia- dejó de garantizarle medicamentos, estudios y traslados para continuar su tratamiento en Buenos Aires.

SECUENCIA DRAMÁTICA
Javier empieza su relato atribuyendo su enfermedad a la falta de medidas de radiosanidad en los centros de salud provinciales. En 2021, una simple radiografía de tórax reveló un cáncer de pulmón ya avanzado. "La enfermedad fue tratada porque en ese momento la obra social funcionaba bien. Podía viajar en avión, hacerme estudios, ver a mis médicos y volver, pero con esta nueva gestión todo cambió para mal", dice.
En su relato habla de situaciones lamentables, como traslados en condiciones inauditas. "Nos mandaron en un tour de compras diciendo que si nos paraba Gendarmería dijéramos que íbamos de paseo. Íbamos enfermos, incluso un bebé con sonda nasogástrica. Es inhumano", afirma. Además, señala que por su condición física los viajes largos le resultan imposibles por el dolor y las metástasis. "No vamos de vacaciones. Viajamos por nuestra salud", reclamó.
BUROCRACIA
Sotelo describe un sistema que en su opinión castiga al afiliado por estar enfermo. "Siempre hacemos los trámites con un mes de anticipación, pero no nos prestan atención. Parece que ellos disponen del tiempo de los pacientes", cuestiona. Menciona que las autorizaciones llegan vencidas, los turnos se pierden y las órdenes médicas caducan. "Es una locura, ¿cómo van a cortarte un tratamiento y mandarte a donde ellos quieran?", preguntó.
El Fleming, instituto de referencia donde era atendido, ya no quiere recibir pacientes chaqueños, según contó Javier. "Estoy bien por los médicos y los tratamientos, pero me merezco eso porque aporto. Nadie elige tener cáncer. Están dejando morir a la gente por negligencia", advierte. Hoy su caso está judicializado, pero -afirmó- ni siquiera las notificaciones se hacen correctamente.
MEDICAMENTOS QUE NO LLEGAN
"Las enfermedades no esperan. El cáncer no espera", resume Sotelo. Toma seis pastillas por día, entre ellas metadona y pregabalina, esenciales para controlar el dolor y las neuralgias. Dice que sin embargo la obra social no entrega las dosis adecuadas. "Nunca traen la metadona de 5 miligramos. Te quieren dar de 10 para que la partas, como si no entendieran lo que hacen", explicó. Los pacientes entran en listas de espera que solo avanzan "si conocés a alguien".
La falta de medicación no solo afecta a Javier. En redes sociales, Flavia Villán, hija de otra afiliada oncológica, denunció que desde el 25 de agosto su madre espera un fármaco crítico. "¿Se puede ser tan inhumano? El médico fue claro: no se puede suspender más de siete días o puede reaparecer el tumor con más fuerza", escribió en Facebook. "Hacemos responsable al Insssep de lo que pueda pasar. Mi madre aportó más de treinta años", agregó.
Javier y Flavia, víctimas de un deterioro integral del sistema de salud, esperan que la difusión de lo que les toca vivir genere un cambio en la gestión de su obra social.










