Milei viajará nuevamente a EEUU
El Gobierno confirmó oficialmente que el presidente Milei volverá a viajar a Washington el próximo 14 de octubre para reunirse en la Casa Blanca con Donald J. Trump.

El comunicado de Cancillería destacó el encuentro como "una muestra de la excelente relación bilateral que une a la República Argentina y a los EEUU de América", en un tono solemne y diplomático.
Sin embargo, el anuncio despertó incertidumbre tanto en Buenos Aires como en Washington. La visita se concretará apenas una semana después de que se difundiera el acuerdo de asistencia financiera por u$s 20.000 millones, presentado por el oficialismo como un espaldarazo político y económico sin precedentes.
El problema es que, hasta ahora, el rescate no se tradujo en desembolsos concretos. El paquete fue aprobado en la Casa Blanca con el impulso directo de Trump, pero en el Congreso estadounidense algunos sectores republicanos cuestionan el "timing" del apoyo a un gobierno que todavía no logró estabilizar la economía argentina.
Mientras tanto, en Buenos Aires se multiplican las dudas sobre las condiciones del salvataje. ¿Qué cede la Argentina a cambio de semejante auxilio? ¿Cuánto de soberanía económica queda comprometida? La controversia escaló cuando la revista Fortune filtró una imagen comprometedora: en el celular del secretario del Tesoro, Scott Bessent, se veían mensajes de la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, que apuntaban directamente al corazón del pacto.
"Rescatamos a la Argentina y, a cambio, eliminan los impuestos a la exportación de granos, venden soja más barata a China y desploman los precios en EEUU", decía el texto, lapidario y sin rodeos.
El mensaje reflejaba la incomodidad de algunos funcionarios de Washington con el experimento libertario criollo y sus derivaciones internacionales. La frase final fue aún más contundente: "Esto le da a China más influencia sobre nosotros".
El intercambio, además, incluía un link a un posteo en la red X de Ben Scholl, operador del mercado de granos, donde se denunciaba que la rebaja de retenciones en Argentina había facilitado la compra de soja por parte de Beijing. El resultado inmediato fue una caída de precios en el mercado estadounidense y el descontento de los agricultores norteamericanos, que se sienten traicionados por su propio gobierno.
En otras palabras, mientras Milei se prepara para mostrarse sonriente junto a Trump y celebrar unas nuevas "relaciones carnales" con EEUU, la dinámica comercial parece favorecer a China, que accede a soja más barata en detrimento de los productores locales norteamericanos.
La tensión se expresa en dos planos. En lo interno, el Gobierno argentino enfrenta la presión de explicar qué compromisos asumió para acceder al salvataje. En lo externo, la administración Trump busca contener el malestar de los lobbies agrícolas en plena campaña electoral, mientras intenta exhibir a Milei como aliado estratégico en América Latina.
Así, la visita de octubre será más que una simple foto protocolar. Para Milei, será la oportunidad de reafirmar el respaldo de Washington en medio de una economía convulsionada. Para Trump, en cambio, significará un delicado equilibrio: respaldar a un socio político en el Cono Sur sin profundizar la brecha con los productores rurales de su propio país, que ven en la soja argentina un nuevo factor de competencia.
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