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Hallazgo que abre una nueva puerta

Resuelven "misterio" de cardiopatías congénitas en síndrome de Down

Científicos hallaron en ratones el gen que altera el desarrollo cardiaco y demuestran que corregirlo evita la cardiopatía.

Durante décadas, los científicos han tratado de comprender por qué las personas con síndrome de Down (trisomía 21) presentan un riesgo tan alto de malformaciones cardíacas congénitas. Ahora, un equipo del Gladstone Institutes, en San Francisco, ha dado un paso decisivo al identificar el gen responsable.

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Aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos presenta síndrome de Down, la alteración cromosómica más común.

Según un estudio publicado en Nature, el gen HMGN1, ubicado en el cromosoma 21, altera el desarrollo del corazón cuando está presente en exceso. Los investigadores demostraron además que reducir su actividad en modelos de ratón previene las malformaciones cardíacas típicas del síndrome.

El hallazgo arroja luz sobre un misterio médico persistente y abre la posibilidad de futuras terapias preventivas.

Aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos presenta síndrome de Down, la alteración cromosómica más común. Cerca de la mitad de estos niños sufre una cardiopatía congénita, en especial defectos del tabique auriculoventricular, que obligan a intervenciones quirúrgicas tempranas. Aunque se sabía que la trisomía 21 era la causa general, no se había identificado qué genes concretos provocaban los defectos. Hipótesis previas apuntaban a otros genes del cromosoma 21, pero ninguna logró demostrar una relación causal clara.

El equipo dirigido por Deepak Srivastava y Sanjeev Ranade empleó un enfoque multidisciplinario: usaron células madre pluripotentes humanas de individuos "mosaicos" (con células con dos y tres copias del cromosoma 21), técnicas de edición génica Crispr, análisis transcriptómico de célula única y modelos de ratón con trisomía.

Al diferenciar las células madre en cardiomiocitos del canal auriculoventricular, observaron que en las células trisómicas se desviaba su desarrollo hacia un tipo ventricular anómalo. Una pantalla de activación génica reveló que la sobreexpresión de HMGN1 reproducía este cambio, mientras que su reducción restauraba el desarrollo normal y evitaba los defectos cardíacos en ratones.

HMGN1 codifica una proteína que regula la organización de la cromatina, es decir, controla qué genes pueden activarse. Su sobreexpresión en la trisomía 21 desajusta esta regulación, alterando la formación del corazón.

Este descubrimiento no solo resuelve un enigma biológico de larga data, sino que podría allanar el camino para estrategias que, en el futuro, permitan prevenir las cardiopatías congénitas en personas con síndrome de Down.

Implicaciones clínicas y científicas

¿Por qué HMGN1? ¿Qué hace ese gen?

El gen HMGN1 (High Mobility Group Nucleosome-Binding 1) codifica una proteína que regula la organización de la cromatina -la forma en que el ADN se empaqueta en el núcleo- y, por tanto, la activación o silenciamiento de otros genes.

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Las tres copias del cromosoma 21 alteran la regulación de numerosos genes implicados en el desarrollo del corazón.

En el síndrome de Down, la presencia de tres copias del cromosoma 21 provoca una sobreexpresión de HMGN1, alterando la regulación epigenética de numerosos genes implicados en el desarrollo normal del corazón.

El estudio del Gladstone Institutes demostró que este exceso modifica la identidad de las células del canal auriculoventricular (AVC), haciéndolas parecer más células ventriculares de lo que deberían. Ese desplazamiento en el desarrollo conduce a defectos en la formación de los tabiques cardíacos.

Como señalan los autores: "La sobreexpresión de HMGN1 imita el cambio observado en la trisomía 21". Este hallazgo convierte a HMGN1 en un efector clave de la trisomía 21 y explica, por primera vez, el mecanismo molecular que origina muchas de las cardiopatías congénitas asociadas al síndrome de Down.

Las implicaciones son amplias. Primero, aporta un modelo claro del proceso biológico afectado, resolviendo un misterio de décadas. Segundo, abre la posibilidad de pruebas predictivas que identifiquen a los fetos o recién nacidos con mayor riesgo cardíaco. Tercero, la corrección experimental de HMGN1 en ratones evitó las malformaciones, lo que sugiere que podría explorarse una modulación terapéutica del gen, incluso de forma prenatal.

Además, el enfoque metodológico -que combina células madre, edición génica y modelos animales- ofrece un marco para investigar otros rasgos de la trisomía 21, desde el desarrollo neurológico hasta el esquelético.

¿Qué significa para familias y profesionales de salud?

Para las familias que tienen un hijo o hija con síndrome de Down, o que están en fase de diagnóstico prenatal, esta noticia viene a ofrecer una esperanza real: la posibilidad de que en los próximos años existan tratamientos que reduzcan el riesgo de una de las complicaciones más habituales y graves.

Pero también es importante comunicar con claridad que no se trata aún de una terapia disponible, sino de un avance científico que puede conducir a futuros desarrollos.

Para los profesionales en genética, cardiología pediátrica y medicina materno-fetal, el estudio refuerza la necesidad de combinar seguimiento cardíaco temprano en neonatos con síndrome de Down, y abre la posibilidad de considerar en un futuro la modulación génica o farmacológica como parte de la estrategia.

Será importante que hospitales y centros de investigación comiencen a planificar cómo participar en estudios que evalúen intervenciones basadas en este hallazgo.

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