Un niño misionero lucha por su vida y necesita ayuda tras una odisea médica en Singapur
La historia de Santino, un niño misionero de 7 años, está marcada por la lucha, la esperanza y el amor incondicional de su familia, en medio de un diagnóstico de leucemia .
Todo comenzó en julio de 2021, cuando un diagnóstico devastador alteró el rumbo de sus días: una enfermedad severa que apenas daba tregua. Desde ese momento, la vida giró en torno a los tratamientos, los hospitales y la incertidumbre de cada jornada.

Santi pasó dos años de quimioterapia en Misiones y Buenos Aires. Hubo períodos de esperanza, pero también recaídas que obligaron a buscar nuevas alternativas. Tras su primer trasplante de médula ósea en junio de 2024, la enfermedad volvió a presentarse con fuerza. Los médicos hicieron todo lo posible, pero llegó el momento en que Argentina se quedó sin opciones para él. Cuando eso ocurrió, la familia decidió salir a buscar una oportunidad más allá de nuestras fronteras.
El viaje a Singapur en busca de un milagro
Reunir los fondos necesarios fue una carrera contrarreloj. La comunidad, movida por la empatía y el deseo de ayudar, se volcó en una campaña gigantesca que permitió que Santi y sus padres pudieran viajar a Asia. Singapur, país líder en medicina de alta complejidad, era la última esperanza para intentar contener la enfermedad y darle una nueva chance.
Durante varios meses, Santi estuvo internado en el extranjero, enfrentando tratamientos novedosos y protocolos innovadores destinados a su cuadro específico. Lejos de casa, la familia atravesó la soledad, el idioma y el temor, pero nunca perdieron la fe. Las enfermeras, médicos y voluntarios fueron sostén y compañía durante todo este tiempo, forjando lazos de cariño que ahora son parte indeleble del recorrido.
Santi cumplió años en Singapur y su sonrisa, contagiosa y vital, le permitió conquistar corazones en cada lugar. Es un chico fuerte, carismático y lleno de ganas de vivir. Los médicos destacan en él una voluntad ejemplar para su corta edad. "Es un niño que lucha y quiere vivir", cuenta su mamá, Natalia, agradecida por la red de contención que han tejido a su alrededor.
Regreso y desafíos pendientes
El domingo pasado, tras tres de los seis meses previstos de tratamiento, Santi y su familia lograron regresar a Buenos Aires. Aunque no está del todo recuperado, su evolución permitió que continúe el proceso de recuperación en el país, bajo el cuidado de su equipo médico de cabecera. Por ahora, la familia debe permanecer en la capital, lejos de Misiones, hasta que el hematólogo considere oportuno el regreso a casa.
La situación económica es muy difícil. Los costos por los tratamientos, traslados y estadías en el extranjero superaron cualquier previsión. Hoy, la familia depende de la ayuda solidaria para solventar esta batalla, que sigue siendo diaria y requiere de recursos para cubrir medicamentos, controles y cuidados especiales.
Cómo ayudar a Santino
A quienes deseen sumar su ayuda, pueden hacerlo por medio de una cuenta de Mercado Pago, alias: amorporsantino (todo junto, sin puntos, a nombre de Natalia Rodríguez). Cada grano de arena cuenta y acerca a Santi a la posibilidad de una vida plena. "Toda colaboración es bienvenida y quienes se suman, pasan a ser parte de esta historia de esperanza", destaca la familia.

El camino no fue ni es sencillo, pero Santi y sus seres queridos siguen adelante, sostenidos por el amor, el apoyo de la comunidad y el deseo inquebrantable de ver a ese niño feliz y saludable, rodeado de sus amigos y seres queridos.
Hoy Santi necesita que lo ayudemos a seguir luchando. Su sonrisa y su valentía son motivos más que suficientes para unirnos y tenderle una mano en este momento crucial.










