"Belén me atraviesa como mujer, como madre, como tucumana y como trabajadora"
La actriz acaba de llegar a Buenos Aires desde España, donde recibió el premio en el Festival de San Sebastián, y este jueves, viernes y sábado se presenta con su obra "Que pase algo (Título en proceso)", mientras que en El Nueve se emite "Tafí Viejo, verdor sin tiempo".

La tucumana Camila Plaate, reciente ganadora de la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto en el Festival de San Sebastián por su papel en "Belén" (Prime Video), cuenta que vive un momento "Muy conmovedor, muy emocionante. La gente sale del cine conmovida, queriendo abrazarse. Escuchar sollozos en la sala, aplausos en medio de la película, es algo que me sorprende y me emociona profundamente. Hace mucho que no vivía algo así en el cine, más allá de estar involucrada en la película. "Belén" logra eso: mover el avispero, despertar fuerzas y memoria en este momento tan particular que estamos atravesando. Me atraviesa completamente; todavía estoy decantando toda la información, tratando de procesarlo".
"Cuando me dijeron que iba a ser Belén fue un momento muy fuerte. Todo esto me atraviesa de verdad, como mujer, como madre, como tucumana, como trabajadora. Más allá de mi carrera o de la actuación, se trataba de conectar con las partes reales de una historia que sigue siendo cotidiana. Cuando supe que había quedado seleccionada, fue una mezcla de emociones: alegría, sí, pero también bronca, llanto, angustia. No fue solo algo "positivo", sino una conmoción profunda. Desde el primer momento sentí una enorme responsabilidad por la historia que estábamos contando".

Sobre la filmación de la película, cuenta que "El proceso fue una convivencia constante entre la vulnerabilidad y la fortaleza, entre la fragilidad y el coraje. Hasta hoy sigo transitando las dos caras de este proyecto: la realidad que lo inspira y el trabajo artístico y colectivo para transformarla en cine. Fue, y sigue siendo, muy intenso. "Belén" generó puentes culturales. Se filmó en varias provincias —Buenos Aires, Tucumán, Salta, el Sur— y participaron artistas de todo el país. Más allá de la historia del caso Belén, se dio un intercambio muy valioso de experiencias y realidades cotidianas".
"Las escenas de las marchas, por ejemplo, se rodaron en Tucumán, y fue muy fuerte. Revivir eso en mi tierra, con esa energía, fue eléctrico. Cada toma nos atravesaba. A veces cortábamos una escena y el equipo entero terminaba llorando. Todas habíamos pasado por alguna forma de violencia o por una situación dolorosa vinculada al tema. Era imposible no conectar".
"Hoy paso por la plaza donde filmamos las marchas —una plaza a la que iba de adolescente a tomar el colectivo— y pienso en cómo cambió ese espacio: de ser un lugar de acoso, se transformó en un símbolo de lucha y de libertad. Ver ese cambio, esa transformación de los cuerpos y los territorios, es profundamente conmovedor. Todo lo que se grabó ahí fue real, y está impregnado de ese sentimiento colectivo, de esa conducción poderosa que tuvimos".
Camila Plaate vive un gran momento profesional: premios, cine, televisión y teatro. Mientras su obra desembarca en Buenos Aires, y ya prepara una posible gira nacional que promete seguir expandiendo su voz y su arte.













