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En el Chaco también

El búfalo marca presencia en la región

Daniel Fontana, médico veterinario y dirigente de la Sociedad Rural "El Zapallar" de General San Martín, destacó el crecimiento sostenido que viene registrando la producción bubalina en la provincia.

SÁENZ PEÑA (Agencia). En el marco de la organización de la 4.ª Expo Búfalo en noviembre próximo, Daniel Fontana señaló que el Chaco se posiciona como una de las provincias con mayor desarrollo en esta actividad dentro del NEA. 

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"De las tres provincias del Nordeste: Corrientes, Formosa y Chaco, somos la que más ha crecido en los últimos dos o tres años en cantidad de cabezas", explicó Fontana, en referencia a los datos del último registro de vacunación del Senasa, que estiman unas 30.000 cabezas en territorio chaqueño.

El dirigente sostuvo que el búfalo se ha consolidado como una alternativa viable y rentable para los productores que trabajan en campos de menor calidad. "Funciona muy bien en pastizales duros, pajonales o suelos bajos donde la ganadería bovina no tiene una buena performance productiva", detalló.

SE PUEDE ADAPTAR A OTROS AMBIENTES

Sin embargo, aclaró que la especie bubalina también puede adaptarse a otros ambientes productivos. "No estamos hablando de criar búfalos en campos agrícolas o con alfalfares, pero sí en zonas del Este y Noreste del Chaco, donde los ambientes son ideales para esta ganadería, ya sea pura o complementaria con la bovina", precisó.

Además, Fontana subrayó una ventaja económica importante: la posibilidad de contar con una producción escalonada y un flujo de caja distinto al del vacuno tradicional. "Con el búfalo salimos al mercado antes, ya en noviembre o diciembre tenemos terneros gordos con buenos kilajes para la carnicería, lo que permite complementar muy bien con la salida del vacuno en otoño", concluyó.

UN CRECIMIENTO EXPONENCIAL

A la par, el ruralista coincidió con las proyecciones nacionales que estiman un crecimiento exponencial de la ganadería bubalina hacia el año 2030. Según explicó, los estudios realizados por distintas entidades del sector prevén que el país podría alcanzar las 300.000 cabezas, cifra que, a su juicio, "no está tan lejos de concretarse". 

"Esa es la expectativa, y creo que se va a ir dando. Tal vez no lleguemos exactamente a las 300.000, pero estaremos cerca", afirmó el médico veterinario. En ese sentido, destacó que el Chaco es un ejemplo claro del crecimiento sostenido que viene mostrando la especie en los últimos años y aseguró que la tendencia continuará, favoreciendo una oferta de producción más constante durante todo el año.

La producción de carne bubalina

SÁENZ PEÑA (Agencia). "Actualmente -explicó Fontana- todavía existen momentos del calendario en los que la producción de carne bubalina se interrumpe, principalmente por cuestiones de escala. En los planteos más chicos, donde se hace otro tipo de recría, el búfalo va saliendo a lo largo del año, pero llega un punto en que la producción se termina y no hay todavía una población tan grande como para sostener la continuidad", detalló.

Fontana también destacó que el consumo de carne de búfalo viene creciendo y que cada vez hay más demanda y acciones de promoción en distintas provincias. "Se están realizando degustaciones, eventos y actividades donde se promueve la carne bubalina, resaltando sus ventajas nutricionales", comentó.

Para el dirigente rural, el objetivo no es reemplazar la carne vacuna, sino complementarla. "La idea es que cada consumidor tenga la oportunidad de elegir y consumir lo que prefiera. Lo mismo pasó con el cerdo: hace 20 o 30 años era raro encontrar un corte en una carnicería, y hoy tenés una amplia variedad. Lo mismo va a ocurrir con el búfalo: se va a identificar claramente y el consumidor va a tener la opción de elegir según su gusto", concluyó.

El mito de que es "duro como la carne de búfalo"

SÁENZ PEÑA (Agencia). Fontana se refirió también a un mito popular que aún persiste en torno a la carne de búfalo: la idea de que es una carne dura o de baja calidad. "Es común que, en tono de broma, alguien diga ‘¿qué trajiste, carne de búfalo?’ cuando la carne del asado no es buena. Pero eso responde a una percepción antigua, no a la realidad actual", aclaró.

El médico veterinario explicó que años atrás la poca oferta de carne bubalina provenía de animales adultos, pesados y con poca terminación, lo que afectaba a su terneza. "En aquel entonces, era común que la carne no tuviera la suavidad que el consumidor busca, sobre todo porque en nuestra zona se acostumbra a consumir la carne recién faenada, sin darle tiempo al proceso natural de maduración que mejora la textura", explicó.

"Ese hábito –dijo- influye en la preferencia por animales más jóvenes y tiernos. Cuando se faena un animal y en menos de 24 horas ya está en el plato, no se alcanzan los cambios de pH que transforman el músculo en carne tierna. Por eso se prefiere el animal chico, tanto bovino como bubalino", indicó.

Sin embargo, Fontana remarcó que la realidad actual es muy distinta: hoy hay una oferta creciente de búfalos jóvenes, de entre un año y un año y medio, con un nivel de engrasamiento y terneza que los convierte en carnes de excelente calidad. "Son productos de alta palatabilidad, muy agradables al paladar y con gran aceptación del consumidor", destacó.

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