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En el corazón del monte

La experiencia de Norte TV en El Impenetrable chaqueño

Organizado por el Instituto de Turismo del Chaco, el Fam Press llevó al equipo de Norte TV al interior del Parque Nacional El Impenetrable. Dos días de aventura, naturaleza y comunidad en uno de los destinos más cautivantes del país.

El viaje comenzó antes del amanecer, cuando el cielo apenas insinuaba la primera luz. Desde la Oficina de Información Turística, el equipo de Norte TV emprendió rumbo hacia el corazón del Parque Nacional El Impenetrable, con cámaras, cuadernos y la expectativa de registrar algo más que paisajes. La propuesta no era solo visitar un destino, sino conocer la esencia de un territorio donde la naturaleza y las comunidades laten al mismo ritmo.

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El Fam Press, organizado por el Instituto de Turismo del Chaco, tuvo como propósito promover las experiencias de naturaleza y aventura que distinguen a esta región del norte argentino. La iniciativa buscó, además, visibilizar el trabajo sostenido de quienes habitan, cuidan y desarrollan la zona desde una mirada sustentable.

Tras varias horas de ruta, la primera parada fue en Miraflores, donde el equipo de guardaparques del Parque Nacional recibió al grupo en la Intendencia. Allí, entre mapas y relatos, quedó clara la magnitud de lo que estaban por conocer: 128 mil hectáreas de bosques, ríos y vida silvestre que conforman el legendario Impenetrable chaqueño.

En ese espacio conviven especies emblemáticas como el yaguareté, el oso hormiguero, el tapir, el tatú carreta y la tortuga yabotí. Cada mención evocaba el compromiso de conservar uno de los refugios naturales más importantes del país.

A pocos kilómetros, la visita a la Asociación de Artesanas N’Tetaxanaxaqui ofreció un encuentro con la cultura viva del pueblo qom. Entre fibras, palmas y manos pacientes, las mujeres compartieron el arte de la cestería tradicional. Cada pieza tejida hablaba de raíces, memoria y una conexión ancestral con la tierra: el monte no solo se habita, también se hereda y se teje.

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El mediodía los encontró en el Parador Bermejito, donde Diego Boedo los esperó con un almuerzo casero y charlas bajo un techo de palma. Luego, el descanso llegó en el Glamping Bermejito, un espacio que combina confort con respeto ambiental. Las carpas, elevadas sobre pilotes de madera, se funden con la espesura del monte, ofreciendo una vista privilegiada del río.

Por la tarde, la guía Roxy Soraire encabezó un recorrido por los decks panorámicos, refugios y senderos que invitan a descubrir el monte desde distintas perspectivas. Cada punto del trayecto era una postal viva, donde el silencio se volvía parte del paisaje.

Más tarde, una de las experiencias más recordadas del viaje: el paseo en kayak por el río Bermejito, guiado por Boedo. Navegar esas aguas fue adentrarse en un espejo verde donde el monte se refleja a sí mismo. En medio de la calma, solo el sonido del remo interrumpía la conversación entre la naturaleza y el visitante.

La tarde cerró con una merienda casera preparada por Nancy Cornu, pastelitos y mate cocido incluidos, y una charla en la Escuela Taller, nuevamente junto a Soraire, quien explicó cómo la comunidad trabaja de forma colectiva para fortalecer el turismo sustentable.

El cierre de la jornada llegó en el Parador Don Esteban, con la hospitalidad de Estela Castellano y Esteban Argañaraz, una cena chaqueña y la música de Kevin y Alexa, que pusieron el toque folclórico a una noche de aplausos y chacareras bajo las estrellas del Bermejito.

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El sábado comenzó temprano, con el canto de los pájaros marcando el ritmo del monte. Tras el desayuno en la Escuela Taller, el grupo partió rumbo al ingreso del Parque Nacional El Impenetrable, acompañados por el guía Pablo César Luna.

El recorrido fue una sucesión de postales naturales: senderos con aroma a tierra húmeda, el emblemático Yuchán (palo borracho) y el mirador Los Corrales, desde donde el monte se extiende hasta confundirse con el horizonte. Desde allí, se entiende el nombre del lugar: El Impenetrable es vasto, poderoso y profundamente vivo.

Durante la caminata, Luna compartió relatos sobre el yaguareté, figura central en los programas de conservación del Chaco. El esfuerzo por reintroducirlo simboliza la posibilidad de equilibrio entre el ser humano y su entorno. Protegerlo, explicó, es proteger la vida en todas sus formas.

El mediodía encontró al grupo en el camping La Fidelidad, donde el almuerzo en el comedor Qaramta ofreció sabores regionales y la pausa justa para seguir explorando.

Luego, mientras algunos participantes navegaron el río Bermejo, otros se internaron entre senderos y especies autóctonas. En el agua, el paisaje cobraba movimiento: el reflejo del sol, los árboles inclinados sobre la corriente, un yacaré observando en calma. En tierra, cada paso reafirmaba la idea de que el turismo en El Impenetrable no es solo aventura, sino también educación, cultura y desarrollo sostenible.

Al caer la tarde, el regreso a Resistencia fue silencioso. No por cansancio, sino por respeto. El monte había hablado y todos lo habían escuchado.

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Entre los recuerdos del viaje quedaron los colores del Bermejito, el sonido del viento entre las ramas y las voces de las comunidades que cuidan ese territorio con orgullo y amor.

Más allá de las imágenes y los relatos televisivos, la experiencia dejó una certeza: El Impenetrable no es solo un parque nacional, sino un símbolo de identidad chaqueña y de convivencia armónica entre la naturaleza y las personas.

Fotos: Miguel A.  Romero  

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