"En términos cambiarios y monetarios, el gobierno logró cierto orden, pero en la economía real no tanto"
La titular de la cátedra de Macroeconomía Básica en la UNNE, repasó en NORTE los puntos salientes del plan económico del gobierno argentino, a casi dos años de haber asumido, y todavía con desafíos en cuanto a la reactivación de la economía.
Argentina hilvana varios años de estancamiento económico, por lo cual una proyección de crecimiento en torno al 3 o 4% en este 2025 y en 2026 no necesariamente "implican estar mejor que antes, sino estar mejor que cuando estábamos mal", según definió en NORTE la economista Daniela Torrente, profesora titular de Macroeconomía Básica en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNNE.

"En teoría, con la recuperación del crédito, si a la vez el crédito reactiva la inversióny si la inversión tracciona el empleo, podría llegar, todavía con matices, una recuperación en 2026", trazó a modo de conclusión tras exponer ampliamente fortalezas y debilidades del esquema cambiario y monetario implementado por el gobierno de Javier Milei. "En términos cambiarios y monetarios, el gobierno logró cierto orden, pero en la economía real no tanto", resumió.
Así, mencionó las expectativas de crecimiento del PBI argentino de un 3,9% para este 2025 y de un 3% para 2026, recordando que son proyecciones que por lo general reciben correcciones.
El análisis de la política cambiaria, monetaria y fiscal fue el eje, el pasado martes, de una clase abierta de Macroeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas, donde Torrente junto a otros profesores expusieron ante un centenar de estudiantes conceptos apoyados en la actualidad, y también puestos en perspectiva para conocer lo que pasó y para proyectar hacia el futuro.
Contener a poblaciones vulnerables
"Este gobierno tuvo la inteligencia de contener las poblaciones de menores ingresos dentro de un esquema que no les hizo perder capacidad real en sus ingresos",destacó en referencia a las actualizaciones otorgadas para beneficios como la AUH. Como contraste, dijo que "no fue tan claro ese efecto sobre las jubilaciones. Y en el medio, la clase media, con distintas realidades porque hay quienes dependen del sector público y se ven sumamente afectados con la caída en términos reales del salario", repasó en su análisis del impacto en la economía real.
Por otra parte, mencionó a "otros sectores de la actividad que le fueron ganando o por lo menos empatando a la inflación y, al tener un dólar contenido, mejoraron (sus ingresos) en dólares, como quienes trabajan en el sector financiero, con paritarias favorables. Y otros sectores de actividad que están más atados a actividades económicas que vienen repuntando".
La clase media presenta distintas realidades, porque, por ejemplo, hay quienes dependen del sector público y se ven sumamente afectados con la caída en términos reales del salario.
Punto de partida
Para la economista "está bien estabilizar las condiciones macro en lo monetario y en lo cambiario, porque son como la condición de partida; pero en el medio se vienen un conjunto de cambios que tienen que modificar las estructurasy ojalá esos cambios sean para la mejora de la sociedad en su conjunto", subrayó, refiriéndose a la necesidad de avanzar en la reforma tributaria y laboral, aunque marcó que ambas demandarán tiempo.
Como reflexión final sobre la reforma laboral, resaltó que "si la economía no crece, podés hacer todas las reformas que quieras, que no vas a lograr formalizar a la gente,porque no hay un incentivo para que se incorpore de manera definitiva al mercado".
Previsibilidad

Torrente insistió en que, en el plano monetario y en el plano cambiario "hay un ordenamiento en el sentido de que hay una tendencia a la unificación cambiaria, es decir, que no haya distintos tipos de cambio, porque eso promueve negocios a través del arbitraje". De hecho, recordó que el cepo cambiario todavía no fue abierto completamente para las empresas.
En ese sentido, marcó que las expectativas indican un contexto de "previsibilidad que alienta a pensar en un plazo que excede los dos o tres meses, para un inversor.Es decir, esto genera condiciones para la inversión en términos productivos y no solamente financieros". Al respecto, y siempre con el enfoque en la inversión en términos económicos, sostuvo que "es la que más cuesta generar", y ponderó que "se vino recuperando este año en relación al año pasado", mencionando que el 2024 fue "malo para todos los indicadores de la economía real".
El apoyo estadounidense y el debate sobre el mecanismo para contener al dólar
En perspectiva, Torrente destacó que el gobierno argentino "pasó la prueba de las elecciones, pero con ayuda"."Hubo una desestabilización importante en septiembre y octubre, como consecuencia de un proceso electoral y la lucha de poder que se juega al momento de definir el voto", recordó. Así, hizo referencia a la asistencia recibida por el país desde Estados Unidos para el sostenimiento del tipo de cambio.
En ese orden, y más allá del debate actual sobre las características de la ayuda norteamericana, la economista resaltó que "en la práctica un swap es un endeudamiento". "Como fue una intervención más directamente en el mercado, no pasando por las cuentas del Banco Central, podría entenderse que el mercado libremente reacomodó (el valor del dólar), pero en realidad fue una especie de salvataje que se generó para establecer el valor de la divisa dentro de las bandas", explicó.

Fue más allá y precisó que "el swap opera como un resguardoque va hacia las cuentas del Banco Central para afrontar vencimientos, pagos por importaciones, etcétera".
Además, sobre uno de los puntos que generó discrepancias durante la clase de Macroeconomía, la intervención o no para contener el tipo de cambio, Torrente consideró que existió "una intromisión real de un inversor, que en este caso es otro gobierno, que está apoyando al gobierno de Argentina y entró al mercado, adquirió pesos, con lo cual inyectó dólares y, de esa manera, generó más cantidad de dólares para responder a la demandaque en este momento estaba provocando la suba del tipo de cambio".
Así, explicó que ese inversor "tendrá las ganancias relacionadas con la valorización del peso en relación al dólar". "Apostaron a ganar y ganaron. Pero también apostaron a sostener la estabilidad preelectoralque se necesitaba y que después, de alguna manera, iba a incidir en las políticas hacia el futuro", indicó, apuntando así a las reformas pretendidas por el gobierno.
Un saldo deficitario que preocupa
Uno de los problemas que todavía no logró resolver la gestión económica nacional es el déficit en la cuenta corriente, lo que "significa que vas a tener que endeudarte o hacer posible el ingreso de inversionespara sostener el tipo de cambio", explicó la economista.
Al enfocarse concretamente en las importaciones –uno de los componentes de la cuenta corriente-, Torrente mencionó el sostenido crecimiento a partir de 2024, y marcó una diferencia relevante: "Si están orientadas a bienes de capital, es positivo porque crece la estructura productiva del país, al igual que si son insumos porque la actividad económica los demanda para crecer. Pero si son bienes de consumo tienen un doble problema:por un lado, te drenan reservas en un contexto en el cual hay dificultades para ser independiente en gestionar el tipo de cambio; y, por otro lado, si traen bienes del exterior más baratos de los que se producen internamente, generan pérdidas". En ese sentido enfatizó: "Ante una demanda que se mantiene, si importás bienes de consumo, necesariamente estás desplazando trabajo local".

Ganadores y perdedores
En otro punto del análisis, y al separar en los ganadores y perdedores que genera la decisión de sostener el dólar estable en el nivel actual, afirmó que son "ganadores los que ganan en pesos, que tienen paritarias no tan desacomodadas con respecto a la inflación y que tienen capacidad de comprar dólares". Como ejemplo, habló del crecimiento del turismo en destinos del exterior, impulsado por "el argentino de clase media alta que mira a Estados Unidos y el de clase media y a veces media baja que viaja a Brasil".
Otros beneficiados que mencionó son los sectores importadores y de la intermediación. "Durante el año también hubo una importante ganancia en pesos, porque al sostener un tipo de cambio relativamente estable, que se deprecia a un ritmo más bajo que la tasa de inflación, con la tasa de interés que paga internamente la economía, entrás en dólares, te volcás a pesos, obtenés una rentabilidad en pesos, cuando salís del peso y volvés al dólar, estás saliendo con una cantidad incrementada de dólares", repasó resumiendo el conocido carry trade.
Consideró, en teoría, que ese juego del carry trade "se debería empezar a corregir a partir de ahora, pasadas las elecciones, porque fue corregida la inestabilidady, en el corto plazo, con el apoyo de los USD 20.000 millones del swap de Estados Unidos, hay un colchón que va a permitir sostener" el tipo de cambio.

Torrente destacó como factores que abonan a la previsibilidad en el sistema cambiario, sin movimientos bruscos del dólar por fuera de las bandas, el hecho de la disponibilidad de dólares para afrontar futuras importaciones y, sobre todo, los pagos de la deuda, con lo cual "el dólar no se tendría que ir de estas bandas y que habrá un mecanismo de contención".
En otro orden, dado que el nivel de exportaciones no permitirá afrontar esas exigencias en materia de deuda, y como hacen todos los países del mundo, la economista habló del mecanismo de rolleo, es decir, tomar deuda para pagar vencimientos. Pero lo relevante en este punto es rollear "a una tasa baja, por lo cual es necesario mostrar estabilidad, para que el riesgo país baje lo máximo posible y que esa refinanciación sea con las mejores condiciones posibles".
"Entonces, esa estabilidad que dan las reservas que blindan las cuentas del Central, tiene un resultado favorable sobre el desempeño y la estabilidad de las políticas cambiarias y monetarias que se pretenden aplicar", señaló, y destacó la relevancia que tendría "si, al mismo tiempo, el Banco Central se nutre captando del mercado divisas de los exportadores y fortaleciendo todavía más sus reservas".
Más pesos en circulación
Ese contexto de estabilidad cambiaria, Torrente destacó como uno de los beneficios la posibilidad de "alentar la demanda de pesos, es decir, la gente quiere tener pesos en sus bolsillos o en sus cuentas. Si eso sucede, el Banco Central tiene la posibilidad de incrementar el dinero que hay en circulación. Si la gente quiere tener pesos, tenemos la posibilidad de incrementar la oferta de pesos sin que eso vaya a inflación, y eso genera la posibilidad de restablecer el crédito, porque si los bancos tienen depósitos, esos depósitos se pueden prestar". "En la medida en que haya bastante oferta con su correspondiente demanda, las tasas tenderían a estar más reguladas por el mercado, sin intervención del Tesoro y eso alienta al crédito al sector productivo y al sector doméstico", agregó.
Si la gente quiere tener pesos, tenemos la posibilidad de incrementar la oferta de pesos sin que eso vaya a inflación, y eso genera la posibilidad de restablecer el crédito.
Si finalmente el Banco Central logra generar un proceso virtuoso y comprar dólares, con una política expansiva, significaría en consonancia "inyectar pesos que tengan aceptación en el sistema financiero local y circulen, sin trasladarse a inflación sino a crecimiento, porque se estaría alentando la compra de bienes duraderos que tienen que fabricarse, como la compra de autos", cerró Torrente.












